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La suerte de que sea Sánchez quién gestione la crisis

Estas semanas pasarán a los libros de historia, y será la historia quien ponga a cada uno en su lugar.

Dejando de lado la gestión del coronavirus y ante la que puede haber opiniones encontradas, me gustaría poner en valor la gestión que ha hecho el presidente en el ámbito económico y en el cual no ha perdido ni un minuto en la búsqueda del bien común.

La economía y el empleo en España estaban devastados, salvaguardados por los ERTES que llegaron a albergar casi a 4 millones de personas durante lo peor de la pandemia, las acogidas a los ceses de actividad por parte de los autónomos, los aplazamientos de pagos a la hacienda pública para las empresas que se habían visto mayormente afectadas, fundamentalmente del sector hotelero, moratorias en los alquileres de las familias vulnerables y una multiplicidad de facilidades más que el gobierno le proveyó a los ciudadanos para que estos tuvieran una mayor flexibilidad para gestionar sus gastos en lo peor de la crisis sanitaria. Sin embargo esa situación no podía prolongarse indefinidamente, y había que buscar un acuerdo de Estado en el que intervinieran los diferentes agentes sociales para ayudar a alcanzar los que debían ser los mayores acuerdos políticos de la historia de este país.

Para ello el PSOE venía sugiriendo una suerte de “Acuerdos de la Moncloa” con una mesa de reconstrucción en la cual pudieran intervenir Patronal, Sindicatos, Partidos políticos y demás asociaciones y elementos de participación ciudadana que ayudaran a proveer ideas y una visión diferente sobre cómo debía ser el camino que el gobierno había seguir para pilotar la salida de la crisis. Tras varias semanas de negociaciones, Pedro Sánchez y Casado acordaban convertir la mesa de reconstrucción en una comisión parlamentaria que se reducía a nivel político, en parte debido a la negativa del Partido Popular para que la primera se llevase a cabo, en la cual, por cierto, Vox se niega a participar siguiendo su vieja táctica de “cuanto peor para todos, mejor para mí”.

El 20 de abril, con el acuerdo ya en firme y una vez pasado lo peor de la pandemia, tocaba ponerse de acuerdo en casa con la comisión ya operativa para ver cómo se tenían que hacer las cosas. En esta comisión parlamentaria el PP por su parte se está negando a acordar nada y está poniendo las cosas realmente difíciles siguiendo una senda que realmente no logro a entender y que sinceramente me da mucha pena. Ojalá ese patriotismo de bandera y pulserita que persiguen y gritan a los cuatro vientos en sus discursos se trasladase también al ámbito económico, tratando de evitarle al conjunto de los españoles lo peor de la peor crisis económica que se recuerda en la Historia. Menos mal que Ciudadanos ha redescubierto lo que es la centralidad política y está tratando de sacar adelante la misma, sin duda la gran mayoría de los españoles se lo agradecemos.

A pesar de la falta de acuerdo político en el congreso y sobre los medios que se debían llevar a cabo para comenzar a pactar, lo cual resulta ridículo, Sánchez se propuso lograr un acuerdo que le facilitara a las partes implicadas recuperar la empleabilidad de manera acordada. Con ello, reunió a Patronal y Sindicatos en la Moncloa con los que llegó a la firma de un acuerdo sobre la prolongación de los ERTEs y la manera en la que se irían recuperando los puestos de trabajo. Se ha logrado llegar así a un acuerdo sobre unos ERTEs parciales en los que los trabajadores podrían ir recuperando su jornada con una reducción de horas, mientras el Estado procedía a la compensación de la parte del salario perdido de las horas restantes. Un acuerdo que sin duda logra una mayor armonización en esa vuelta al trabajo y que evita que muchos trabajadores se queden descolgados.

Por otra parte y ya en el ámbito Europeo, el Partido Socialista español viene funcionando como catalizador de las negociaciones, logrando salvar los escollos más difíciles en las discordancias entre norte y sur del continente y que sin duda viene abanderando a los países más afectados como puedan ser Italia, Francia o Portugal. Además, el PSOE, en su papel como Gobierno de España, ha hecho de mediador en las discordancias entre Francia y Alemania sobre la fórmula que la Unión debía tomar que ha llevado al acuerdo final entre ambos. Fue Nadia Calviño quien propuso la medida alternativa a las subvenciones, reclamadas por Francia e Italia, y los préstamos, defendidos por Alemania y los países del norte: las ayudas a Fondo perdido, mediante las cuales, los deudores solo debían reintegrar el valor de los intereses del acceso a las ayudas, las cuales fueron acogidas con gran entusiasmo por todas las partes como punto intermedio a las posiciones encontradas.

Durante las últimas semanas se viene dirimiendo «la previa» de las últimas fases de esas negociaciones para la aprobación del famoso fondo de recuperación europeo, el NextGeneration EU, que pretende movilizar hasta 750.000 millones de euros y que España necesita como el agua para lograr la salida del pozo sin fondo en el que parece haber entrado. En esa “previa” Sánchez está movilizando todo su arsenal diplomático sin escatimar en esfuerzos, y se está entrevistando con los principales líderes europeos envueltos en lo más espinoso de las negociaciones: las condiciones sobre el fondo.

Primero, se entrevistó en Lisboa con Antonio Costa el pasado 6 de julio y posteriormente con Giuseppe Conte en Madrid el dia 8. El objetivo de estas reuniones era lograr un frente común y armonizar las tácticas que estos países llevarán a cabo cuando la reunión de los 27 llegue durante los días 17 y 18 de este mes. El objetivo es ver en que ámbitos puede ceder cada país para evitar hacerlo en lo más importante: la cantidad de dinero del fondo y las condiciones para el acceso al mismo. En segundo lugar se dispone a viajar a La Haya y Estocolmo para visitar al liberal Rutte y al socialdemócrata Löfven, dos de las personas que más se oponen dentro de Europa a la aprobación del mismo en cuanto a transferencias se refiere, ya que prefieren la fórmula de los préstamos, y los cuales imponen unas condiciones más duras sobre los requisitos que deben reunir los países para llegar al mismo, así como las medidas que estos deberán poner en marcha. Sánchez busca con esto explicar de tú a tú la necesidad de llegar a la resolución del mismo con unas condiciones más ventajosas para los gobiernos, mostrar la Fortaleza de los pactos nacionales entre Patronal y Sindicatos, y dar fe las buenas cifras macroeconómicas que llevaba España antes de la llegada del coronavirus para lograr mover a estos del enroque de sus posturas. La principal preocupación de los países sureños es precisamente que el fondo de reconstrucción se parezca en lo más posible a lo anunciado por Ursula von der Leyen y que ninguno de los implicados cuente con derecho a veto en lo relativo a su aplicación (tal y como desea Rutte) evitando una nueva Troika, la principal linea roja marcada por Sánchez.

Por su parte el PP se ha puesto del lado de “los países frugales” uniéndose a la línea marcada por el grupo Popular Europeo (PPE) en lo que al fondo se refiere y las condiciones que los Estados deberán cumplir, lo que sin duda trata de dinamitar la unión que el presidente del gobierno viene intentando tejer antes de la llegada de la cumbre. De salir adelante el acuerdo con unas condiciones ventajosas para los países más afectados será sin duda gracias a la perseverancia de Pedro Sánchez.

Me alegro de que sea Sánchez quien esté encargado de marcar los primeros pasos en la crisis que se avecina pese a no poder contar con la unidad y el apoyo de la oposición en uno de los momentos más negros de la historia de España.

Estas semanas pasarán a los libros de historia, y será la historia quien ponga a cada uno en su lugar. Muchas gracias presidente.

Estudiante de Relaciones Internacionales de la URJC

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