Autónomos, ¿Y ahora qué?

Nadie, absolutamente nadie, en ningún lugar del mundo podría haber imaginado jamás lo ocurrido este 2020, pero menos aún nosotros, los españoles. España ha sido uno de los países más golpeados por este terrible virus, nuestro país, ha quedado gravemente abatido en todos los sentidos.

Autor: María Carballo Gutiérrez

Sin duda alguna, la mayor de las víctimas de esta nueva y terrible cepa vírica es la economía. El mercado ha sufrido un “shock”, la economía ha dejado de moverse y las leyes de oferta y demanda quedan obsoletas en una economía sin movimiento. La recesión económica española según pronosticaban los expertos economistas era inminente mucho antes de la pandemia por lo que las posibles soluciones a esta situación llevaban
gestándose desde hace tiempo, en cambio, la realidad ha superado con creces a cualquier expectativa y a cualquiera de todos los supuestos escenarios previstos.
El coronavirus se ha llevado consigo a casi más de 898.000 personas, y deja a su paso más de 27,6 millones de contagios. Esta desesperada situación ha llevado a los Gobiernos a verse obligados a emprender duras decisiones para proteger a la población. Medidas que, aunque implementadas con la mejor de las voluntades en vista de las terribles circunstancias acaecidas, acarrean numerosas consecuencias, entre ellas el hundimiento de los sectores que más aporte económico tienen para el Estado, empresas, pymes y en especial autónomos.

¿Cuál es la magnitud de este fuerte Impacto para los emprendedores?
A la fecha del 3 de abril el Covid-19 se llevó por delante a más de 122.000 empresas y autónomos, o lo que es lo mismo un 8,2% del total del tejido empresarial español.
Las restrictivas medidas emprendidas por el gobierno con el propósito de frenar el número de contagios supusieron el cierre forzoso de prácticamente la totalidad de los negocios en nuestro país. Solo en la última quincena de marzo 40.877 trabajadores autónomos se dieron de baja en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). El propio José Luis Escrivá Belmonte, ministro de Inclusiones, Seguridad Social y Migraciones llegó a comparar esta caída producida en el periodo de tan solo una quincena, con la gran perdida de autónomos que tuvo lugar en todo el periodo de un año transcurrido entre 2008 y 2009.
La situación de incertidumbre para los emprendedores nacionales es muy crítica. Si bien es cierto que los problemas de este sector se remontan a mucho antes de lo ocurrido, la pandemia les ha supuesto un plus de angustia y dificultades que desgraciadamente en muchos casos ha terminado derivando en el cierre definitivo de los negocios.
¿Cómo actuó el gobierno en primera instancia para auxiliar al sector del emprendimiento?
¿En qué medida han resultado realmente efectivas sus medidas?
El primer paquete de ayudas a las pymes y autónomos que impulsó el gobierno consiste en lo siguiente:
En primer lugar, el gobierno decidió equiparar las bajas laborales por coronavirus a los accidentes o enfermedades laborales comunes, lo cual permite que, en vez de comenzar a cobrar a partir de los 4 días de dicha baja, los autónomos tienen acceso directo desde el primer día a la prestación por incapacidad temporal correspondiente. El coronavirus ahora
es también considerado enfermedad del trabajo. ¿Qué derechos otorga al afectado/a, esta prestación? Quien sea beneficiario de la misma, tendrá derecho al 75% de la base sobre la que se pagan impuestos, aunque esto no les exime de su correspondiente contribución a la Seguridad Social.
Por otro lado, otra de las medidas emprendidas por el ejecutivo con el propósito de mantener a flote este sector constituye el aplazamiento de impuestos. Según recoge el artículo 14 del Real Decreto-ley 7/2020, emitido este 12 de marzo, los autónomos podrán aplazar hasta 30.000 euros en impuestos, hasta 6 meses de IRPF e IVA. Esto ya era una un recurso existente para los empresarios y autónomos, no obstante, esta medida
contempla permitir estos aplazamientos sin estar sujetos a ningún tipo de interés.
Encontramos también la prestación por desempleo por fin de actividad de los autónomos. Quizá la más controvertida de todas, pues según la mayoría de las asociaciones de empresarios y autónomos esta medida es completamente inútil. Para poder tener acceso a dicha prestación, es preciso declarar unos mínimos de actividad, ventas e ingresos en
términos generales. En circunstancias normales, la administración ha dado más de un 60% de denegaciones de esta prestación, por lo que muchos empresarios tildan a esta medida de “papel mojado”. Además, según explica el presidente de APAC (Asociación Profesionales Audiovisuales de Catalunya) Joan Carles Martín Nasarre, no hemos de olvidar las grandes dificultades que tienen muchos emprendedores para poder demostrar
sus pérdidas y así tener acceso a esta ayuda, a consecuencia, de la magnitud de la economía sumergida en el sector. Algo a lo que muchos dicen se ven abocados a contribuir a consecuencia de la gran sobre fiscalización de su actividad en España.
Asimismo, aquellos autónomos con más de un empleado a su cargo estarán obligados con el propósito de proteger a sus trabajadores de presentar un Expediente de Regulación
Temporal de Empleo (ERTE). Muchos autónomos dan queja de que la mayor parte del “papeleo” correspondiente a dicho trámite es indiferente para una multinacional con más de 600 empleados que para un pequeño negocio con un único asalariado, algo a lo que también hay que sumar que el coste de dicha gestión puede oscilar en torno a tarifas de entre los 100 y los 500 euros.
En definitiva, el sector del emprendimiento español se siente desamparado. A pesar de los factores cambiantes que también se recogieron en el del Real Decreto-ley 7/2020, del pasado 12 de marzo, muchos autónomos aseguran que ya tenían acceso de una u otra forma a estos recursos antes de que estallase la pandemia, por lo que, este paquete de primeras medidas no constituyó más que un parafraseo de lo anteriormente legislado que, aunque, sacado adelante con la mejor de las intenciones resulta una
ayuda insuficiente para el colectivo más vulnerable y damnificado de nuestro panorama económico.

A día de hoy, 5 meses después de haber alcanzado el temido pico en la curvatura de la pandemia, la situación no ha ido a mejor. Según se recoge en el diario elEconomista si la situación de rebrotes continúa en ascenso, se tiene expectativa de que aún cierren medio millón de empresas más.

¿Qué demandan exactamente desde el sector del emprendimiento para poder hacer frente a este descomunal impacto?
La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), lleva desde hace tiempo lanzando una serie de peticiones a las que ahora suman un decálogo de urgencia.
Primeramente, lo que todos los autónomos llevan demandado desde el momento en el que se decretó el Estado de Alarma al gobierno es la exención del pago a la Seguridad Social.
Y es que, en estas circunstancias ,afirman, aun siendo capaces de realizar parte de su actividad, sus ingresos se verán inevitablemente afectados y comprometidos de manera muy negativa. Es por ello, que demandan a las administraciones que esa cuota a la Seguridad Social que han de pagar todos los autónomos, tanto autónomos con actividad como societarios, quede condonada y no aplazada.
En segundo lugar, la reducción del impuesto de sociedades. No tiene sentido según han declarado en alguna ocasión las asociaciones obligar a los autónomos a seguir haciendo frente a este tributo cuando de manera literal, dadas las circunstancias, se le ha comprometido a no seguir desarrollando su actividad profesional.
Las medidas urgentes más expresamente enunciadas en el mencionado decálogo y que pueden consultarse en su totalidad en la propia página oficial del ATA, tienen como propósito aplacar en la medida de lo posible el impacto de esta terrible crisis provocada por el coronavirus en los sucesivos meses y años.

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