Una parada en la república

Jaime Molina Trujillo.

Nos encontramos en un contexto donde todo está siendo cuestionado, tal es la situación que hasta se está cuestionando la institución monárquica. Por ello, es necesario hacer una breve parada en la cuestión republicana, pros, contras, opinión, ideología, entre otras
cosas.

España ha tenido dos Repúblicas, la primera de ellas fue efímera, tan corta que no llegó a durar ni si quiera un año. La Primera República comenzó en febrero de 1873 hasta enero de 1874. Por su parte, la Segunda República Española se proclamó en un período muy convulso para el mundo, mientras en otros países se establecían regímenes autoritarios, en nuestro país se establecía una democracia es forma de República, un período que abarcó de 1931 a 1936.

Desde que acabó la dictadura franquista se trató de volver a imponer un régimen republicano, pero muchos actores políticos del momento se opusieron porque vieron en ella la causa de lo ocurrido en el período anterior, la sociedad española seguía teniendo muy presente la Guerra Civil que acabó con miles de vidas tanto de los sublevados como de los republicanos.

Esta opción fue descartada y fue entonces cuando las fuerzas prodemocráticas se decantaron por establecer una monarquía parlamentaria, de esta forma se legitimaría a la institución. El debate de la cuestión republicana ha ido a más en los últimos años, sobre todo a partir de la abdicación de Juan Carlos I en favor de su hijo Felipe VI.

Los casos de corrupción que han salpicado al Rey emérito ha provocado que muchos partidos se revuelvan contra la monarquía que se estableció de forma permanente en 1978. A pesar de ello, partidos como el PSOE, el PP o VOX se sienten fieles a la actual forma de Estado, y defienden que no hay por qué cambiarla, pero ¿no tendríamos una democracia de más calidad si el Jefe de Estado fuese elegido a través de un proceso electoral? Podríamos decir que sí, pero también que no.

Yo me quedo con la mejor respuesta ante esto, que todo depende de otros muchos factores para valorar la calidad democrática de nuestro país como son la libertad, derechos u otros elementos que determinan que tengamos un régimen que se encuentra entre los mejores según el Democracy Index.

No obstante, en nuestro país, la figura del monarca se ha visto mucho más fuerte y sólida que la de un dirigente republicano, a los hechos me remito, la historia española así lo ha valorado.

Sin embargo, una República no tiene por qué ser necesariamente de izquierdas. Las dos repúblicas ha sido presididas tanto por liberales como por socialistas, pasando por dirigentes conservadores, es más, Niceto Alcalá Zamora, quien fuese Presidente de la República (1931-1935) fue un conservador seguro de que el mejor modelo de Estado era el que se defendió en aquel tiempo, trató convencer a los sectores más reacios a cualquier cambio político de que era la mejor opción.

Lo que está claro, es que cambiar el régimen político que sigue vigente en España sería un proceso muy complejo. Hemos tenido dos Repúblicas que han fracasado y una de ellas dio lugar a uno de los mayores horrores de nuestro país.

A pesar de ello, me declaro un republicano que también cuestiona la viabilidad del cambio de régimen, pero en caso de poner las urnas y preguntar a la sociedad española, los políticos tendrían que convencer
hasta los conservadores más radicales de que sería la mejor opción, aportando razones sólidas del por qué sería necesario. Este punto fue una de las razones del fracaso de la Segunda República Española y uno de los miedos que tuvo el Presidente del Gobierno Republicano, Alejandro
Lerroux, que quiso convencer hasta los católicos tradicionalistas de que el modelo más democrático era la república.

Sigo la línea del republicano de Emilio Castelar, quien acabó aceptando la monarquía porque veía que muchos países con este régimen establecían una democracia plena concediendo los derechos y libertades que la sociedad demandaba.

El tiempo, la historia, pero, sobre todo, la sociedad española, acabarán decidiendo si es necesario que el cambio de un régimen a otro se produzca.

Sin embargo deberíamos reflexionar más sobre este asunto; ¿se llegará a instaurar algún día la Tercera República Española?, ¿caerá la Corona
Española por su propio peso o será un referéndum la que acabe con ella? ¿Poder elegir a nuestro Jefe de Estado es un derecho o un deber?

Cuestiones que hoy siguen volando por nuestras cabezas.

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