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El tiempo pasa y la moción no llega

Jaime Molina

El pasado 29 de julio Santiago Abascal anunció que presentaría una moción de censura contra Pedro Sánchez. Ante el asombro de todos, en el hemiciclo, el Presidente se llegó a preguntar por qué no la presentaba esa misma semana y por qué se quería esperar hasta septiembre. La respuesta era simple, porque no hay una mayoría alternativa al actual Gobierno. 

El Partido Popular, conocedor de la intención del partido de Abascal, se negó en rotundo, la razón: la moción de censura no saldría adelante y sería un absoluto fracaso consolidando aún más al actual Gobierno de coalición. Sin embargo, ¿qué ocurrió en las anteriores mociones de censura? ¿por qué no salieron adelante? ¿por qué se llevaron a cabo?

Desde la aprobación de la Constitución de 1978, en España se han llevado a cabo cuatro mociones de censura de las cuales sólo una ha salido adelante.

La primera moción fue presentada por el PSOE de Felipe González en 1980 frente a la UCD de Adolfo Suárez. La moción fue rechazada por 166 votos en contra de la UCD. A favor votaron un total de 152 diputados (PSOE, PCE, PA, EE, ERC, UPC y uno independiente) y se registraron 21 abstenciones. Felipe González trató de demostrar que UCD y Suárez se encontraban sumidos en una crisis interna y que el PSOE estaba preparado para gobernar. No obstante, Suárez presentaría su dimisión el 29 de enero de 1981.

La segunda moción fue presentada por Alianza Popular (en ese momento Coalición Popular) frente al PSOE de Felipe González en 1987. Hay que destacar dos diferencias entre estas dos primeras mociones: en esta el PSOE tenía mayoría absoluta gobernando en solitario con 184 diputados, y la segunda diferencia fue quien la presentó: Antonio Mancha, un senador. La moción fue rechazada por 195 votos en contra frente a 67 a favor y 70 abstenciones.

La tercera llegó tras la desaparición del bipartidismo y en pleno auge de Podemos. El grupo parlamentario de Unidos Podemos en mayo de 2017 presentó la moción contra Mariano Rajoy. El resultado fue un absoluto fracaso y consolidó a Rajoy un año más en el poder, mostrando que en ese momento no había una mayoría alternativa al grupo popular. Se rechazó con un total de 170 votos en contra, 82 a favor y 97 abstenciones (entre los que se encontraba el PSOE).

La última y única ganadora fue la presentada por Pedro Sánchez en 2018, nuevamente contra Mariano Rajoy debido a la sentencia de la Audiencia Nacional del “caso Gürtel” que condenaba al Partido Popular. Esta moción se convertiría en la primera en salir adelante desde que se aprobó la Constitución en 1978. Saldría adelante con 180 votos a favor y 169 en contra con una abstención. 

Sin embargo, el que se convertiría en Presidente del Gobierno en aquel momento tan solo durarís un año en el poder antes de volver a convocar elecciones en abril de 2019 donde saldría “victorioso” con 123 diputados y una gran diferencia sobre el Partido Popular recabando tan solo 66 asientos en el hemiciclo.

Llevar a cabo una moción de censura nunca ha sido fácil: primero debes de tener una mayoría absoluta asegurada, es decir, 176 votos, algo que a priori el partido de Abascal no tiene ni por asomo, sólo cuenta con su propio apoyo. Incluso si entraran el PP y Ciudadanos en el juego, las tres derechas juntas no sumarían la mayoría que se requiere. Además, desde que se conoció durante este mes que el presidente de Vox se propondrá como candidato, el Partido Popular se ha negado por completo.

Desde el grupo popular creen que esto sólo impulsaría más al actual Gobierno de coalición provocando una mayor distancia con el PSOE de Pedro Sánchez, de hecho, algunas encuestas ya auparon al actual Presidente del Gobierno con una subida de escaños. No obstante, según el periódico ABC, Abascal se ha negado a dar una fecha concreta de la presentación de la moción de censura. En un principio se tiene previsto que se presente este mismo mes, pero aún no cuenta con el apoyo de ninguno de los grupos parlamentarios, por lo que sólo contaría con los 52 diputados de la formación de ultraderecha. Eso sí, según afirmaba el eurodiputado Jorge Buxadé, el despacho de Santiago Abascal sigue abierto a cualquier formación política que quiera apoyar la que sería la quinta moción de censura en cuarenta años de democracia.

Sacar una moción siempre ha sido complicado, más cuando no tienes una mayoría alternativa ni proyecto. Este instrumento no deja de ser un recurso constitucional, sin embargo, históricamente se ha utilizado en comunicación política para poner de manifiesto que la formación protagonista de la moción de censura -la formación que la presenta- no se queda de brazos cruzados frente al gobierno de turno. Desde que se conformó el Gobierno de coalición en enero, VOX no ha cesado en su tarea de poner trabas a todas y cada una de las decisiones que ha tomado el ejecutivo. Tanto dentro como fuera de El Congreso de los Diputados: manipulación de información, juego “sucio” durante la pandemia, casi no presentándose a la Comisión de Reconstrucción Social y Económica, y ahora presentando una moción que previsiblemente no saldrá adelante y hará perder tiempo tanto al gobierno como a sus señorías, un tiempo exquisito para ponerse a reconstruir este país.

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