Ludopatía: droga para pobres

La presencia de casas de apuestas en barrios obreros ha aumentado en un 140% desde 2014 y la ludopatía ya es considerada por los expertos como la droga del SXXI.

Casa de apuestas de un barrio de Alcorcón. Fuente: Propia.

El juego se ha convertido en habitual en la vida de muchos jóvenes. El tiempo libre y de ocio que antes podía aprovecharse para ir al parque o dar una vuelta con amigos ahora se invierte en pasar la tarde apostando y no es muy difícil comprobarlo. Las casas de apuestas tienden a emplazarse cerca de colegios y las «horas altas» de estos negocios coinciden con las del cierre de las clases. Además, estos locales poseen el ambiente idóneo para mantener al cliente apostando el máximo tiempo posible: cristales opacos y ausencia de relojes, para perder la noción del tiempo, refrescos y bebidas «gratis» (que amortizan con cada apuesta) o una tremenda flexibilidad para el consumo de drogas y la presencia de menores.

El 2015 fue el año cumbre para estos negocios en España, coincidiendo con la irrupción de las apuestas virtuales, y que desde este momento no han parado de aumentar (se calcula que las apuestas deportivas «online» han aumentado un 133,3% en los últimos 3 años).
La creciente facilidad para apostar unida a la situación laboral precaria de muchos jóvenes españoles conforman la combinación perfecta para el sector del juego, que a la larga, solo provoca deudas insostenibles, adicción, problemas sociales y familiares e incluso depresión sobre sus consumidores.

Desgarradores testimonios como el de Ángel nos previenen de los riegos del juego. Fue jefe de sección del diario «El País» y ahora tiene 63 años: «En 6 meses perdí más de quince mil euros en maquinas traga-perras. Imaginaos lo que supuso contárselo a mi mujer y a mis hijos».
Para evitar esta grave adicción Ángel, nos cuenta, tuvo que ponerse en manos de especialistas: «La única forma de superarlo es auto convencerse de que se es adicto».
Jorge vivió una experiencia similar, salvo que, a diferencia de Ángel, él solo tenía 16 años y una vida por hacer. Ahora con 21 y ya totalmente recuperado, sigue emocionándose al contar la historia de su adicción: «Lo que comenzó con 20 € de premió en la ruleta, acabó aislándome del mundo. Dejé a mi familia y amigos aparte y solo pensaba en apostar». Sobre la forma de actuar de las casas de apuestas también nos comenta: «Las casas no solo nos engañan en la publicidad, sino que, si por alguna rara casualidad ganas mucho dinero, nunca lo recibirás».

Cliente apostando a partidos de fútbol. Fuente: Propia.

Asociaciones de ayuda contra estas adicciones, como ATEJ (Asociación Terapéutica de Juego) critican duramente la gestión del gobierno en relación al juego. Según afirman, las casas de apuestas quebrantan continuamente la ley permitiendo entrar a menores y a adultos diagnosticados de ludopatía en sus locales. Así mismo, exigen una mayor regulación que prohíba los anuncios de juego televisados o que limite las cantidades apostadas por cliente para prevenir sobre lo que ellos ya denominan como «la droga del SXXI».

Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Jose Manuel S., un joven madrileño de 18 años que reconoce apostar habitualmente y nos va a contar su experiencia con el mundo del juego.

Entrevistador: En primer lugar vamos a empezar con una pregunta básica. ¿Te consideras un ludópata?
Jose Manuel: No, para nada. Un ludópata es una persona adicta, yo no lo soy, no tengo adicción por las apuestas.
E: Ahora tienes 18, pero ¿con cuántos años empezaste a apostar?
J: La primera apuesta que yo mismo hice fue con 17 años, aunque antes ya había encargado a mi hermano o a amigos que me echaran algún euro en partidos.
E: ¿Cómo conseguías entrar en las casas de apuestas siendo menor?
J: No suelen pedirte el DNI. Si me lo pedían llevaba siempre el de algún amigo mayor de edad y no había problema, te dejan apostar sin problemas. De todas las veces que he ido siendo menor, solo recuerdo una en la que si me comentaron que no tenía la edad legal para jugar y me obligaron a salir.
E: ¿Calculas el dinero que has podido apostar en todo este tiempo? ¿y perdido?
J: Pues no, nunca lo he pensado. Tampoco lo se, este mes habré perdido 15 €.
E: Entonces, ¿cada cuanto tiempo y cuanto dinero sueles apostar?
J: Unas 2 o 3 veces por semana. Y le suelo echar 4 € cada vez que voy.
E: Entonces calculando habrán sido más de 300 € perdidos en estos dos años, ¿no?
J: No lo sé.
E: ¿Qué sensación te produce apostar?
J: Me siento como un niño, los nervios de saber que puedes ganar… Y si gano pues muy feliz, exitoso.
E: ¿De donde consigues el dinero para las apuestas?
J: Los fines de semana paseo a un perro, lo que gano si lo suelo utilizar en apostar. También el que me dan mis padres lo echo. Pero robarles, si es lo que piensas, no, nunca.
E: Y a tus padres, ¿qué les parece esto?
J: Bueno, no les parece tan mal. Realmente tampoco saben cuanto voy. Mi hermano si dice que soy un «pesao» con esto de las apuestas.

Interior de una casa de apuestas: Fuente: Propia.

E: ¿Qué has llegado a ver dentro de una casa de apuestas?
J: Pues muchas cosas, hoy he visto a un hombre chino que en 1 minuto pudo perder 100 € y luego cambió de maquina y perdió 200 o 300 € más. Cosas aún más graves. El otro día dos chavales se pelearon y uno casi pega un botellazo a otro, fui rápido y les separé. Y luego lo típico, gente que le da golpes y patadas a las máquinas, de eso mucho.
E: Y por último y para acabar, ¿cuánto tiempo seguido has podido estar sin apostar?
J: En las épocas de verano menos, cuando no estoy aquí sobre todo. 1 mes y medio supongo.
E: ¡Muchas gracias Jose!
J: ¡Nada hombre!

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