Negar el cambio

EE.UU. no está atravesando su mejor momento en cuanto a climatología se refiere. Desde que la ola de frío azotó gran parte del país a finales del mes de enero se han batido récords en temperaturas negativas y ya son 21 los muertos que nos ha dejado. Las regiones más afectadas han sido las situadas al norte y al este donde en algunos puntos se ha llegado a superar la barrera de los -50ºC. En los estados de Michigan, Illinois, Ohio y Minesota se ha declarado «zona de desastre» advirtiendo del peligro que supone exponerse al frío que se ha considerado una «seria amenaza para la salud».

Ante esta situación histórica y sin precedentes los escépticos del cambio climático no han tardado en aparecer, poniendo en duda, nuevamente, la existencia del «calentamiento global». El presidente estadounidense Donald Trump, quien nunca a ocultado su simpatía con estos grupos, publicaba el siguiente tweet:

En este se podía leer: «En el hermoso medio oeste, las temperaturas de la brisa del viento están alcanzando los -60 grados, el mayor frío registrado. En los próximos días, se espera que haga aún más frío. La gente no aguanta afuera ni siquiera unos minutos. ¿Qué diablos está pasando con el Calentamiento Global? Por favor, vuelve rápido, te necesitamos!».

En este tweet, el presidente norteamericano ignoró que la presencia de temperaturas extremas negativas es un síntoma de este fenómeno. Es necesario diferenciar las temperaturas locales de la temperatura global: mientras que en ciertos puntos del planeta se alcanzan los mínimos históricos (en EE.UU. la temperatura cayó de 8 a 16ºC el año pasado por debajo de lo normal), el calor está cada vez más presente en la climatología mundial (se produjo una subida de 0,5ºC del 1980 al año 2000). Las previsiones de los científicos no son muy esperanzadoras: para finales del SXXI se estima una subido de entre 1 y 3ºC sobre la actual, hecho que podría provocar consecuencias medioambientales y sociales irreparables.

Si esta previsión se cumpliera las repercusiones más alarmantes serían: la subida del nivel del mar, el desbordamiento de lagos y ríos, la creciente presencia de incendios forestales, el avance de la desertización o la muerte y desplazamiento de millones de especies animales. No debemos olvidar que estos cambios, al igual que el aumento de la temperatura, serían progresivos. En la actualidad ya podemos contemplar ápices de lo que muchos efectos supondrán en unos años si no se revoca esta tendencia.

Sin embargo, para comprobar que realmente nos encontramos en una situación excepcional y no un mero suceso histórico es necesario retrotraerse al origen de las causas: ¿Qué es el Cambio Climático?, ¿qué lo produce?, ¿existe?, ¿somos los humanos responsables?.

La atmósfera terrestre presenta gran cantidad de gases fundamentales para conservar la temperatura terrestre en unos nivel estables y aceptables para la vida. Estos gases (CO2, metano y óxido nitroso, los más abundantes) son capaces de retener el calor proveniente de los rayos solares. Sin la existencia de estos, la temperatura terrestre sería de unos -18ºC.

A partir de la llegada de la Revolución Industrial la presencia de CO2 en la atmósfera ha aumentado exponencialmente. La quema de petróleo, gas natural o carbón para la producción de energía requería de la expulsión de este residuo que ha pasado a representar del 20% al 40% de las moléculas totales de la atmósfera.

Para comprobar si estos hechos son excepcionales o habituales en la historia los científicos disponen de la temperatura histórica global y de los índices de CO2 globales (todos ellos a partir del estudio de burbujas de aire retenidas en hielo ártico). Gracias a estas gráficas han podido determinar que existe una correlación entre el aumento de la temperatura y el aumento del CO2 y que en los últimos 150 años el crecimiento de ambos niveles ha sido abrumador. El argumento al que el negacionismo se agarra reside en una supuesta casualidad de ambas correlaciones. Sin embargo, esta se mantiene fija a lo largo de toda la historia y existe un claro mecanismo de conexión (como es el de que las moléculas de CO2 son capaces de retener los rayos infrarrojos y de la misma forma el calor) por lo que, para los científicos, no existen dudas.

Fuente: QuantumFracture

Llegando a la pregunta fundamental: ¿Es el humano culpable?. La respuesta es: casi con total seguridad.

No es casualidad que, desde la aparición de las grandes industrias, el crecimiento de la temperatura se haya disparado de forma brusca como nunca antes había sucedido.

El dato más esclarecedor encontrado por los científicos proviene del análisis del aire. Tras muchas investigaciones se demostró que el aire apenas presenta Carbono-14 (isótopo radioactivo presente en todos los seres vivos y seres fallecidos recientemente). Por lo que se establece que este proviene de seres vivos muertos hace miles de millones de años. ¿Y que compuesto presenta esta composición?: El petróleo y los gases generados en su combustión.

El cambio climático ha sido demostrado en numerosas ocasiones por los científicos y los negacionistas no han podido desmontar con efectividad ninguno de los argumentos planteados. Sea el cambio climático real o no, la transformación del modelo económico y el aprovechamiento de las fuentes renovables será un paso por el que todos los estados tendrán que pasar antes o después (los combustibles fósiles son limitados). Que sea pronto o tarde determinará el futuro de nuestro planeta y negarse ante la evidencia no es una opción.

La prensa es la artillería de la libertad

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia Anterior

¿Quién es Alexandria Ocasio-Cortez?

Siguiente Historia

9 asesinatos en Haití. ¿Dónde está la Comunidad Internacional?

Lo último de Incógnitas