Opinión: De aquellos polvos, estos lodos: el ‘Sanchismo’ a examen

Fátima Esteban Fernández.

Spanish Prime Minister Pedro Sanchez meeting at the ElyseePalace, Saturday, June 23, 2018 in Paris.

De cara al 10 de Noviembre, no está de más rebobinar en el tiempo para analizar, desde la distancia, lo que ha beneficiado a España la moción contra Rajoy.

Como consecuencia de la sentencia del caso Gürtel, el 31 de mayo de 2018, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se presenta como candidato para llevar a cabo una moción de censura contra el que era Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. ‘Día decisivo para la dignidad de la democracia en España’, declaraban simpatizantes de Sánchez.

Con 180 votos a favor, el 2 de junio Pedro Sánchez fue proclamado presidente. Un hito para España: el secretario socialista se convertía en el primer candidato en alcanzar la presidencia del Gobierno a través de una moción de censura.

Pero, ¿a qué precio lo consiguió? Un partido y un político deberían llegar al poder sin deudas porque los deudores se las cobran y Sánchez tiene que pagar a aquellos partidos que le apoyaron, como los independentistas. Situación que, bajo mi punto de vista, da vértigo.

No estoy en contra de los pactos ni del diálogo porque enriquecen una democracia, pero sí estoy a favor de que los pactos queden por escrito y sean conocidos por todos, es decir, que sean transparentes. Y no estaría nada mal, dado que no me fío de los líderes de esta nueva política que ya vimos cómo manipularon una sentencia que ni acusaba ni encausaba, hubiese una comisión o subcomisión en el Parlamento que hiciese un seguimiento de esos pactos.El acuerdo al que llegó Sánchez con los independentistas para alzarse con el poder es desconocido. Y cómo y cuándo estos llegarán a cobrárselo también.

‘Feminista, progresista y ecologista’, así definía nuestro presidente su Gobierno, un gobierno que se ha ido vistiendo de récords: el más minoritario con tan solo 84 diputados en la bancada socialista, con un equipo compuesto, por primera vez, con mas mujeres que hombres, con el Ministro más breve y, el ‘logro’ que menos gracia hará a Sánchez, el Gobierno más fugaz.

Antes de las elecciones del 28A

Sánchez llegó a la Moncloa con el mensaje y la promesa de convocar elecciones inmediatamente. Pero no fue hasta 8 meses después cuando Sánchez nos dio voz a través de las urnas. Como ocurre a todo político, el poder le nubló la memoria. Entre sus primeras decisiones estuvo despertar a Franco y acoger el barco Aquarius. El único resultado que ha generado la exhumación del cuerpo de Franco es el aumento de visitantes al Valle de los Caídos.

La decisión tomada con respecto al barco Aquarius fue, como pudimos comprobar más tarde, puramente electoralista. Pedro Sánchez no tuvo la misma solidaridad este pasado mes de agosto con el Open Arms; cambió su política migratoria en pocos meses ya que las encuestas estaban a su favor y le daban aliento y confianza.

Durante los 8 meses de Gobierno, marcados por una fuerte oposición de C’s y PP, Sánchez alcanzó alguno de sus objetivos, como la revalorización de las pensiones, la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) y del salario a los funcionarios o la derogación del impuesto al Sol. Pero todo ello con un Gobierno débil incapaz de sacar adelante unos nuevos presupuestos generales o la derogación de la reforma laboral. Además, a lo largo de este periodo, los socialistas se han abanderado de los movimientos sociales como el feminismo y el movimiento LGTBI+, provocando una brecha en la sociedad: los que no votan a partidos de izquierdas ya no son bienvenidos en el Orgullo o el 8M. Que se lo digan a Ciudadanos.

El 15 de febrero de este año, Sánchez anunciaba la convocatoria de elecciones. A partir de este día, se formaron los denominados ‘viernes sociales’. El Gobierno convirtió el Consejo de Ministros en una plataforma para realizar su particular campaña electoral con el anuncio de medidas sociales.

Es de destacar, entre las 13 leyes y los más de 25 decretos aprobados durante su mandato, los viajes en Falcon. Viajes que realizaban tanto él como su mujer mientras se daban golpes de pecho por su compromiso con el cambio climático. Todo muy coherente.

Unas elecciones inútiles

El 28 de abril los españoles hablaron, pero poco fueron escuchados. Aunque el PSOE fue el partido mas votado con 123 escaños en el Congreso, los socialistas no pudieron llegar a ningún acuerdo. Sánchez, que quería dormir tranquilo, no consiguió lo que precisamente echaba en cara al expresidente en 2016: “La responsabilidad de que el señor Rajoy pierda la investidura es exclusiva del señor Rajoy por ser incapaz de articular una mayoría” El 23 de septiembre se disolvieron las cortes y, acorde con los tiempos que dicta la ley, el próximo 10 de noviembre tendrán lugar unas segundas elecciones. Pero este bloqueo, intencionado o no, de Sánchez no nos sale gratis.

La XIII Legislatura, de 148 días de duración, deja a España un gasto de más de 23,8 millones de euros entre los parlamentarios y ninguna ley aprobada. Dicho gasto es resultado de la suma de los sueldos diarios de los diputados del Congreso y los miembros del Senado, las ayudas y subvenciones a los partidos, los dispositivos empleados por los parlamentarios y sus viajes. Lo que se traduce coloquialmente en vacaciones pagadas con dinero público. Y así nos encontramos, una Cataluña volando por los aires y una España paralizada. Por eso pregunto y me pregunto, ¿la moción de censura nos ha servido de algo?

Liberal y políticamente incorrecta en continua construcción. Pienso todo lo que digo, pero no digo todo lo que pienso.

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