Un viaje al pasado: Época sonora del cine

Raquel Rodríguez Vidal

No es en esta etapa exactamente cuando empieza el sonido en el cine. Anteriormente no había sonido, pero refiriéndonos a sonido como diálogos constantes, porque si había sonido. Los hermanos Lumiére llevaban orquestas en directo para acompañar sus filmaciones. Algunos compositores, como por ejemplo Saint-Saéns, componían partituras como un complemento a las proyecciones. Se podía considerar como una época de fuentes de ingresos para músicos. Este sistema solo era factible en salas grandes, de grandes ciudades y de público pudiente. Tiempo después llegó a un gran cambio en el cine: la época sonora.

El cine pasó por etapas de pruebas de sonido: en 1918, es patentado el sistema sonoro llamado TriErgon, que permitía la grabación directa en el celuloide. Años después, en 1922, se presenta el primer film bajo el sistema TriErgon «Der branstifer». En 1923 Lee de Forest presenta el Phonofilm que resolvía los problemas de sincronización y amplificación del sonido, ya que lo grababa encima de la misma película. En 1926, se inició la producción de la compañía Warner Brothers. En el mismo año de creación, presentan cinco cintas con los primeros sonidos de la historia del cine. Incluían música de Mozart y efectos de sonido (ruido del entrechocar de espadas, campanadas, etc.).

A principios de octubre del año 1927 el cine comienza a hablar. El sonido llega al cine a través de un sistema llamado Vitaphone con la película El cantor de jazz (The Jazz Singer), y es considerada la primera película sonora. Unos pocos años después, el cine sonoro ya era un hecho. El cine mudo había sido derrotado definitivamente.

Debido a este gran cambio histórico, las compañías debían cambiar sus estudios y equipos de grabación. Aparecieron las cámaras sobre ruedas y se inventó el micrófono «jirafa» (graba el sonido desde arriba).
También fue un gran cambio para los actores. Tuvieron que aprender fonética e idiomas. Los guionistas modificaron los diálogos, ruidos y canciones. Los escenarios tuvieron que adecuarse a la acústica.
Años más tarde, en 1935 llega el cine en color con la película “La feria de las vanidades”.

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