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La hipocresía libre, los madrileños confinados

Autor: Julia Sáenz

“ La manera de actuar del Gobierno de España contra Madrid es una sucesión de ataques contra los derechos y libertades individuales y contra las instituciones de nuestra democracia liberal. Así lo han entendido también los tribunales”.

Estas son declaraciones de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, tras el establecimiento del estado de alarma en la capital. Lo que Ayuso se olvida de mencionar, es que el TSJM no entró a valorar las medidas en sí que había impuesto el ejecutivo para que aplicara Madrid -de las cuales solo tumbó el cierre perimetral de Madrid-, sino que la argumentación legal del gobierno autonómico se basó en la orden que desde un principio Madrid se negaba a aprobar. Para argumentar el cierre se basaron en una ley ordinaria en vez de en la Ley Orgánica de Salud Pública, ley que sí ha sido esgrimida por otras comunidades como Castilla y León para cerrar León y Palencia.

Bien es cierto que esperaba más inteligencia desde el Gobierno Estatal. Está claro que, con las diferentes interpretaciones que pueden dar a la misma situación los diversos tribunales, imponer a una comunidad unas medidas con las que no está de acuerdo tenía como clara consecuencia el que esta buscara hacer la Orden de tal manera que los tribunales la rechazaran. Por otro lado, es necesario destacar que el estado de alarma es un mecanismo constitucional plenamente válido y legítimo para establecer medidas concretas que el ejecutivo considera importantes cuando una comunidad -en este caso Madrid- se niega.

Dejando a un lado si la solución más correcta es cerrar ciudades como Madrid -desde mi punto de vista no lo es- , es necesario mencionar que es un error creerse -y hacer creer a la ciudadanía- que la aplicación de medidas contundentes significa que una comunidad está siendo atacada por el gobierno. Este planteamiento no tiene mucho sentido, sobre todo si te paras a pensar que es también la única que se ha resistido a tomar este tipo de medidas, mientras que las demás comunidades autónomas y ciudades europeas han decidido que se debía plantar cara al virus sin que nadie les “obligara” y cuando tenían datos menos preocupantes que los de Madrid.

Es verdad que cuando la ciudadanía oye “estado de alarma” lo identifica con los meses de marzo, abril y mayo, pero nada más lejos de la realidad. Esta confusión es entendible por las escasas explicaciones, con todo este lío de desacuerdos y con la lucha política entre el Gobierno Estatal y el de la Comunidad de Madrid que no ha hecho más que hacer sentir a la ciudadanía insegura. Los habitantes de Madrid estamos hartos de que tanto unos como otros nos utilicen en sus discursos pero a la hora de la verdad no estén dispuestos a ponerse de acuerdo por el bien de la ciudadanía.

Mientras, el pasado 12 de octubre en Colón parte de la ciudadanía se manifestaba, tildando al Presidente del Gobierno de dictador y exigiendo «nuestra libertad» y apelando a n2uestros derechos fundamentales».

Es verdad que yo también estaría más de acuerdo con que se levantara el estado de alarma, sin embargo es bastante hipócrita exigir la libertad de Madrid pero haber estado contentos con la falta de «libertad» de barrios como Vallecas o Carabanchel, que fueron cerrados las pasadas semanas por la Comunidad de Madrid, igual que ahora están el resto de barrios de la capital. Los vecinos de estos distritos debían ser controlados para que no se contagiara el resto de la población madrileña, el resto de España puede pensar lo mismo de la ciudad de Madrid en general.

Si la medida de cerrar ciudades me parece estúpida -solo para el ocio, ya que para el resto de actividades se permite la movilidad- la de cerrar barrios me parece mucho peor. Esta medida dio -y sigue dando- lugar a situaciones tan estúpidas como no poder cambiarte a la acera de enfrente si tienes calor en la tuya y allí da la sombra.

Pero la ciudadanía no es la única que es hipócrita sin ninguna vergüenza, porque después de todas las quejas de Díaz Ayuso sobre el estado de alarma, defendiendo que eran unas medidas irrespetuosas con los derechos fundamentales de los madrileños, su gobierno se dedica a establecer exactamente las mismas medidas pero con otro marco legal: en los municipios no afectados por el estado de alarma, como, por ejemplo, Arganda del Rey. Desde el Gobierno Municipal de esta localidad se ha pedido a la Consejería de Sanidad que se confine todo el pueblo, por las situaciones absurdas y la gran inseguridad que se genera en la población. Además tan solo hay una diferencia de 200 casos por cada 100.000 entre las zonas.

El Gobierno Autonómico tiene todo el derecho del mundo a tener su propia opinión sobre las mejores medidas y puede defender que se debe confinar por zonas y no todo Madrid. Pero justificar esto explicando que en Madrid se nos está encerrando y coartando nuestras libertades, olvidándose de las libertades de los ciudadanos de las zonas confinadas por la propia CCAA, da a entender que tan solo importan las libertades de ciertas personas.

Quizá la Presidenta de la Comunidad de Madrid deba cambiar su discurso, si no quiere dar una imagen equivocada.

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