Las 18 de Más País, antes de Más País

Autor: Javier Palomino

¡El mundo es una controversia! Diría el dramaturgo Valle Inclán. La política institucional española tiene un nuevo actor para el drama más triste de la España contemporánea, la función más chabacana del país por su enorme trascendencia y por su carencia de calidad. Nos encontramos ante la entrada de los grandes teatros de este nuestro Estado, el Congreso de los Diputados y el Senado. La platea del Senado, más que tribuna para el gran público es la desaparecida, el teatro underground kitsch donde poco se discute y menos se decide, pero que no carece de los vicios y costumbres de este nuestro gran sistema parlamentario. Es por ello que la farándula en la que nos centraremos será la del Congreso, depositario de facto de la soberanía de quienes tienen derecho a votar y que efectivamente lo hacen.  Este nuevo actor del que venía hablando antes es la formación política Más País que viene por la banda de la izquierda con una misión, desbloquear. Su función parece entonces ser una formación tapón entre Unidas Podemos y PSOE con un mensaje claramente centrado en dos de los discursos que más fuerza han cogido en las calles, el feminismo y el ecologismo.

Fue el 22 de septiembre de 2019 cuando supimos que la nueva formación se presentaría a estas elecciones generales -repetidas, o remanidas- que se vivieron el 10 de noviembre del año pasado. Así, parte de sus bases reunidas en asamblea y a mano alzada decidieron que un nuevo espacio electoral a nivel estatal se había formado. En este artículo analizaremos cuales fueron las condiciones para este nuevo actor político allá donde se presentó tomando como referencia las elecciones de abril. Los lugares donde se presenta son 17 provincias con una representación de 7 escaños en el Congreso de los Diputados o más, y la provincia de Castellón que reparte 5, donde se presenta debido al acuerdo electoral con Compromís. ¿Qué podemos decir de estos lugares?

Lo que tienen en común todas estas circunscripciones es que son eminentemente urbanas –con la excepción de Murcia, las dos provincias canarias y A Coruña y Pontevedra, donde más del 50% de la población vive en diseminados o núcleos de menos de 2000 habitantes- con un potencial voto a una formación progresista alternativa a Unidas Podemos o PSOE importante como pudimos observar en el ensayo madrileño del pasado mayo. Más País pretende ser un espacio político con discurso propio y con una aspiración que la ciudadanía de este Estado suele premiar, la de la capacidad de negociar, dialogar y facilitar la gobernabilidad. Sin embargo, para ello ha olvidado a la España vaciada con un argumento, el de sumar y no restar, más plausible en circunscripciones con mayor representación, como son las que tienen 7 o más escaños. Pero, ¿será esto así?

Las elecciones de abril

Observamos en el reparto de escaños de estas circunscripciones que estas provincias reparten un 60% de todos los escaños en juego. Sin embargo, es interesante analizar el reparto de escaños que el método D´Hont otorgó, quiénes fueron los últimos en recibir escaño y quiénes los que se quedaron a las puertas de uno.

Podemos observar que en la mayoría de casos -12 de las 18 circunscripciones- el último escaño se lo lleva alguna de las formaciones que consideraríamos del espectro progresista – Unidas Podemos en 5 y el PSOE en 7-, mientras que en la situación de estar a las puertas de ese último escaño la mayoría se lo lleva el bloque derechista -11 de las 18-. Esto se puede deber al efecto de la división del voto especialmente en provincias de magnitud media – de 7 a 10 escaños- que les hizo perder representación en favor de una sobrerrepresentación de una izquierda menos dividida o relativamente concentrada en el PSOE. Esto lo podemos confirmar viendo que ambas formaciones -PSOE y UP- son las más sobrerrepresentadas en escaños en comparación con su porcentaje de voto.

El escenario progresista en abril: voto entre Unidas Podemos y PSOE

Dos narrativas coparon la campaña en favor del PSOE: la primera, que el PSOE era el partido de gobierno y la opción más fuerte dentro de la “izquierda”, la segunda al hilo de la primera, que el voto al PSOE suponía el voto útil para frenar el acceso de la ultraderecha de Vox a quienes las encuestas daban una impresión al alza. Esto creó un efecto de “voto prestado” para en primer lugar dar las condiciones propicias para la gobernabilidad, y en segundo lugar, para evitar el acceso al poder institucional de Vox y no repetir el caso andaluz. Sin embargo, la ultraderecha accedió al Congreso -aunque con menor fuerza de la esperada- y no se consiguió el establecimiento de un gobierno de índole “progresista” en las primeras elecciones. Después de las de noviembre se conseguiría finalmente la formación del primer ejecutivo de coalición de la historia reciente de nuestro país.

Encontramos en este gráfico tres principales escenarios, el primero en el cual ambas formaciones tienen un porcentaje bajo de voto -donde sólo se encuentra Murcia-; el segundo que llamaremos “óptimo PSOE” en el cual esta formación consigue unos mejores resultados presumiblemente a costa de voto de UP, situándose en una ligeramente superior al 30% del voto en comparación con Unidas Podemos que se sitúa ligeramente sobre el 14%. El tercer escenario muestra que una mayor fuerza de UP da lugar a una mayor debilidad del PSOE -ocurriendo especialmente a partir de la superación de la barrera del 16% por parte de UP con la excepción de Sevilla-.

No podemos dejar de analizar las consecuencias de la magnitud -cantidad de escaños a repartir en cada circunscripción- en la concentración y desconcentración de voto. Así, en el gráfico anterior podemos observar una ligera tendencia que apunta a que cuanta menor es la magnitud, mayor es la concentración de voto al PSOE, es decir, cuantos menos escaños en juego -menor población- más se concentra el voto al PSOE. También entra en la variable el hecho de que en todas las circunscripciones debajo de la línea de tendencia haya más formaciones políticas en competición por el voto dentro del propio “bloque progresista” – mencionadas en el gráfico-.

Dependencias

Podemos advertir a partir de este gráfico en primer lugar que existe una infrarrepresentación de las provincias más pobladas, ya que, suponiendo el 69,37% del censo electoral que fue a votar, tan sólo suponen un 60% de los escaños a repartir, lo que supone un desfase de un 9,37% que perjudica a las formaciones más dependientes de los votos de estas. Son, en este caso Ciudadanos y especialmente Unidas Podemos, que tienen un perfil de voto más joven y urbano. En el caso de Unidas Podemos supone que obtiene el 76% de los votos de unas circunscripciones en las que ejerció derecho a votar el 69,37% del censo lo que da lugar a un desfase de un 6,7%, siendo el desfase en el caso de Ciudadanos del 2,63%.

La dependencia de los escaños obtenidos por estas circunscripciones resulta más abrumadora si cabe en el caso de Unidas Podemos, donde obteniendo el 76% de su voto obtiene el 86% de sus escaños, también teniendo que notar que se reparten sólo el 60% de los escaños. Todo ello crea una enorme dependencia para la coalición. También existe una diferencia para Vox, pues el 75% de sus escaños provienen de estas circunscripciones.

Unidas Podemos y Más País

Visto lo visto, podemos ver que Más País entra de lleno en el campo electoral tanto del PSOE como especialmente de Unidas Podemos. La coalición obtuvo representación en todas las circunscripciones donde Más País se presentó, siendo su única representación fuera de las mismas en Guipúzkoa, Álava, Navarra, Tarragona, Huelva y Córdoba. Es así que fue crucial la capacidad que de los actores mencionados -Unidas Podemos, las confluencias y Más País- de obtener voto suficiente para la obtención de representación y que se sume más que en las elecciones de abril, siendo los únicos caminos para que la suma de ambas fuera mayor a la obtenida el 28A por las formaciones progresistas un giro radical de voto a estas formaciones o un suficiente desgaste del PSOE que, aunque ligero en las encuestas previas, no fue suficiente para que la nueva formación despegue ni que para que Unidas Podemos mantuviera posiciones.

Más País fue a entrar justo donde Unidas Podemos y las confluencias obtuvieron el 86% de sus escaños y el 76% de sus votos en abril, y donde fueron la formación que obtuvo el último escaño en 5 de las circunscripciones supuso una amenaza para la representación de ambas formaciones en dichas circunscripciones, especialmente en las circunscripciones donde fue la formación que obtuvo el último escaño en juego: Málaga -donde consiguió el segundo escaño a tan sólo 2169 votos de diferencia de votos de Vox en el reparto D´Hont-, Cádiz -donde también obtuvo el segundo escaño a tan sólo 2870 votos de otro potencial parlamentario del PSOE-, Castellón – en la cual 6105 votos le separaron de perder su único escaño en favor de Vox-, Vizcaya – donde le separaban 1891 votos de perder su segundo escaño en favor del PNV- y Barcelona – donde 5201 votos le separaban de perder uno de sus seis escaños en favor del noveno escaño para ERC-.

Conclusiones

Hemos podido comprobar el peso de estas circunscripciones para lo gobernabilidad de España y su importancia tanto para el PSOE como para Unidas Podemos. El desencuentro entre ambos, lo que haría surgir a Más País, además de sus carencias especialmente en cuanto a materias ecologistas, se vería resuelto después de la repetición de elecciones que daría lugar al gobierno actual. Sin embargo, Más País apenas tuvo papel en esa función. ¿Cumplió su objetivo de sumar y desbloquear sin afectar negativamente a la gobernabilidad y al reparto de escaños de las fuerzas “progresistas”? Será una pregunta que resolveremos en el siguiente artículo, donde contaremos con los datos obtenidos de las elecciones que tuvieron lugar en noviembre de 2019. Lo que está claro es que un año después y con una pandemia de por medio, la crisis climática sigue ahí, los feminismos siguen reivindicando el fin de la sociedad patriarcal y las encuestas no parecen hacer grandes cambios. Y es que 2020 no ha sido un año cualquiera.

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