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Los nuevos vigilantes de la playa

Llevo dándole vueltas a esto que mucha gente comienza a llamar los vigilantes de las playas seguras”, quienes comenzaron a trabajar en mi pueblo el día 18 de junio. Mucha gente ha criticado, como yo, a estos nuevos trabajadores que velan por la seguridad de las playas de las costas andaluzas.

Una de las principales causas por las que la gente comenzó a criticarlos fue por su salario excesivamente alto, entorno a los 1.900€, según distintas fuentes de información como el Ideal u otros medios de comunicación.

Sin embargo, no es nada descabellado dada la situación, su jornada a final de verano debe ser de unas 400 horas, más o menos, unas 6 horas diarias, eso sin contar con los días de descanso. Su función no es únicamente recorrerse la playa sin parar, sino la de tener que vigilar que se respetan las normas que se han impuesto a causa de la crisis sanitaria del Covid-19 como, por ejemplo, no poder jugar con el balón para evitar que la gente se acerque mucho, tampoco el uso de palas, colchones, flotadores, prohibición de la entrada de perros, entre otros.

Hasta aquí todo bien, vigilantes que velan por nuestra seguridad. El problema viene cuando algunos no se toman en serio su trabajo, me baso en la experiencia que ya he tenido algunos días y en testimonios de ciertas personas cercanas a mí.

Pongo un ejemplo claro sin aludir a ningún lugar en concreto, hace una semana fui a una playa cerca de mi pueblo, como era de esperar estaba vigilada, pero para mi sorpresa no lo estaba tanto como podía pensar. En este caso, había dos personas vigilando una playa bastante pequeña, por lo general, suelen ir en parejas de dos, la cosa es que estaban sentadas los dos trabajadores debajo de una palmera hablando tranquilamente por el móvil y fumando en horas de trabajo, mientras que la gente aprovechaba para jugar al balón, meter a su perro en el agua, o utilizar colchones y flotadores más grandes que la propia playa.

Obviamente, puede que se trate de un caso aislado, o no, pero mucha gente está comenzando a ver con cierto recelo a los nuevos vigilantes de nuestras playas, e incluso en una noticia de eldiario.es se publicó algunos enfrentamientos que tuvieron ambas partes.

Además, otra de las quejas es el corto plazo que se ha dado a la hora de poder echar la solicitud al trabajo, la poca transparencia, y la falta de información por parte de la Junta de Andalucía para contratarlos.

La incorporación de nuevos trabajadores que velen por nuestra seguridad es muy necesaria, pero lo que no es comprensible es que en horas de trabajo estén más pendiente a un móvil u otras cosas que de vigilar que se respeten las normas. Hacernos conscientes de que el virus sigue entre nosotros aquí, será cómo la gente comenzará a tomar una mayor conciencia y a respetar más las normas, o al menos, eso es lo que se espera de nuestra sociedad, no bajar la guardia y ser responsables.

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