Debate presidencial en EE.UU

Este debate se celebra en un contexto de vital importancia, en especial tras las recientes noticias que salpican directamente a Donald Trump, en las que recientemente un conocido diario ha publicado que el Presidente no había pagado a hacienda lo que le correspondía y en su lugar solo había contribuido a las arcas públicas con la cantidad de 750 dólares, o lo que es lo mismo, una auténtica ridiculez en relación a lo que realmente tendría que haber aportado. Estamos acostumbrados a que los candidatos hagan públicas sus cuentas precisamente para limpiar su imagen pública, pero ya hace 4 años vimos como Trump no facilitó en ningún momento esos datos ante el asombro de los estadounidenses, aunque en aquel momento consiguió esquivar el escándalo con su ya habitual tono cortante. Esta vez a Trump se le complica la situación, ya que supuestamente el famoso periódico The New York Times sí que habría podido acceder a sus cuentas, y por tanto la noticia podría tener más consecuencias de las que él mismo se  esperaba.

Otro de los acontecimientos que debemos de conocer es la reciente polémica por el nombramiento de la bacante en el tribunal supremo. Un nombramiento que posiblemente tenga mucha importancia a lo largo de la legislatura,  ya que en el tribunal supremo de Estados Unidos, de alguna manera, se modifica lo que dice la Constitución y por tanto el pensamiento de cada uno de los integrantes puede ser vital para cada una de las leyes que se quieran impulsar. Por esto el candidato Trump quiere presentar antes de las elecciones  a una joven muy conservadora, ultracatólica y defensora del portador de armas. Un nombramiento que podría desequilibrar la balanza en muchas de las leyes que se quieran crear.
Otro de los contextos que debemos de tener en cuenta son las recientes palabras de Trump en las que dijo que no cedería los poderes de manera pacífica, con esto, quería referirse a que podría recurrir el resultado de las elecciones al Tribunal Supremo y que éste dictara el ganador de las mismas, ante lo que para él es un fraude electoral por el voto por correo.

Todo ello, unido a las continuas revueltas en las calles provocadas por la violencia policial y a la gestión de la pandemia provoca un clima muy tenso, con una Americana muy dividida, podríamos decir que más dividida que nunca. Por lo que antes de empezar el debate podríamos suponer cuál sería la tónica del mismo.

Y no nos equivocamos, una vez comenzado el primer debate electoral, celebrado el día 30 de septiembre en la Universidad Case Western de Cleveland, Ohio, y con una duración aproximada de hora y media en la que se enfrentaron el actual presidente y candidato a la Casa Blanca Donald Trump y por el otro lado el ex vicepresidente de los Estados Unidos y candidato a la presidencia Joe Biden. Todo ello moderado por Cris Wallas, periodista de Fox News.

En el debate pudimos ver a los dos candidatos tal y como les conocemos, ninguno quiso manifestar un rol que no le correspondía, era un debate en el que a priori ninguno iba a ganar muchos votos y así fue ya que se centraron más en cuidar a sus votantes que en recoger al electorado del otro. Por este motivo pudimos ver un debate en que directamente da la sensación que los candidatos hablan de dos Américas del Norte y de dos tipos de americanos. Donald Trump siguió una estrategia de crispación al rival, no dejando que Biden se pudiera expresar con tranquilidad, lo que le supuso varias llamadas de atención por parte del moderador. Joe Biden, sin embargo, intentó no perder los nervios en ningún momento y por ello no miró a Trump a lo largo del debate, sino que se limitó en todo momento a mirar a la cámara y al moderador.

Al final ninguno de los dos dejó mensajes importantes a nivel político, salvo Trump que supuso que estaban a una semana de conseguir la vacuna capaz de derrotar al COVID-19, algo de lo que próximamente comprobaremos su veracidad, ya que nada indica que esta información sea cierta.

Podemos terminar de comentar el debate con una frase que a mi parecer, describe muy bien cual va a ser la tónica de estos 4 años y la tónica en la que se desenvuelven las elecciones. Una frase que al finalizar dijo Donald Trump que es la siguiente “Esto no va a terminar bien”, no sabemos exactamente por qué lo dijo pero si que nos podemos imaginar que son dos los significados que esta frase puede tomar. El primero es por el supuesto fraude electoral al que Trump tanto teme y el segundo puede ser a la clara brecha y división que existe en el norte de América que puede tener a largo y a corto plazo unas consecuencias fatales en el desarrollo del país.

Al final, tras este debate, ninguno gana y todos pierden, porque en ningún momento pudimos presenciar uno de los clásicos debates estadounidenses, con proyectos y propuestas firmes de país que al final es lo que hace a América del Norte ser grande.

1 Comment

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia Anterior

Cataluña: 3 años tras el día cero

Siguiente Historia

¿Conformidad o adicción?

Lo último de Opinión