Crítica: El pueblo contra O. J. Simpson

Autor: Lucía Marín Moreno

Si contemplamos un fotograma de la serie El pueblo contra O. J. Simpson y una imagen del caso real, apenas encontraremos diferencias. Cada detalle ha sido cuidado con mimo, tomando como referencia principal el libro del mismo título escrito por Jeffrey Toobin. Quizá lo menos verosímil de toda la producción sean las caras reconocibles del reparto: Cuba Gooding Jr. como el propio Simpson, quien probablemente es el que menos se parece a su personaje; Sarah Paulson en la piel de la fiscal Marcia Clark; y John Travolta, Courtney B. Vance, David Schwimmer y Nathan Lane como parte del Dream Team, nombre que la prensa dio al equipo de abogados formado para la defensa de la ex estrella mundial del fútbol americano. Aún así, tras unos minutos en pantalla, uno deja de ver los rostros de los conocidos actores, en gran parte por las actuaciones de escándalo que llevan a cabo, y se zambulle en los entresijos del juicio más mediático del siglo XX.

La serie no peca de aburrida, con un ritmo in crescendo que podría entusiasmar a “los doce hombres sin piedad”. El primer capítulo, que arranca con la aparición de los cuerpos de las víctimas, Nicole Brown Simpson y Ronald Goldman, nos transmite la impotencia de la oficina del fiscal del distrito. No entienden que nadie detenga la furgoneta en la que ha escapado Simpson junto con su viejo compañero de campo, Al Cowlings, tras conocer que O. J. es sospechoso del crimen. Con esta escena de huida en el Bronco blanco se pone sobre la mesa la primera de las cuestiones: ¿quién se atreverá a parar al gran “Juice”, el ídolo americano?

Tras la incertidumbre inicial, el presunto asesino es llevado a juicio, donde se librará una batalla campal. La estrategia de la defensa es jugar la carta racial. Aunque en un primer momento la acusación no ve peligrar su victoria, los periodistas se encargarán de desmantelar la imagen de la fiscal. En la evolución del personaje de Marcia Clark se ve el daño que puede llegar a hacer el sistema patriarcal, alentado por unos titulares machistas donde se presta más atención al peinado de la abogada (entre otros muchos temas irrelevantes para el caso) que a lo ocurrido en el juicio, convirtiéndose así en la comidilla de todos. A pesar de ello, el espectador también empatiza con uno de los abogados de O. J. Simpson: Johnnie Cochran ha sufrido el racismo y la violencia policial de primera mano, y ve en este polémico caso un posible triunfo para las personas racializadas, que al que él ha padecido las injusticias de un sistema que no mira a todos de la misma manera.

El drama se ha ganado a pulso cada uno de sus galardones y hay quien quiere una segunda temporada. Sin embargo, El pueblo contra O. J. Simpson es la primera entrega de una saga llamada American Crime Story. La segunda miniserie fue El asesinato de Gianni Versace y sabemos que no será la última, pues el rodaje de la tercera temporada está en proceso de cocción. Esta vez la trama se sumergirá en las infidelidades del entonces presidente Bill Clinton con su secretaria Monica Lewinsky. Impeachment, cuyo estreno estaba previsto para septiembre de 2020, tardará más de lo esperado en llegar a la pantalla pequeña por la crisis sanitaria. Pero no todo son malas noticias. Quienes disfrutaron de la presencia de Sarah Paulson en la serie de O. J. Simpson podrán volver a hacerlo en esta nuevo caso que casi acaba con un desahucio.

En conclusión, a veces no es necesario tirar de imaginación para llevar al público relatos interesantes. Algunos son historia, pero son dignos de volver a ser escuchados y, por tanto, representados.

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