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Hoy más que nunca, República

14 de abril de 1931, el día que la monarquía murió y se instauró en España una república social, democrática y de derecho.

Feliz 14 de abril. Hoy es un 14 de abril extraño. No vamos a poder salir a las calles, no vamos a poder llenarlas de banderas de libertad, igualdad y democracia. Hoy, como mucho, sacaremos del armario nuestras banderas tricolor, las colgaremos en el balcón y los más valientes pondrán a las 20.00 el himno de la II República a todo volumen en su balcón.

Hoy, el “Resistiré” de todos los días será el himno de la II República Española. En 2020, Felipe VI cumplirá seis años en el trono, unos años que han marcado un antes y un después en el papel que había desempeñado hasta 2014 la monarquía parlamentaria española.

Como recordarás, querido lector, Juan Carlos I abdicó oficialmente el 19 de Junio de 2014. En 2014, España no era ni de lejos la España que es hoy. En 2014 ni Podemos ni Ciudadanos estaban presentes en el Congreso de los Diputados y a VOX ni se le esperaba. Años antes, la protección a la familia real por parte de los medios había comenzado a diluirse como un medicamento en polvo en un vaso de agua. En 2014 ya habíamos visto al rey Juan Carlos pedir perdón por irse a cazar elefantes en medio de una crisis económica que ahogaba a los españoles. En 2014 ya sabíamos de la imputación de la infanta Cristina y de los negocios turbios del cuñado del futuro rey. En 2014 nos faltaba por escuchar las conversaciones de Corina, ver las informaciones que apuntaban al dinero negro del monarca emérito en Suiza, los supuestos amaños en las adjudicaciones de las obras del AVE a la Meca para que Juan Carlos se llevara una mordida… Estas circunstancias desencadenaron la abdicación de Juan Carlos I en su hijo, Felipe VI.

Y llegó el rey ‘preparado’. El rey que sabía idiomas, que tenía carrera militar, había ido a la universidad… En definitiva, el príncipe que había sido criado, educado y manejado para ser, algún día, rey de España. 

Con el poder llegaba la responsabilidad, una responsabilidad que, muchas veces a lo largo de estos casi seis años de reinado, ha brillado por su ausencia, cometiendo errores notorios y polémicos.

El mayor de sus errores, sin duda, fue el mensaje del 3 de octubre de 2017. En aquella aparición solo se dirigió a una parte de los españoles. En aquellos días, muchos pronunciaban estas palabras: “Puigdemont solo gobierna para algunos catalanes”. Aquel día, Felipe VI solo fue el rey de algunos ciudadanos. Ciudadanos conservadores, ciudadanos a favor de las palizas de la Policía Nacional y Guardia Civil a miles de ciudadanos catalanes que estaban sentados en el suelo, con las manos en alto y que acabaron en el hospital. Ciudadanos a favor de la prohibición del catalán. La puesta en escena era muy clara: un cuadro de Carlos III de fondo con una vara. Una vara muy parecida a las porras de la Polícia Nacional que dos días antes habían atizado a miles de catalanes. El cuadro de un rey que prohibió el catalán. 

Por otro lado, las amistades del monarca han sido otro error que le ha traído varios dolores de cabeza a Felipe VI. Muchas de sus amistades están o han estado directamente relacionados con casos de corrupción.

El ‘compiyogui’ de la reina Letizia, Javier López Madrid, fue condenado por el caso de las tarjetas black, está implicado en el Caso Lezo, en la Operación Púnica y en la salida a bolsa de Bankia. Kiko Sánchez Luna, deportista de élite y ex edil del Partido Popular en Alicante, fue condenado a dos años y nueve meses de prisión por cohecho, prevaricación continuada y falsedad documental. Pepote Ballester, por su parte, amigo del Rey y del matrimonio Borbón-Urdangarín, acabó sentándose en el banquillo de los acusados en la causa del Caso Nóos. Pedro López Quesada, uno de los mejores amigos del Felipe VI,  no se queda exento de polémica, según publicaron algunos medios, se acogió a la amnistía fiscal del PP; así como tíos y primos del actual rey de España.

Y con estos titulares sobrevolando el ambiente, en julio de 2019 se realizó una encuesta de titularidad privada (el Centro de Investigaciones Sociológicas no pregunta sobre el modelo de estado desde 2015) en la que se preguntaba sobre la preferencia del modelo de la Jefatura del Estado. Se obtuvieron datos interesantes de analizar. En el cómputo global, el 50,4% de los encuestados prefiere el modelo actual; mientras que el 46,2% apoya la república y el 3,4% restante no se posiciona. 

Sin embargo, con esta ajustada ventaja se puede plantear fácilmente un escenario de sorpasso a favor de aquellos que abogan por un cambio en la Jefatura del Estado. Los menores de 35 años se declaran en su mayoría republicanos en todas las comunidades autónomas y con una gran ventaja con respecto a los monárquicos. Un 54,8 y un 42,9% respectivamente. Esta circunstancia se agrava para los amantes de la monarquía, puesto que los ciudadanos de entre 35 y 55 años no se posicionan de manera clara, lo que puede provocar en un futuro la salida de Felipe y amigos de la Zarzuela.

En cuanto al gasto, ¿cuánto nos cuesta a los españoles mantener a la familia real? En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que la maquinaria del Estado se pone en marcha para evitar conocer con detalle cuales son los gastos de la familia del rey.

Calcular la cifra exacta es muy complicado, casi imposible. La asignación directa que recibe la Casa del Rey de los Presupuestos Generales del Estado es de 7,88 millones de euros. El Ministerio de Presidencia, cuenta con una partida presupuestaria en “apoyo a la Jefatura del Estado” que asciende a 6,8 millones de euros. Estas son las únicas partidas que se atribuyen directamente a la familia real.

No existe ningún gasto concreto que se atribuya directamente a la Casa del Rey en los presupuestos de el Ministerio del Interior (seguridad de Policía Nacional), el Ministerio de Hacienda (Parque móvil), el Ministerio de Defensa (Guardia Real, Guardia Civil…), Patrimonio Nacional… Todos estos organismos destinan recursos a la monarquía pero no existe ningún tipo de especificación. La monarquía, además de ser arcaica y machista, es opaca: ni los ciudadanos ni los periodistas somos capaces de saber cuánto de nuestro dinero se destina al mantenimiento de la Jefatura del Estado.

Afortunadamente, los años más oscuros de la casa real ya pasaron, aunque aún quedan grises por aclarar. 

Hoy no es un día cualquiera: hoy es 14 de abril, un día cargado de simbología, un día en el que muchos españoles recuerdan orgullosos como sus antepasados, a través del voto y la palabra, desalojaron a Alfonso XIII del trono e instauraron una democracia plena y real.

Se instauró una democracia de derechos sociales, civiles y políticos; derechos que fueron reconocidos a todos los ciudadanos: a mujeres y hombres, a pobres y ricos, a ancianos y a niños, a barceloneses y a madrileños, a extremeños y andaluces. Una república que recogió en su Constitución lo mejor de España, la solidaridad, la igualdad y la justicia social.

Es verdad, hoy nos toca celebrar un 14 de abril diferente, pero no solo lo celebramos por ser el día de la expulsión de Alfonso XIII del poder. Celebramos que por primera vez en la Historia de nuestro país, gracias a la II República, se reconoció el derecho a las mujeres para participar en política. Se reconoció el derecho al divorcio, se recuperaron los derechos laborales, la libertad de prensa, se apartó a la iglesia de la educación y desde las instituciones se fomentó la educación pública de niños y niñas.

Hoy recordamos a aquellos que aún siguen en las cunetas, rendimos homenaje a los caídos en la batalla antifascista por defender una Jefatura de Estado democrática, hoy hacemos sentir a España que ese movimiento sigue vivo, que el movimiento del 31 sigue en las calles de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao… Que el movimiento del 31, el movimiento de la tolerancia, la libertad, el respeto y la democracia, seguirá peleando contra los movimientos del 36 que afloran de nuevo en nuestro país con el fin de volver a una España sin principios ni libertades. Hoy más que nunca: viva la libertad, viva la democracia, viva la república. Feliz 14 de abril.

Un periodista deja de serlo cuando ofrece como información lo puramente subjetivo.

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