‘POSE’. La serie de obligado visionado

Autor: Raquel Ramos González

La serie, creada por Ryan Murphy, Brad Falchuk y Steven Canals, solo recibió la nominación al Mejor Actor Principal en Serie Dramática con el actor Billy Porter (Pray Tell en la ficción) en la 72ª edición de los premios Emmy celebrados el pasado 20 de septiembre.

En la lucha por los derechos LGBTI+, millones de personas, entre las que se encuentran activistas, organizaciones y particulares de todo el mundo, pelean contra la opresión de un sistema cisheteropatriarcal que limita su expresión, cuestiona sus preferencias y, por encima de todo, les dificulta llegar a ser quienes quieran. 

Por otro lado, cada vez es más frecuente encontrar medios audiovisuales y literarios cuyos personajes no siguen la “norma”. Netflix, HBO, Amazon Prime… Son plataformas que se suman a la distribución de películas y series que representan una realidad común. Gracias a estos referentes, gente de todas las edades y países ve con más normalidad lo que ya de por sí es natural, pero debido a la ignorancia y ciertas influencias, el mundo se negaba a reconocerlo y se abstenía. Porque sí, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. 

Pose está ambientada a finales de los años ochenta en Nueva York. En ella, los protagonistas (miembros de House of Abundance y House of Evangelista) pertenecen a una comunidad; a una familia formada por una “madre” y varios “hijos e hijas” que participan cada fin de semana en las conocidas “balls”, o mejor dicho, espacios donde mujeres trans negras o latinas y homosexuales encuentran un refugio para poder expresarse. Con vestuarios muy extravagantes, la competición se desarrolla en varias categorías, finalmente valoradas por jueces y cuya recompensa es el prestigio y honor dentro del colectivo. 

En sí, no todo es tan bonito como parece. La música, el color, la extravagancia… quedan eclipsados por una realidad muy cruda donde no solo la prostitución, el racismo, la homofobia y la transfobia son parte del día a día, sino que además existe otro enemigo que acaba con la vida de miles de personas en la ciudad: el desconocido, por aquel entonces, sida. A esto, también hay que sumarle el auge económico de la época y la figura influyente del típico empresario americano de éxito que utiliza su poder monetario sobre las minorías menos afortunadas y que podemos ver en una de las tramas principales de la primera temporada. 

¿Es de las mejores series que puedes ver actualmente? 

Absolutamente sí. Y en relación con el guion, Ryan Murphy ha creado una serie totalmente fiel a esos años de represión hacia un colectivo que emerge tras valores como la ambición, la esperanza y, por encima de todo, la amistad que pasa a ser considerada familia. A nivel de producción, Pose ha roto récords. Su elenco es el más grande de la historia formado por aproximadamente ciento cincuenta miembros del colectivo LGBTI+, en su mayoría actores y actrices trans.

Las actrices protagonistas, MJ Rodríguez, India Moore y Dominique Jackson, han recibido desde el estreno de la serie en 2018, el reconocimiento de la industria televisiva en Estados Unidos, pero no el suficiente. Dominique Jackson, en una entrevista para Studio 10 manifestó que ella no solamente quiere interpretar a personajes trans porque, como cualquier actriz, es capaz de trabajar cualquier papel. 

De la serie también cabe destacar la representación de la valentía y el coraje en los orígenes de la lucha del colectivo LGBTI+. La noche de los disturbios de Stonewall, los cuales marcaron un antes y un después en Estados Unidos y, posteriormente, en el resto del mundo. Sin Marsha P. Johnson, mujer activista transgénero negra, y su amiga Sylvia Rivera, también activista de origen puertorriqueño, entre muchas otras, el colectivo trans no hubiese ganado la sonoridad suficiente frente al resto de grupos. Es más, sin el activismo trans, el colectivo LGBTI+ no hubiera conseguido todo lo que dispone y tampoco sería lo que actualmente es.

Pose es un homenaje a todas y todos los que defendieron sus derechos, su persona y que con esfuerzo pasaron a ser un icono para la historia del Pride mundial. Por favor, no olvidemos su legado, porque la lucha todavía no ha terminado, queda muchísimo por hacer y la unión es el arma fundamental para conseguir que nuestra sociedad entienda. Es una serie magnífica de la que tenemos mucho que aprender. Infravalorada, por supuesto, porque creo que el público se fijó más en “lo guay” que era el ballroom en los ochenta en una ciudad cosmopolita, en este caso Nueva York, antes que empatizar con su verdadero mensaje.Es un referente más para nuestra generación que muestra una realidad tal y como fue: una supervivencia en constante superación… Live, work, POSE!

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