Radiografía de una oposición en pandemia

Jaime Molina Trujillo.

España ha sido calificada como uno de los pocos países donde la oposición no ha tendido la mano en ningún momento al Gobierno. Estamos viendo en las distintas sesiones de control muchas riñas y tensiones entre el PSOE y el Partido Popular.

Sin embargo, el partido de Pablo Casado está llevando a cabo un viraje que no es muy favorable para la política española y debe frenarlo. El líder de los populares tiene que entender que no todo vale en política, un partido que se considera en sus estatutos moderado–conservador, sin embargo, está dando un giro de 180 grados hacia la derecha más extrema, de la que un día se desligó con el nombre de Alianza Popular. Mientras, en países como Portugal asistimos a unos discursos de la oposición totalmente distintos. En cambio, en nuestro país, por desgracia, no podemos decir que haya una conexión entre la oposición y el Gobierno.

Todo este malestar que se ha generado en el Congreso de los Diputados se está trasladando a las calles de distintas Comunidades Autónomas. Lo que comenzó en el barrio de Salamanca en Madrid, se está moviendo a otros barrios de diferentes lugares de España, quienes han encendido la mecha ha sido Vox. El partido de extrema derecha ha llevado a cabo discursos que tienden al odio y cuya postura está adoptando el Partido Popular de Pablo Casado, dándole una mayor difusión. No es consciente de que se está dirigiendo a un lugar que no le pertenece, por ello, algunos de los barones ya le han dado un toque de atención. El ejemplo más ilustrativo fue el cambio de opinión que tuvo que adoptar Casado en la anterior prórroga del estado de alarma, Feijóo y Moreno Bonilla le hicieron cambiar del “no” a la “abstención”.

No obstante, parecen no ser suficientes las llamadas de los barones populares para que Casado vuelva a la moderación. Las manifestaciones no sólo se han registrado en una zona acomodada como la del barrio de Salamanca, sino por todo el país. Estas manifestaciones dejan imágenes como las de los escraches a Pablo Iglesias o José Luis Ábalos. El líder de Podemos apuntó ante los acontecimientos que “se sabe cómo empieza, pero no cómo acaba” (Pablo Iglesias, 2019, El Diario).

Además, el líder ultraderechista, Santiago Abascal, no solo no está ayudando a apagar el fuego, está haciendo valer el “cuanto peor, mejor” que incluso, tras la investidura que aupó a Pedro Sánchez al poder el pasado enero, llegó a pedir un “levantamiento popular” con el objetivo de acabar con lo que él calificó como “Gobierno ilegítimo”.

El papel de las nuevas tecnologías está siendo esencial para hacer correr los bulos y “fakes news”, favoreciendo la radicalización de la sociedad y algunos medios de comunicación.

No sabemos exactamente cómo puede acabar esta situación, no sabemos cómo seguirán influyendo las redes sociales y las nuevas tecnologías en la crispación de la sociedad española, aunque como podemos observar, el nivel de tensión entre los ciudadanos se eleva por momentos.

Lo que sí sabemos hoy es que estamos en un momento político muy tenso donde no hay un compromiso por parte de la oposición con el Gobierno. Sabemos también que no se puede volver a lo que en un pasado provocó una desgracia nacional. No podemos volver a caer en las diferencias de unos y de otros, no podemos entrar en un conflicto con las personas que piensan diferente ideológicamente, tenemos que entender que la situación es muy complicada, pero que ante todo pertenecemos a una misma sociedad.

Un día entendimos esto llevando a todos los españoles y españolas a unirnos e ir todos a una con la democracia.

1 Comment

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia Anterior

Trincheras infinitas

Siguiente Historia

Entre la solidaridad y la caridad

Lo último de Opinión