Opinión: Perdemos todos

Fátima Esteban Fernández

Desde los resultados del 28A, un gobierno socialista era una crónica anunciada pero, a pesar de ello, no me han dejado de sorprender todos y cada uno de los acontecimientos políticos que han ido sucediendo desde entonces. El último, la reconciliación Sanchez – Iglesias. Sánchez ha cambiado de colchón o ha pedido al médico pastillas para poder conciliar el sueño y así seguir en La Moncloa. El socialismo no funciona, pero si además lo lidera una persona que quiere el poder a cualquier precio es pura dinamita para la economía.

El menú para los próximos 4 años esta servido: de primero, subida de impuestos y de segundo, aumento del gasto. Platos que nos van a provocar una buena indigestión a todos los españoles porque está demostrado con ejemplos de toda la OCDE desde 1970 que “los estímulos fiscales basados en recortes de impuestos tienen más probabilidades de aumentar el crecimiento que aquellos basados en aumentos de gastos”.

Con la manipulación por parte de la izquierda y los medios afines a esta, gran parte de los españoles han votado poniendo el foco única y exclusivamente en los aspectos sociales y, lamento confesar que, sin una economía fuerte, un país se dirige al desastre. No comprendo de que podría llegar a servir un ministerio sobre feminismo si no tenemos un trabajo del que vivir. Porque por ilusiones, por mucho que lo diga el ministro Ábalos, no nos apuntamos al paro. 

Pedro Sánchez ha bloqueado España durante siete meses; hemos estado pagando el sueldo a políticos que no han aprobado ninguna ley, Cataluña ha vivido unos disturbios que han supuesto un gasto de mas de 2 millones en mobiliario urbano mientras el gobierno se mostraba inoperante, hemos recibido un toque de atención de Bruselas por el déficit y se ha gastado 150 millones de dinero público en elecciones. Todo esto para algo que podía haber sucedido el 30 de abril: Sánchez pactando con Podemos, porque como él decía «Ni antes ni después el partido socialista va a pactar con el populismo. El final del populismo es la pobreza, las cartillas de racionamiento, la falta de democracia y, sobre todo, la desigualdad» y es bien sabido que nuestro presidente es hombre de palabra y nuestro país es su prioridad.

Si de algo ha servido todo este teatro socialista-comunista es para comprobar que aún existen políticos que si les importa su partido y España. Rivera dimitiendo por su fracaso el 10N es el ejemplo del que debería tomar nota algún que otro líder político, como Iglesias. Pero al presidente de Podemos perder votos no le hace retirarse sino que le convierte en vicepresidente. 

La bolsa ya ha reaccionado ante el acuerdo, indicio de lo que este gobierno va a destruir España. Pónganse los cinturones porque aquí perdemos todos.

Liberal y políticamente incorrecta en continua construcción. Pienso todo lo que digo, pero no digo todo lo que pienso.

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