La función periodística en conflictos armados

3 de Mayo. Feliz día de la libertad de prensa.

Carlos R. Guizán

Por un periodismo valiente e imparcial.

UNESCO

Bajo este lema, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha organizado la campaña para este 2020, en la cual se conciencie sobre la necesidad de garantizar la independencia, protección y libertad de todos y todas quienes forman parte de la función periodística. El 3 de mayo ha sido señalado como el día para llevar a cabo estas acciones de concienciación, tras haber declarado la Asamblea General en 1993, el día 3 de Mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa.

El ejercicio de la función periodística es fundamental para el conocimiento de los hechos que acontecen en el mundo, es por ello, esencial para garantizar una mínima democracia en los Estados. No obstante, en numerosas ocasiones los/as periodistas y los/as profesionales que trabajan para garantizar la función de informar son objeto de ataques contra su persona. En nuestra memoria encontramos recuerdos de profesionales de la información y de la función periodística que han sido asesinados.

Las personas que llevan a cabo la función periodística en zonas de conflictos armados realizan una labor fundamental basada en informar sobre el transcurso de los hechos, sin embargo, la razón de que puedan informar a la comunidad internacional sobre ciertos aspectos del conflicto da lugar a que sean objeto de ataques. Esta es una cuestión que, a nuestro pesar sucede, pero he de señalar que cuando se ejecutan acciones así, se está vulnerando un marco normativo internacional que protege a quienes trabajan en conflictos armados informando.

El Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 crea la regulación de protección de la población civil en conflictos armados. Asimismo, los dos Protocolos Adicionales de 1977 a los Convenios de Ginebra, establecen una mejora de la regulación normativa relativa a la población civil en conflictos armados, así como a los bienes de carácter civil. Y, es que los profesionales de la función periodística, así como las sedes de los medios de comunicación encuentran protección en el marco normativo representado por estas normas que son la base del Derecho Internacional Humanitario. No obstante, nos encontramos con la diferenciación fundamental de profesionales del periodismo en dos tipos: corresponsales de guerra y los/as periodistas en misión profesional peligrosa. 

En lo relativo a la primera categoría de diferenciación, el corresponsal de guerra, cabe señalar que es «aquel periodista especializado que, bajo la autorización y la protección de las fuerzas armadas de un beligerante, está presente en el teatro de operaciones y su misión es informar acerca de los acontecimientos vinculados al curso de las hostilidades» (SALMON, J., Dictionnaire de droit internacional public, Bruylant, Bruselas, 2001, p. 275). En un primer momento, estaban protegidos de acuerdo al Tercer Convenio de Ginebra de 1949,en virtud del cual, se les reconocía la condición de prisioneros de guerra (art. 4 A.4,III Convenio de Ginebra de 1949). Sin embargo, posteriormente y , por medio del Protocolo Adicional I de 1977 se les reconoció la condición de persona civil, por medio del artículo 50.1 del Protocolo.

En lo referido a la protección de los/as periodistas en misión profesional peligrosa hay que señalar que fue el Protocolo Adicional I fue el encargado de establecer una regulación de estos periodistas en su artículo 79. En virtud de ese artículo, se les reconocía la condición de persona civil, al igual que a los corresponsales de guerra. Esta tipología de profesionales de la información se diferencia de los corresponsales de guerra en que no acompañaban a las fuerzas armadas. El Comité Internacional de la Cruz Roja ha señalado que esta categoría y su protección engloba tanto a un periodista, como a un camarógrafo y a un fotógrafo (MORÁN BLANCO, S., «La protección especial de los periodistas y de las sedes de los medios de comunicación en los conflictos armados»,op. cit, p. 425).

Habiéndose reconocido la condición de persona civil y, por tanto, el estatuto de persona civil a todos estos profesionales, el Derecho Internacional Humanitario les confiere una protección propia de persona civil. Este estatuto de persona civil está reconocido por el IV Convenio de Ginebra. En virtud de este IV Convenio de Ginebra se les otorga el derecho a la protección de su integridad física, no pudiendo ser objeto de coacción ni violencia en ningún caso e impidiéndose que sean objetivos lícitos en conflictos armados. No pudiendo ser, por tanto, objeto de ataque, estando prohibidos todos los actos con finalidad de aterrorizar a la población civil. Además de estar también vetado que sean objeto de ataques indiscriminados como es el asesinato.(Título III, IV Convenio, Protocolo Adicional I). Esta protección resulta aplicable generalmente a conflictos armados internacionales, no obstante también están protegidos en conflictos armados no internacionales, como son las guerras civiles, en virtud del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra y artículo 13 del Protocolo Adicional II.

«aquel periodista especializado que, bajo la autorización y la protección de las fuerzas armadas de un beligerante, está presente en el teatro de operaciones y su misión es informar acerca de los acontecimientos vinculados al curso de las hostilidades»

SALMON, J

Todos los ataques cometidos contra estos profesionales pueden ser juzgados por la Corte Penal Internacional gracias a ser considerados personas civiles. Igualmente, las sedes de los medios de comunicación son objeto de protección, en cuanto herramienta necesaria para llevar a cabo la función periodística. En virtud del apartado 3 del artículo 52 del Protocolo Adicional I, existe una presunción de uso civil de la que se benefician los bienes cuyo carácter civil está generalmente reconocido, como son las instalaciones de las emisoras de radio o sedes de medios de prensa, recibiéndolo incluso si se ubican en zonas de contacto (BALGUY-GALLOIS, A., «Protección de los periodistas y de los medios de información en situaciones de conflicto armado», cit., p. 43). 

Por tanto, estamos ante una situación en la que todas las personas que participan en el ejercicio de la función periodística gozan de protección internacional, así como las instalaciones donde lleven a cabo su trabajo. Pero, a nuestro pesar, muchas veces esta protección es vulnerada y, quienes quieren acallar la voz de la verdad terminan asesinando a estos profesionales. 

Necesitamos una voluntad real de la comunidad internacional de querer poner fin a los ataques contra la libertad de prensa, una voluntad real de garantizar el trabajo libre y sin persecuciones contra estos profesionales. El periodismo es fundamental para la democracia de nuestras sociedades, en cuanto a la difusión de los hechos que se desarrollan en el mundo y, en las zonas de conflictos armados. 

Este artículo ha sido una forma de homenajear a todas aquellas personas que han perdido la vida ejerciendo su trabajo, a través de la difusión de información. En nuestra memoria está el recuerdo de quienes, como el camarógrafo Couso o la periodista Marie Colvin han sido asesinados/as realizando su labor.

En palabras de Kofi Annan, “ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”.

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