Crítica: Belén Cuesta, un activo mal explotado en ‘La Casa de Papel 4’

ALERTA: SPOILER de la 4ª Parte de La Casa de Papel.

El pasado viernes se estrenó la cuarta parte de ‘La Casa de Papel’, la serie de habla no inglesa más vista de la historia de Netflix. Una temporada, la cuarta, que llega en medio de un confinamiento casi mundial y que tenía como objetivo despejar las incógnitas sembradas en los espectadores la temporada anterior. ¿Morirá Nairobi? ¿La banda saldrá con vida de El Banco de España? ¿Quién es Alicia Sierra? ¿Lisboa será juzgada o la banda conseguirá salvarla? Y, para muchos, la más importante: ¿Quién es Belén Cuesta el ‘La Casa de Papel’?

Belén Cuesta no es ninguna extraña para el público español, pero sí lo es para el público francés, estadounidense, latinoamericano… La manera de presentar su personaje, con planos cortos de su rostro en momentos puntuales de la tercera parte es un regalo que hace Álex Pina, creador de la serie, al público nacional. Además aporta dinamismo y frescura a la trama, introducen un hilo del que poder tirar cuando la historia se estanque.

Su incorporación a la serie es original en muchos aspectos, puesto que no se anunció a la prensa, no salía en los créditos, no apareció en la promoción de la tercera parte… Nos pilló por sorpresa a todos los espectadores españoles, lo que provocó una lluvia de teorías que iban desde un pequeño cameo de la actriz en forma de figurante hasta un as calculado y explosivo de El Profesor. Ni tanto ni tan calvo, se quedó a medias. Ni ha sido un cameo en forma de figurante ni un as explosivo y calculado por parte de los guionistas. Más bien un as demasiado rebuscado.

Manila, la ciudad elegida por El Profesor para nombrar a Julia, su nuevo activo, no entra en acción hasta el episodio 5 cuando a través de un flashback los guionistas explican al espectador el origen de Julia, antes llamada Juanito. En un desayuno, mientras se prepara el primer asalto, Moscú y Denver acuden al profesor para rogarle que meta en la banda a Juanito, el hijo de un amigo del personaje de Paco Tous que es su ahijado y casi «un hermano» para Denver. El Profesor se niega, sin embargo, Berlín plantea utilizar a Julia como topo dentro de los rehenes y evitar así una posible rebelión. En caso de no ser necesario, Manila no actuaría y saldría del banco como un rehén más.

Manila podría haber sido un plan más elaborado, un plan a la desesperada como el plan Chernobyl. Un plan explosivo y original, y no un simple topo dentro del grupo de rehenes. 

Los guionistas podrían haber sido más valientes y utilizar a Belén Cuesta como el nuevo Berlín, el máximo mando. El mando en la sombra que pillara por sorpresa a todos los atracadores. Un mando solo autorizado para actuar cuándo, por ejemplo; Palermo quisiera escapar de El Banco de España, Nairobi estuviera secuestrada por el psicópata de Gandía o Tokio encadenada en la habitación del pánico. Belén Cuesta era el as en la manga perfecto para darle una vuelta de tuerca a la trama e instaurar el ‘matriarcado’ que abanderaba Nairobi en la segunda parte de la serie. Podrían haber explotado infinitamente mejor la burbuja creada por los fans. Podría haber sido, por ejemplo, el famoso Plan París.

Aún así, omitiendo la original presentación, a nivel argumental a Manila le falta fondo, no tiene casi intrahistoria, carece de elementos argumentales que permitan al espectador situarla en escena. No sabemos cuánto tiempo estuvo con la banda en la preparación del primer atraco, cuánto tiempo pasó en el monasterio italiano, por qué no se introdujo a Manila en la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre, no sabemos cómo fue su interacción con el resto de atracadores… Estos errores deberían ser subsanados en la quinta parte, en los primeros minutos incluso. Manila podría haber sido un recurso del que tirar para evitar tener una cuarta temporada tan pastelosa. Una temporada buena que mantiene el tipo, pero sin duda más lenta, densa y sentimentaloide que la tercera. Un elemento -el sentimental- que identifica mucho a la serie, pero que siempre ha ido acompañado de drama y acción, algo de lo que carecen los primeros 5 episodios de la cuarta parte si la comparamos con la temporada anterior.

Por otro lado, destacar la características del personaje de Cuesta. La actriz interpreta a una mujer transexual, una lanza que podrían haber explotado de manera distinta, por ejemplo, escogiendo para el papel a una actriz transexual. La condición del personaje de Belén Cuesta habría sido la oportunidad perfecta para visibilizar no solo en España sino en todo el mundo que las personas transxuales existen. En Arabia Saudí, en Rusia o en Latinoamérica se podría haber visibilizado la transexualidad de manera más natural. Era el momento y se ha hecho, pero a medias. Además, coincide que la semana anterior al estreno de ‘La Casa de Papel’ se estrenó ‘Veneno’, una serie que pone de manifiesto el talento de las actrices transexuales de nuestro país.

Por su parte, Belén Cuesta hace una espectacular interpretación, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados, y aunque supone un activo mal explotado en La Casa de Papel, Manila tiene todo a favor para quedarse como un miembro activo de la banda, ya que, tras la muerte de Nairobi y la captura de El Profesor por parte de Sierra, pocas serán las manos y las mentes necesarias para salir de El Banco de España con el oro. 

Los guionistas tienen una nueva oportunidad para remontar la serie a niveles de la tercera parte. La quinta temporada será decisiva para saber si la trama y los personajes están a la altura de la serie, una serie que ha batido todos los récords en la ficción española y que bajo ningún concepto queremos que se despida por la puerta de atrás y con la cabeza agachada.

Un periodista deja de serlo cuando ofrece como información lo puramente subjetivo.

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