Opinión: Alerta demagogia

Fátima Esteban Fernández

Breve pero intenso y controvertido, con muchas papeletas para levantar ampollas a los pocos o muchos lectores que me lean.

Dejemos votar libremente y no pongamos etiquetas que nada tienen que ver con la realidad. Es bien sabido que el socialismo no ha tenido mucho éxito en el plano económico. Y no lo digo yo, la misma historia así lo confirma.

El socialismo solo puede funcionar cuando hay suficiente dinero, porque gastar es una tarea que tiene controlada, pero generar riqueza resulta ser su asignatura pendiente.

Es por ello que, como todo movimiento político, debe destacar en algún aspecto que sea atractivo para los ciudadanos y les mueva a elegirle por encima de cualquier otra ideología. Esto ha sido el ‘modus operandi’ del socialismo español en el último año. Se ha llevado a su terreno el movimiento feminista y el movimiento LGTBI+ politizándolos.

A la cabeza de la carrera se puso nuestra vicepresidenta en funciones, la señora Carmen Calvo, con sus declaraciones el pasado mes de julio: «El feminismo no es de todas, bonita, se lo han currado los socialistas”. Las que no se etiquetan como socialistas te darán las gracias por el halago de ‘bonita’, pero el feminismo también es su lucha. Forman parte del feminismo que comenzó en el siglo XVIII para acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres, antes siquiera que comenzase el socialismo. Pero en política últimamente se tiende a reescribir la historia a conveniencia y, obviamente, este orden de acontecimientos si altera el producto.

Si el feminismo va a imponernos como premisa pertenecer a un partido político, a muchas no nos representará porque nos quita el derecho y la libertad de poder elegir sobre nuestro país. Y eso NO es feminismo.
Hacer distinciones entre las propias mujeres por cuestiones ideológicas es tan sumamente cínico como encabezar la manifestación del 8M y, sin embargo, no estar de acuerdo con la Prisión Permanente Revisable. Ley que hubiera salvado la vida a mujeres como Laura Luengo.

El populismo no pondrá fin al machismo, no nos dejará salir a correr sin miedo y no nos mantendrá vivas. Convertir el feminismo o el movimiento LGTBI+ en un instrumento para conseguir votos significa dinamitarlos.

El periodista y escritor H.L. Mencken decía que »un demagogo es una persona que predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas’’. No somos idiotas. Basta de demagogias y demagogos y de ‘campañas del miedo’. Hagan política sin fracturar la sociedad.

Liberal y políticamente incorrecta en continua construcción. Pienso todo lo que digo, pero no digo todo lo que pienso.

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Muñosancho, Ávila. Fuente: Propia.
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