/

Entre la solidaridad y la caridad

Cuando los pobres son solidarios y los ricos caritativos

Ayer me llegaba un mensaje a uno de los grupos que tengo con mis amigos de toda la vida. Una de mis mejores amigas escribía: “Chicos, una cosa, he estado pensando que económicamente hay muchas familias que lo están pasando muy mal, y me gustaría hacer una recaudación con gente cercana e ir a hacer una compra para donarla al banco de alimentos”. El mensaje siguiente era “¿Estaríais dispuestos a colaborar?”. 

Ahora es famoso el barrio de Aluche por las largas colas que se forman para recibir una bolsa de comida, son tales las filas que hay gente que se incorpora y tiene que volver al día siguiente porque el día anterior no consiguió su propósito. 

En España, en enero de 2020 se estimaba que el 26,1% de la población estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, tras esta crisis no me puedo imaginar ese dato. No me interesa lo más mínimo el porcentaje, lo reconozco, me interesa el hecho. El hecho es que hay miles de padres y madres que se encuentran por la mañana sin un vaso de leche que dar a sus hijos, que hay miles de niños que no podrán llenar un bocadillo de Nocilla, o que habrá padres que serán incapaces de poder ponerle un pañal a su bebé.

El 7 de febrero de este año, Philip Alston, relator especial sobre pobreza de la ONU, declaró ante los medios que “España es la quinta economía más grande de Europa, sin embargo, tiene unos niveles de pobreza sorprendentemente altos. Esto plantea verdaderas preguntas sobre quién se ha beneficiado del reciente crecimiento y quién se ha quedado atrás». 

Según el informe anual de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, el 55,3% de la población española tiene alguna clase de dificultad para llegar a fin de mes. Las tasas más preocupantes se encuentran en la infancia, las personas migrantes y el pueblo gitano. Según Save the children, la tasa de riesgo de pobreza infantil afecta a un 28,3%, alrededor de 2,2 millones de menores.

Con esta situación, España, un país occidental y, como señalaba el relator de la ONU, un país que se erige como la quinta economía europea, aún en el siglo XXI registra estos datos de vergüenza. Es vital centrarse en la pregunta que planteaba el relator Alston y la relación que existe entre la pobreza, la caridad y la solidaridad.

Alston se pregunta a quién ha beneficiado el crecimiento registrado por España en los últimos años. Oxfam Intermón publicó en 2018 un informe titulado ‘¿Realidad o ficción? La recuperación económica, en manos de una minoría?’ en ese informe se señalaba que España había recuperado los niveles de PIB anteriores a la crisis con un “enorme coste social”. 

Además, se apuntaba que 29 de cada 100 euros provenientes del crecimiento económico en los primeros años económicamente positivos tras la crisis (2013-2015) fueron a los bolsillos del 10% de la población con las rentas más altas. Sin embargo, sólo 8 euros de cada 100 terminaron en manos del 10% más pobre, por lo que «la recuperación económica ha favorecido cuatro veces más a los más ricos que a los más pobres».

Este informe concluía apuntando que el 10% más rico de la población española concentra más de la mitad de la riqueza total (el 53,8%), es decir, más que el otro 90% restante. Y aún más escandaloso es que el 1% más rico de la población española acapara una cuarta parte de la riqueza (25,1%), casi lo mismo que el 70% de la población, que tiene un 32,13% de la riqueza total de España.

Estos datos contrastan con los titulares tipo: “España, uno de los países más solidarios de Europa” o “La solidaridad es cosa de los españoles”. Mentira. 

La solidaridad es otra cosa. De lo que hablan la mayoría de esos artículos es de caridad.  La solidaridad es un concepto que va asociado de forma inherente a la justicia y la igualdad. Si España fuera solidario no se concentraría el 90% de la riqueza en el 10% de la población. La solidaridad es no hacer ingeniería fiscal para ahorrarse unos millones, la solidaridad es no registrar la sede fiscal de una empresa que factura millones en un paraíso fiscal, la solidaridad es, en definitiva, pagar impuestos y contribuir con tu riqueza a la riqueza de tu país. Los individuos que donan aparatos para diagnosticar y tratar el cáncer y luego llevan a cabo artimañas fiscales para pagar menos impuestos son insolidarios, son caritativos y son hipócritas.

La caridad, lo que hace esta gente, proviene de la compasión, de la lástima y la pena y no se debería permitir por parte de las autoridades fiscales, es decir, los poderes públicos deberían investigar, perseguir y legislar contra este tipo de actividades. Las donaciones están muy bien, pero previo pago de impuestos sin trampas. 

Algo parecido pasa con los asistentes de las manifestaciones por la #faselibertad. Entre otras cosas, se quejan de las medidas fiscales del gobierno, bueno, en realidad, se quejan de todo y en ese ‘todo’ entra esto de lo que hablo. Ellos están en contra de que el gobierno suba los impuestos a los más ricos, están en contra del “Ingreso Mínimo Vital” que ayudará casi a un millón de familias, están en contra de prohibir los despidos por el coronavirus, del acceso gratuito a la educación, de la sanidad pública… Sin embargo, son los primeros en organizar recogidas de alimentos, eso sí, solo para los españoles. Eso, querido lector, se llama caridad y no solidaridad. Desgraciadamente, en este país, los pobres suelen ser los solidarios y los ricos los caritativos.

La línea es muy fina, lo reconozco. ¿La caridad es mala? No, siempre que primero seas solidario. ¿Mi amiga está siendo caritativa? Claro, pero ella está encantada de pagar los impuestos que le corresponden y orgullosa de que su país ayude a los que más lo necesitan. Sin embargo, hasta que los poderes públicos no consigan llegar hasta la última familia con dificultades, se encontrarán con gente como ella, capaz de escribir a las doce de la noche un mensaje a sus amigos para pedir solidaridad y ayudar a seres humanos en un momento de emergencia social. Porque cuando eres solidario te da igual a quién vaya destinada esa ayuda, simplemente ayudas.

Gracias Andrea.

Un periodista deja de serlo cuando ofrece como información lo puramente subjetivo.

3 Comments

  1. Hipócrita es criticar a la gente por pagar menos impuestos cuando no has cotizado un euro en tu vida y no sabes ni lo que es eso. Mejor que la gente que hace donaciones se las guarde toda para ellos para evitar que gente como tú pueda privilegiarse de ellas.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia Anterior

Radiografía de una oposición en pandemia

Siguiente Historia

Hollywood, la serie que señala los grandes males del cine

Lo último de Desde casa con amor