Green Book: una «Road Movie» de Peter Farrelly

Aitana Svefors

Hablar de Peter Farrely te lleva a pensar directamente en aquellas comedias llenas de excesos que marcaron los inicios de su carrera en Hollywood; “Dos tontos muy tontos”, “Algo pasa con Mary” o “Yo, yo mismo e Irene”, que realmente es una auténtica joya a pesar de sus malas críticas. Precisamente por esto y por las cinco nominaciones a los Óscar y todos los otros premios recibidos hasta hoy, la emoción sobre este director ha aumentado el entusiasmo de muchos respecto a su última obra, dejando las expectativas por todo lo alto. Pero Green Book ha conseguido superarlas convirtiéndose sin duda en una de las películas más relevantes de la última década.

Green Book está basada en la historia real sobre la amistad entre el brillante pianista, Don Shirley, y el portero del bar Copacabana, Tony Lip. La película transcurre bajo la forma de un Road Movie adecuado, un desplazamiento que transforma a los personajes durante un viaje interior. Peter Farrely consigue una dirección elegante, una fotografía magistral plano a plano, y un guion que consigue un equilibrio entre la esencia y la narrativa.

Sin embargo, Green Book no destaca por su trama, sino por sus diálogos y personajes. La maravillosa pareja formada por Viggo Mortensen y Mahershala Ali capta nuestra atención desde la primera escena. Este dúo se manifiesta como principal motor del mensaje social sobre el racismo, siempre acompañado de humor y emotividad.

Tony Lip es presentado como una persona bastante racista, pero una vez comienza su trabajo como chófer de Don Shirley este le trata como a un igual. Por otro lado, Don Shirley es un personaje en constante lucha contra sí mismo, no sabe realmente cual es su sitio. Su profesión y educación lo alejan de la comunidad negra, pero por otro lado los blancos no quieren tener nada que ver con él. Es por ello que vemos como el famoso pianista tiene más que aprender de su chófer, llegando al punto en el que Tony ayuda a Don para baje de su trono y comience a disfrutar de la vida. Como en toda Road Movie, lo realmente importante son las experiencias y las transformaciones vividas por ambos personajes durante el trayecto.

Finalmente, concluimos esta brillante obra, que, gracias a la gran química de los actores, a sus diálogos, humor y respeto, se convierte en una de las películas más notables de la época.

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