Una cárcel controlada por… ¿robots?

Aitana Svefors

Mantener a salvo a los reclusos de una prisión no es tarea fácil. Pueden producirse ciertos altercados, como peleas con otros presos, sobredosis por drogas, autolesiones, sustancias de contrabando o intentos de fuga, y muchas veces los funcionarios de los centros penitenciarios no dan abasto.

“Las máquinas podrán hacer cualquier cosa que hagan las personas, porque las personas no son más que máquinas”, afirmó Marvin Minsky a la revista Muy Interesante en octubre de 1996. Dos décadas después nos encontramos en la era del Internet y de la hiperconectividad, donde los coches, las casas, las tiendas o los hospitales se han vuelto inteligentes. Y como cualquier otra infraestructura, los centros penitenciarios se unen a este sistema.

El Departamento de Servicios Correccionales de Hong Kong anunció el pasado jueves la creación de un plan inteligente para mejorar la administración y supervisión de los reclusos. Esta tecnología basada en la robótica e inteligencia artificial será capaz de controlar a los RECLUSOS para que no experimenten problemas, como peleas con otros presos, sufrir una sobredosis debido a las drogas de contrabando, o incluso autolesionarse. En primer lugar, se probará a pequeña escala, para luego poder extenderlo a otras prisiones si se obtiene un resultado óptimo.

Las nuevas herramientas inteligentes que pretenden instalar en los centros son, en primer lugar, unas pulseras inteligentes que cada prisionero deberá utilizar, que servirán para monitorizar su paradero en todo momento, y la cual emitirá una alarma en caso de quitársela o realizar un intento de fuga. Otro uso de esta pulsera es que será capaz de realizar un seguimiento de las constantes vitales de los reclusos, advirtiendo a los funcionarios si existiese algún problema, ya sea por daños físicos o de salud.

Otra de las herramientas será un sistema de videovigilancia inteligente, con el cual se podrán detectar ciertos comportamientos inusuales, como que un preso se autolesione o incite una pelea, alertando así a los oficiales. Estos vídeos controlados por Inteligencia Artificial ya están siendo probadas en las instalaciones de la prisión de Pik Uk (Hong Kong). Por ahora hay instaladas doce cámaras, dos de las cuales están ubicadas en los baños. Esto se encuentra envuelto en polémica ya que pueden atentar contra la privacidad de los reclusos. Ante este hecho, las autoridades de Inteligencia Artificial afirman que parte de las imágenes de los inodoros están ocultas y se oscurecen para preservar la intimidad de los presos.

Y, por último, se utilizará un brazo robótico que analizará las heces de los presos de nuevo ingreso en busca de posible contrabando, como por ejemplo drogas, una tarea previamente realizada por los funcionarios de las instalaciones.

En conclusión, todas estas nuevas tecnologías de inteligencia artificial serán instaladas para mejorar el cuidado y la atención de los 8.300 reclusos de sus cárceles, garantizando su seguridad, así como impidiendo problemas o posibles fugas.

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