Opinión: La urgente necesidad de educación financiera en España

Daniel González Martín

La mayoría de los individuos de nuestra sociedad dedican de media 35 años de su vida al trabajo. Las razones por la cuales trabajamos, aparte de la realización personal, la creación de una reputación o la aportación de valor a una comunidad, es una compensación económica.

Mediante la remuneración del trabajo cada persona puede cubrir sus necesidades básicas y mejoras sus condiciones de vida. El sistema educativo español nos encamina a especializarnos en un trabajo que aporte una función a la sociedad y con el que consecuentemente ganaremos dinero. El problema es que nadie te enseña a invertirlo, a ahorrarlo o a administrarlo.

La mayoría de los alumnos terminan la educación secundaria obligatoria y el bachillerato con nulos conocimientos sobre finanzas personales. Sería fundamental enseñar a todos los alumnos a hacer la declaración de la renta, mostrarles los diferentes medios de inversión (renta variable, fija, ETFS, derivados, real state…) y en qué consisten, instruirles sobre cómo funcionan el TIN y el TAE, que son los dos tipos de interés que suelen aplicar las empresas cuando compras un producto a plazos (por ejemplo un coche), exponer las características de las hipotecas y de los créditos (…), debido a que necesitarán estos conocimientos financieros en el día a día.

Resulta paradójico que muchas personas que realizan enormes esfuerzos en el ahorro, (limitando gastos de ocio, comprando marcas blancas, usando el transporte público…), luego confían ciegamente en los bancos como vehículos de inversión, pensando ingenuamente que sus intereses están alineados, y con el desconocimiento de que hay muchas más formas de invertir y proteger tu dinero más allá de estos. No hay que olvidar que los bancos no dejan de ser una empresa cuyo objetivo es ganar dinero y que tu patrimonio aumente no va a ser su principal prioridad.

La gente tiene que estar al tanto de que una cuenta corriente no es dinero real, es el pasivo de un banco, y que cuando se realiza un depósito se le está prestando capital a la entidad. Cuando se ingresa dinero, el banco guarda en torno al 1 o 2% de ese dinero como reserva de caja y el resto lo invertirá o se lo prestará a otras personas o empresas.

Otro concepto que debe estar presente a la hora de ahorrar e invertir es la inflación. De media en España el IPC (Índice de Precios al Consumidor) ha aumentado históricamente un 3 % por año, lo que significa que el coste de la vida se duplica cada 23 años. Este fenómeno resulta casi imperceptible para la mayoría de las personas, pero va mermando su poder adquisitivo poco a poco, y por lo tanto debemos depositar nuestros ahorros en productos de inversión que nos protejan de la inflación.

Los ciudadanos españoles deben ponerse al día en educación financiera ya que, en este aspecto, estamos a la cola en comparación con la mayoría de los países occidentales (sobre todo respecto a los países anglosajones). A pesar de que, a priori, las finanzas puedan parecer una materia ardua y pesada, son una herramienta básica para construir el estado del bienestar y una sociedad más próspera. Porque, como decía Francis Bacon, el conocimiento es poder, y en una sociedad donde a muchas personas las mueve el dinero el desconocimiento sobre este resulta contradictorio e irrisorio.

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