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Marrachadas: Cinco reflexiones sobre la república y la monarquía

Adrián del Pozo

Empiezo a escribir esto a pocos minutos de que den las 03.00 del 15 de abril de 2020. La cuarentena me ha quitado horas de sueño, pero me ha dado tiempo para pensar. Hoy (o ayer, la verdad que me hago líos con eso) ha sido el día de la república y me ha apetecido escribir algo sobre el tema. Si os soy sincero, he decidido que iba a escribir cinco reflexiones cuando no se me ocurría otro título para el artículo. En realidad, cuando escribo esta ¿introducción? no habré pensado más de dos. Por eso, este texto debería titularse, más bien, así:

Cinco reflexiones (o no) sobre la república y la monarquía:

  1. Año tras año, escucho varios argumentos que se repiten. Uno de ellos, quizá es más simple (o quizá simplista) es que la monarquía es un gasto innecesario y demasiado elevado. Yo pienso en si alguien ha comparado lo que gastan las presidencias de otros países en sus jefes del Estado republicanos. El gasto es igual o incluso superior. Para contraatacar, se suele usar el siguiente argumento: pero al rey no lo elige nadie y al presidente de la República, sí. Esto me lleva a la siguiente reflexión.
  2. No entiendo que se pueda defender que la monarquía española es democrática. Bueno, ni la española ni ninguna, pero creo que la española más aún, por mi tercera reflexión. Volviendo a la segunda (me estoy liando yo solo, vamos a decir que es por la hora), la construcción “monarquía democrática” me parece un oxímoron. Una contradicción tan grande que me suena hasta rara. Que la jefatura del Estado sea algo hereditario me parece justo lo contrario a la democracia.
  3. Decía antes que había algo que quitaba más legitimidad democrática a la monarquía española y me refería a su origen: el entonces príncipe Juan Carlos fue elegido por el Franco para sustituirle tras su muerte. Un dictador, que ganó el poder a través de una guerra provocada por él mismo, es quien eligió al que años después estaba llamado a promulgar la primera Constitución democrática en España desde hacía cuatro décadas. Franco lo dejó todo “atado y bien atado” para que Juan Carlos continuase reinando como un “rey dictador”.
  4. Ya sabemos todos que la Transición impidió que este hecho se consumara y que volviera la Democracia a este país. Menos mal que allí estaban Suárez, González y Carrillo para hacer arrodillarse al rey y obligarle a que instaurara la Democracia en contra de su voluntad. Ah, no, espera, que no fue así ¿A lo mejor el rey puso algo de su parte? ¿no? Sí, vale, entiendo que la presión social era muy fuerte y que una gran parte de la sociedad exigía ese cambio. Pero no podemos olvidar que la España de 1975 estaba dividida: una gran parte de la sociedad estaba a favor de la continuidad del régimen. El rey podía haberse negado y haber organizado allí un jaleo de narices. Pero no. Por suerte, el rey también apoyó la Democracia, con más o menos entusiasmo, pero la apoyó.
  5. Ahora, quiero cerrar esta lista de reflexiones con una made in Adrián: tener una monarquía es mucho más entretenido que tener una república. Por muchos motivos, pero quiero destacar dos. En primer lugar, porque se generan unas peleas por twitter la mar de interesantes cada 14 de abril. Y oye, aquí hay uno que le gusta un buen salseo. La segunda razón es algo más… mamarracha: la vida de los presidentes de una hipotética república no interesaría tanto como la de la familia real. No se harían películas, miniseries de late-night ni se llenarían con esas vidas horas y horas de programas de televisión.

Normalmente, este tipo de artículos sobre temas tan profundos, tienen una dirección clara. La defensa de una idea con fuertes y robustos argumentos. Pero es que esto son, sencillamente, mis pensamientos. Es posible que, en esta España fratricida, sea de los pocos que no tiene un bando al que apoyar a ultranza. Siento si os he decepcionado, si esperabais un artículo feroz y crítico con unos o con otros. No es así.  Tampoco quiero ser mentiroso: pienso que lo ideal sería tener una república o, por lo menos, lo más higiénico, democráticamente hablando. Sin embargo, no me puedo considerar enteramente republicano porque el mamarrachismo me tira demasiado. Uy, al final sí que me han salido cinco reflexiones. Mala rima.

Periodista y filólogo en potencia. Mamarracho por encima de todo.

3 Comments

  1. Monarquía o República, la cuestión es que los pobres, no sean más pobres y los Ricos, más ricos. A ver quién es capaz de conseguirlo en el siglo XXI, alcanzando un equilibrio económico, que nos permita poder vivir dignamente con un puesto de trabajo estable y seguro. Tampoco se pide
    Tanto, no? o si?

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