¿Qué pasó con los golpistas del 23F?

A lo largo de estos últimos días  hemos asistido a las primeras declaraciones del juicio de los políticos catalanes presos, acusados por la derecha española de golpistas. Hoy, 23 de febrero, rememoramos uno de los días más tensos de nuestra democracia. 38 años después del Golpe de Estado, analizamos cuáles fueron las condenas a las que se enfrentaron los principales implicados y cómo ha sido su vida después de cumplirlas.  

Hubo 32 militares y guardia civiles detenidos, además de 1 civil responsable de facilitar los autobuses que les trasladaron hasta el Congreso. La mayoría fueron penados con 1 o 2 años de prisión, por lo que pudieron continuar con su carrera profesional sin ningún problema. Muchos de los implicados han acabado ascendiendo a altos rangos del Ejército. Aunque durante los juicios se habló de penas de hasta 30 años, ningún preso pasó más de 12 años en prisión, a excepción de Tejero que obtuvo la prisión provisional a los 15 años.De entre los detenidos, solo 3 quedaron en libertad. Uno de ellos fue Francisco Ignacio Román, capitán de la Guardia Civil. Otro fue Juan Batista González, que ha escrito varios libros sobre terrorismo y algunos poemas desde entonces. Quedó también absuelto por falta de pruebas José Luis Cortina Prieto, Jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales del CESID (servicio secreto anterior al CNI).

La liberación de este último imputado fue muy polémica y varios investigadores del caso siguen considerándolo uno de los principales cerebros del Golpe. Pasó un año en prisión preventiva y a su salida decidió no reincorporarse a su puesto anterior. Diez años después del 23F fue apartado de su destino en el Mando de Apoyo Logístico del Ejército tras la filtración de los planes secretos de intervención en la Guerra del Golfo. No le fue mal después de aquello, montó su la empresa L2V. S.L, en 2009 creó el Grupo Atenea de revistas militares y en 2012 se hizo con la marca Homsec, que organiza ferias nacionales de venta de armas. No es de extrañar su buena relación con el PP, teniendo en cuenta los beneficios que le ha reportado la privatización de la seguridad en prisiones y los escoltas. Tampoco podemos olvidarnos de la participación de su hermano en la creación de Alianza Popular.

Uno de los acusados huyó al extranjero a los 2 días del Golpe en condiciones no aclaradas. Era Gil Sánchez Valiente. Acabó regresando desde Miami en 1987, fue condenado a 2 años de cárcel e inhabilitado como guardia civil por abandono de sus funciones. Se cree que pudo huir con los papeles principales del Golpe de Estado, que 37 años después se encuentran en paradero desconocido. Tras salir de prisión rechazó volver al Cuerpo y actualmente vive en un pequeño pueblo de Toledo. Ha escrito un libro llamado «El Maletín» en el que niega haber sacado ningún tipo de información del país.

A algunos no les ha ido nada mal después del Golpe. San Martín, condenado a 10 años, aunque solo cumplió 5, aprovechó sus primeros años en prisión para escribir sobre los espionajes durante el gobierno de Carrero Blanco, año en el que recibió numerosas condecoraciones y dispuso de un gran poder dentro del aparato. Fue de los pocos que quiso reincorporarse al Ejército después de prisión, pero le fue denegado. Su hijo, José Ignacio, teniente coronel, ha comparado los acontecimiento que desencadenaron del 23F y  el terrorismo etarra y el problema autonómico.

Uno de los últimos protagonistas en fallecer fue Alfonso Armada. El que fuera General del Ejército, Jefe de la Secretaría del Príncipe y una de las personas de confianza de Juan CarlosI hasta poco antes del golpe del 81, murió con 93 años en 2013 , recibiendo un telegrama a título personal de los Reyes de España expresando su pésame. Aunque nunca se aclaró, se cree que era el supuesto “elefante blanco” que esperaban los exaltados en el Congreso de los Diputados aquel 23 de febrero y sería el encargado de presidir un gobierno  cívico-militar con presencia de distintos partidos políticos.

Armada cumplió en Alcalá Meco 8 de los 30 años a los que fue condenado, tiempo que empleó en estudiar periodismo. A su salida de prisión escribió el libro “Al servicio de la Corona”. Tuvo 10 hijos, 2 de ellos sacerdotes, más de 25 nietos y 14 bisnietos. Murió en su pazo en Santa Cruz de Ribadulla en el que tiene una amplia colección de camelias que se exportan por todo el mundo. Su primogénito Juan heredó el título nobiliario en 2004, pero la herencia familiar engloba también inversiones millonarias y un edificio de 7 plantas en Madrid, además de otras propiedades repartidas por el país entre los que destaca el Palacio Valenciano de Valeriola y el pazo coruñés.

No podemos olvidarnos tampoco de Milán del Bosch, que murió en 1997 debido a su avanzada edad. Su nombre ha cobrado importancia estos últimos meses tras la inciativa del Gobierno de desenterrar a Franco del Valle de los Caídos, y es que el ideólogo del Golpe de Estado más conocido de nuestra democracia, está enterrado en el Alcázar de Toledo. El edificio, convertido en museo militar, es patrimonio nacional y el Foro por la Memoria de Castilla la Mancha la mancha ha denunciado la existencia de una cripta privada en dicho espacio. Cabe recordar que el Alcázar se convirtió en símbolo de la victoria sublevada durante la Guerra Civil y que la Hermandad del Alcázar sigue organizando misas de “exaltación a los caídos” en su interior.  Milán del Bosch es el responsable de sacar los tanques por las principales calles de Valencia durante el 23 de febrero y decretar el estado de excepción. Fue condenado a 27 años de prisión, pero fue indultado en 1990 sin haberse arrepentido, ni acatado la Constitución.

Tejero, la cabeza más visible del 23F, tiene actualmente 86 años y vive entre Madrid y Málaga. Durante los 15 años que pasó en prisión, descubrió su afición a la pintura y desde entonces vive de su pensión y los beneficios que le reportan sus cuadros, entre la ultraderecha española alcanzan hasta los 2.400 euros. No solo se dedicó a la pintura mientras estaba preso, también le dio tiempo a crear su propio partido político bajo el lema “entra el Congreso con Tejero”.

Aunque su partido fue todo un fracaso, el ex coronel no ha dejado de entrometerse en política. En 2006 envió una carta al periódico “Melilla Hoy” criticando el Estatuto de Cataluña y en 2012 presentó una denuncia muy irónica contra Artur Mas por conspiración y sedición. Su condena no parece haber manchado su imagen entre la Guardia Civil, que le ha organizado varios homenajes a lo largo de los años, el último en 2014 en el cuartel de Valdemoro, organizado por uno de sus hijos que fue expulsado del Cuerpo. Al evento acudieron entre otros Jesús Muñecas, en busca y captura por la justicia argentina por torturas durante el franquismo. Una de las últimas imágenes del excomandante las captaron las cámaras de La Sexta en el funeral de Carmen Franco, a las que confesó “soy franquista, nos dio 40 años de felicidad”, demostrando su nulo arrepentimiento.  

Miembro de la Junta Editorial de Revistaincognita.com
Estudiante de Ciencia política y administración Pública + Periodismo

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