Casado con la ultraderecha

Alejandro Pérez

Durante un acto político en diciembre de 2019, la canciller y líder del centro-derecha alemán Angela Merkel, quitó una bandera alemana de uno de sus compañeros de partido y la retiró para así evitar la politización de un símbolo clave de la unificación germana. Mientras en España, los actos políticos de la derecha suelen engalanarse con los símbolos más patrios. Dos países europeos, la misma ideología y dos formas de entender la política conservadora. Merkel no utiliza los símbolos estatales y rompe pactos con la ultraderecha alemana. En España, la derecha emplea de forma usual la bandera española y Casado se alía con Vox.

La moción de censura de Vox al gobierno de España supuso, al parecer, un antes y un después de la moderación del Partido Popular. Desde que emergiera la extrema derecha en las elecciones andaluzas de 2018, el PP había pactado con ellos en todos los ayuntamientos y comunidades donde sumaran. Aceptaban el discurso antiinmigración, euroescéptico y centralista de la ultraderecha española, que tenía grandes pareceres con otros partidos extremistas como Alternativa para Alemania, Liga Norte en Italia o Agrupación Nacional en Francia. Sin embargo, más allá de estas características similares, a la extrema derecha española se le sumaba su no condena al franquismo. El Partido Popular y Ciudadanos asumieron estos postulados radicales y los aceptaron. Comenzaban a gobernar de la mano con quien, hasta ese momento, había sido aislado en toda Europa. Andalucía, Murcia, Madrid o Zaragoza son comunidades y municipios en los que sumaban la mayoría absoluta y no dudaron en unirse los tres partidos. El Partido Popular llegó a calificar de extrema derecha a Vox una vez pasadas las elecciones generales de abril de 2019. Luego llegaron las elecciones generales de noviembre de 2019. La historia de Ciudadanos a partir de estos pactos es, de sobra, conocida. El Partido Popular se moderó y evitó cualquier relación con Vox. Es por ello que Vox tuvo banda ancha y se llevó a un gran electorado descontento con el PP. La extrema derecha consiguió 52 escaños.

Las polémicas de Vox seguían aumentando día tras días: Ortega Smith menospreció a una mujer víctima de violencia de género, tildó a las 13 rosas de torturadoras y asesinas, se habló del PIN parental en Murcia, entre otras tantas polémicas. El PP callaba. No renegaba de estos postulados y los aceptaba. En la propia Asamblea de Madrid se llegó a votar para ilegalizar partidos independentistas y tanto PP como Cs votaron a favor. Casado no criticó a Vox, como tampoco hicieron todos los líderes territoriales. Al fin y al cabo, el Partido Popular gobernaba gracias a los apoyos de Vox. Casado estaba unido a la ultraderecha.

La pandemia llegó en marzo de 2020 pero las cosas no cambiaron. El PP y Vox seguían ejerciendo de portavoces de la oposición. Vox dejó de apoyar el Estado de Alarma, cosa que habían demandado a principios de marzo. El PP se sumó semanas después y también lo dejó de apoyar. Ciudadanos se había desmarcado y siguió votando a favor del Estado de Alarma.

En mayo de 2020, Vox anunció su intención de llevar al Parlamento una moción de censura porque no podemos esperar más. Sin embargo, esperaron hasta octubre para lanzar esta moción de censura, que solo obtuvo los votos favorables de Vox. El Partido Popular se había mostrado indiferente a la moción hasta ese momento. No anunciaron en ningún momento su posición hasta el discurso de Casado. En esa moción, el líder popular se mostró muy duro con Vox, como no había hecho antes. Llegó a calificarla de tomadura de pelo y una pérdida de tiempo. Decía que esa moción solo beneficiaba al gobierno. Votó en contra. Casado había abandonado esa equidistancia para calificar a Vox como lo que eran. Fueron ataques duros y directos contra Abascal.

Han pasado unas semanas de la moción y las cosas siguen igual. Vox ha dicho que no va a romper pactos a pesar del discurso. Hubo un amago de detener negociaciones en Andalucía, pero Vox regresó a la negociación para los Presupuestos. El PP sigue hablando con Vox para llegar a acuerdos. En Alemania, Merkel obligó a la CDU a una repetición electoral tras hacerse público un pacto de los liberales y su partido junto a Alternativa para Alemania. Merkel es la líder alemana y la voz más importante de Europa. Casado sigue pactando con la ultraderecha, abiertamente eurofóba, mientras alaba a figuras internacionales como Merkel. El Partido Popular no puede querer ser una CDU europea porque no reniega de estos pactos, está casado con la ultraderecha.

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