Cronología de una pandemia en España

Una radiografía sociopolítica de la “peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial” -según la OMS-

El 31 de enero de 2020 se reportó el primer caso positivo importado en las Islas Canarias. Ese mismo día una veintena de españoles fueron repatriados al Hospital Central de la Defensa Gomez Ulla para pasar los 14 días de cuarentena recomendados. En aquel momento, Italia decidió cerrar el tráfico aéreo con China. El día 9 de febrero se detectó el segundo positivo en Mallorca y tres días después se canceló el ‘Mobile World Congress’ que se celebraría a finales de Febrero por la «preocupación global que ha generado el brote de coronavirus» como rezaba el escueto comunicado firmado por su principal responsable, John Hoffman. Sin embargo, el ministro de Sanidad insistía días antes en que no existía “ninguna razón de salud pública” para cancelar este ni cualquier otro evento previsto en España. No fue el único que se pronunció en este sentido. El diario El País titulaba así en su editorial del viernes 14 de febrero: Sin razones. La suspensión del Mobile obedece a una reacción histérica no justificada; y El Mundo llegaba a asegurar que no se había cancelado por razones sanitarias “sino más bien económicas”, y daba la razón a Illa, a quién, decían, le asistía “la razón.” El mismo día de su publicación se hizo público que los dos pacientes confirmados en nuestro país hasta la fecha habían recibido el alta médica. Una tregua que duraría poco.

Pocos días después, unos 40.000 aficionados valencianistas se desplazaron a Milán para alentar a su equipo en la ida de los octavos de final de la Champions League contra el Atalanta. Este encuentro fue considerado casi un mes después como “un acelerador para la propagación del virus” y “una bomba biológica” para las ciudades de Bérgamo y de Valencia, según la OMS. El 24 de febrero el Coronavirus volvió a nuestro país: positivo en Tenerife de un turista italiano, justo un día después de que en el país transalpino se cancelara el carnaval de Venecia, los eventos deportivos en Véneto y Lombardía, y se cerraran centros educativos y museos. Tan solo un día después, la OMS pedía al mundo que se preparara para una “potencial pandemia” por el coronavirus aunque, en palabras de su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, “no podemos paralizar el mundo pero sí cada país debe hacer su propio plan de contención”. En este sentido el Ministerio de Sanidad español recomendó no viajar a las zonas de riesgo -China, Corea del Sur, Japón, Singapur, Irán y norte de Italia- y reforzó las medidas de prevención “pensando en un escenario de contención”. Por su parte, los editoriales de aquel día apelaban a la calma en la toma de decisiones, pues “el miedo se propaga más rápido que el propio virus -cuyo índice de mortalidad no llega al 1% fuera de China y afecta solo a personas de edad avanzada con patologías previas-”(El Mundo) y tachaban de “nefasto” un posible “cierre unilateral de fronteras” que ahondaría un poco más en la “ralentización económica europea” (El País).

En la foto el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus./ El País

Enseguida se confirmaron los primeros contagios locales, y el mismo día que la OMS elevó el riesgo de expansión global del virus de “alto” a “muy alto” (28 de febrero), se registraron los dos primeros positivos en el País Vasco, zona que luego se declararía segundo epicentro después de Madrid. «Nuestro mayor enemigo en este momento no es el virus en sí mismo sino el miedo, los rumores y el estigma» apuntó su director general. El numero de contagiados aumentaba a 34 en siete comunidades mientras en Italia sumaban 821 y 21 los fallecidos. Fue el 29 de febrero cuando Sanidad descartaba aconsejar la anulación de eventos masivos o restringir la libertad de movimientos.

El comienzo de marzo no fue esperanzador. El día 3 se conoció la primera muerte por Coronavirus, ocurrida el 13 de febrero, gracias a una investigación retrospectiva en la Comunidad Valenciana. El virus llevaba más tiempo en España de lo que se pensaba. Un informe del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) datado ese día, instaba a “evitar actos multitudinarios innecesarios” a aquellos gobiernos cuyos países cumplieran ciertas condiciones. Esas condiciones eran que hubiera un aumento de casos importados y la constatación de que existiera “una transmisión local limitada del virus”. Condiciones que España cumplía en ese momento. En la jornada anterior el documento que emite a diario el Departamento Seguridad Nacional de La Moncloa titulado Coronavirus (Covid-19). Situación actual revelaba que se estaba valorandopasar de una fase de contención a una fase de mitigación, aunque esa decisión no se materializó en ese momento. Entrar en la fase de mitigación habría acarreado la suspensión de todo agrupamiento multitudinario.  Un día después, Italia, ante la oleada de positivos y muertes (3000 y 107 respectivamente), ordenó el cierre de todos los centros educativos del país, mientras que España reportaba la segunda víctima mortal.

La Comunidad de Madrid fue la primera en poner medidas concretas: cerró centros de mayores sin asistencia socio-sanitaria y prohibió las prácticas en centros sanitarios el día 7. Misma fecha en que la OMS emitió una guía pública con una serie de recomendaciones entre las que incluía “evitar el hacinamiento, cierres escolares y otras medidas, cierres de transporte público y/o cierres de lugares de trabajo y otras medidas”. Pese a los riesgos y mecanismos de transmisión  ̶ el virus se transmite “a través de secreciones de personas infectadas, principalmente por gotas  respiratorias, capaces de transmitirse a distancias de hasta 2 metros” ̶ , que el propio Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios explicaban en un informe técnico elaborado esa misma mañana, Sanidad tan solo desaconsejó acudir a las manifestaciones por el día de la mujer que tendrían lugar al día siguiente a aquellos que tuvieran tos u otros síntomas respiratorios. En palabras  ̶ muy famosas ya ̶  del director del CCAES, Fernando Simón, “si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación le voy a decir que haga lo que quiera» porque, argumentó, que las manifestación era una «convocatoria para nacionales» por lo que no se esperaba una afluencia masiva de personas de zonas de riesgo. España en ese momento se encontraba en un “escenario de contención”.

En la foto el director del CCAES, Fernando Simón. /EFE

Con motivo de la manifestación del 8-M salieron 120.000 personas a la calle en Madrid y 50.000 en Barcelona, según cifras oficiales. Lo mismo sucedió en la mayoría de ciudades del país, aunque con una afluencia inferior. No obstante, no fueron estos los únicos eventos multitudinarios que se celebraron en el interior de nuestras fronteras ese fin de semana. El fútbol profesional  ̶ primera y segunda división ̶  congregó a un total de 390.963 aficionados en 21 estadios repartidos por toda la geografía del país. Otro caso, que días después activó las alarmas por el contagio de uno de sus dirigentes, fue la celebración del multitudinario mitin de VOX que reunió a unos 9.000 partidarios según fuentes organizadoras. Cifras que parecen baladíes comparadas con el número de personas que tomó esa misma semana el Metro (se estima que 13,9 millones personas pudieron hacerlo) o aquellas que asistieron a eventos deportivos, cines, teatros, musicales, conciertos, corridas de toros, terrazas…

Fuera de toda discusión política y partidista que todo este tema está suscitando, el artículo publicado por La marea y en la línea del análisis de Carlos Puello, vicepresidente de crecimiento en Silicon Valley, en su artículo Coronavirus: por qué debemos actuar ya, desvela que los casos detectados entre los días 8 y 15 de marzo, que supusieron la explosión de la curva, correspondían a contagios que tuvieron lugar durante la última semana de febrero o principios de marzo, cuando en España se contabilizaban 100 casos confirmados. Estos análisis se hacen en base a las estimaciones que hace la OMS sobre los tiempos en que el virus manifiesta sus síntomas y se confirman y registran como positivos. En definitiva, desde que el contagio se produce hasta que el paciente se incluye en los datos, se calcula un mínimo de entre 7 y 14 días.

Tan solo 24 horas más tarde, el Gobierno de Giuseppe Conte decretó la cuarentena en Italia y en España, la Comunidad de Madrid y las localidades de Vitoria y Labastida anunciaban el cierre de todos los centros educativos que se haría efectivo dos días después. A nivel nacional, el escenario pasaba a ser de “contención reforzada” y se recomendaba el cuidado de los mayores y personas con patologías previas limitaran las salidas. Los positivos se disparaban a 1.204 y los muertos a 28. Las medidas en los consecutivos no tardaron en llegar: se interrumpió el tráfico aéreo con Italia; se anularon los eventos en espacios cerrados de más de 1.000 personas y se redujo aforo en aquellos que no alcanzaran esa cifra en zonas de transmisión alta; se aplazaron las Fallas; Madrid cerró teatros, bibliotecas, centros deportivos y grandes museos; Catalunya habilitó el teletrabajo a los empleados públicos; y dieciséis comunidades y Melilla cerraron sus centros educativos. Entre tanto, el 11, la OMS declaró el brote de coronavirus pandemia global y su director general se mostraba preocupado por los niveles alarmantes de propagación del virus e inacción. En Europa  ̶ excepto en Italia, que ya cuantificaban más de mil fallecidos y 15.113 contagios ̶  el ritmo de actuación era aún más lento que en España.

El sábado de esa semana (14-M) el número de fallecidos alcanzaba los 136 y 5.753 los infectados registrados. El Consejo de Ministros declaraba el estado de alarma, ya anunciado 24 horas antes por el presidente del Gobierno, y que se extendería más tarde hasta, al menos el 11 de abril.  Desde este momento se limita el movimiento a toda la población, salvo para algunas excepciones como ir a trabajar, comprar alimentos y medicamentos, acudir a hospitales o cuidar a ancianos o dependientes. Además, en virtud de lo establecido en la Constitución, a los efectos del estado de alarma, la autoridad competente a partir de este momento es el Gobierno  ̶ le permite disponer de medios sanitarios públicos, privados y militares ̶ . Dos días después cerraron las fronteras terrestres, a excepción de residentes y el paso de mercancías. En aquel momento, Alemania cerraba los comercios excepto los de alimentación, establecía limitaciones de horarios en hostelería, y prohibía reuniones de asociaciones o en templos religiosos y los viajes de turismo al extranjero. Restricciones que no se han visto modificadas hasta ahora.

Por su parte, con más de 6.500 casos confirmados y 148 fallecidos, Francia ordenó el confinamiento el 17 de marzo. En esa misma jornada, el Gobierno español daba luz verde a un plan de choque que movilizará 200.000 millones de euros, cerca de un 20 % del PIB, con medidas para facilitar los ajustes temporales de empleo, ayudar a las familias perjudicadas y dotar de liquidez a las empresas. En tanto, la situación se agravaba en las residencias de ancianos: decenas de muertos en Madrid, Vitoria y Tomelloso (Ciudad Real). Pero no solo en los asilos, la “sobrecarga” y la “presión” en las UCI de ciertos hospitales estaba obligando a ser a ser «un poco más restrictivos» a la hora de admitir pacientes, reconoció Fernando Simón. El desbordamiento de la sanidad hizo que el Gobierno de Madrid y el Ministerio de Sanidad pusieran en marcha un hospital de campaña con 5.500 camas en el recinto ferial de Ifema con la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME)  ̶ los hoteles medicalizados se reservaron para los pacientes más leves ̶ . La falta de material sanitario se convirtió en uno de los problemas más graves: el total de profesionales sanitarios contagiados suponía un 13, 6% (5.400) del total de casos a nivel nacional (39.673 a fecha de 24/03/2020).

Hospital de campaña en Ifema. /EFE

En otros países europeos, las medidas drásticas llegaron más tarde. Este es el caso del Reino Unido. Pese a las reticencias iniciales y la apuesta por un contagio controlado, el primer ministro británico, Boris Johnson, ordenó el 23 de marzo el confinamiento obligatorio de al menos 3 semanas a la vista de unos datos que no paraban de crecer: más de 6.700 casos y 335 muertes. Hasta ese momento la única medida tomada por el Ejecutivo había sido el cierre de pubs, restaurantes y otros locales de ocio. En EEUU, ante la negativa de Donald Trump, han sido algunos gobernadores los que han ordenado el confinamiento en sus distintos estados.

Mientras tanto el número de fallecidos en España continuaba en un estrepitoso aumento  ̶ la tasa de crecimiento alcanzaba su pico el 25 de marzo (27%)  ̶  y el número de contagiados no representaba la dimensión real del problema. Por lo que el miércoles de la semana anterior (18 de marzo) el Gobierno cambiaba su estrategia y anunciaba la compra de test rápidos. Estos, después de ser testados por varios laboratorios de microbiología de grandes hospitales, resultaron tener una sensibilidad del 30%, cuando deberían superar el 80%, y por lo tanto, “con ese valor no tiene sentido usar estas pruebas” declaró uno de los microbiólogos encargados de analizarlos. Según la embajada de China en España la empresa proveedora, Shenzhen Bioeasy Biotechnology, “no ha conseguido todavía la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos” y tampoco se encontraba entre las sugeridas por el Ministerio de Comercio de China. Según Sanidad, las pruebas defectuosas son en torno a 9.000 y se comprobó que los datos que constaban en los certificados de calidad “con marcado CE” no eran reales. “Esto ha obligado a devolver los lotes”, señalo Simón. Se desconoce el número de kits de detección que hay actualmente en España, pero sí es seguro que estos test ya se están realizando.

De nuevo, esa tendencia al alza del número de fallecidos por Coronavirus ha llevado a las autoridades a endurecer el confinamiento: el pasado domingo se limitó totalmente los movimientos salvo de los trabajadores de actividades esenciales. El confinamiento generalizado se ha producido después de que España superara los 72.000 contagiados y los 5.690 fallecidos, pero  ̶ he aquí un dato muy positivo ̶  la tasa de incremento diario de fallecidos fue del 11% el 30 de marzo, con una tendencia a la baja desde el día 25.


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