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Editorial. Querido 2021

El año 2020 prometía ser un buen año, empezábamos la decena con un parlamento recién elegido y con unas mayorías progresistas que confiábamos en que fueran a traducirse, de una vez por todas, en el primer gobierno de coalición desde la II República. La extrema derecha llamaba a la democracia golpe de estado, la derecha acusaba al futuro ejecutivo de apoyarse en terroristas y los autodenominados liberales, con terror a su posible y cercana desaparición, intentaban lavarse la cara frente a sus votantes -los pocos que quedaban-. Era algo insólito, las bancadas del Congreso se habían intercambiado los papeles, por primera vez en muchos años, era la derecha la que se tiraba los trastos a la cabeza para intentar dominar el relato sobre el liderazgo de la oposición. Mientras, la izquierda se puso a trabajar por el futuro gobierno. 

El día 7 de enero, en segunda vuelta y en un pleno de investidura de lo más bochornoso, Pedro Sánchez conseguía aglutinar 167 votos a favor frente a los 165 noes y 18 abstenciones. El primer gobierno de coalición de la democracia comenzaba a andar. 18 ministerios; trabajo, igualdad, universidades, consumo y una vicepresidencia -la segunda de cuatro- las controlaría Unidas Podemos, el ejecutivo restante correrían a cargo de Pedro Sánchez. 

Sin duda, el 2020 pasará a la historia por ser el año de la pandemia, el confinamiento, la desescalada, el dolor, la muerte y el sufrimiento a causa de la covid-19. La pandemia hizo movilizar al ejecutivo una cantidad histórica de dinero público con el único fin de no repetir los errores de la crisis económica de 2008. El ejecutivo, con el aval de la Unión Europea, -que parece haber aprendido la lección- comenzó a proteger a sus ciudadanos; ERTES, ayudas a los autónomos, a las grandes empresas y a las pymes…

El estado de bienestar, con sus grietas, consiguió dar una alternativa a miles de familias sin recursos. Más tarde llegó el Ingreso Mínimo Vital, un nuevo derecho al que ningún partido se opuso pero la derecha criticó duramente por ser “comunista y bolivariana”. 

Este año no solo hemos conquistado el derecho del ingreso mínimo, hemos conseguido garantizar la muerte digna de nuestros compatriotas, la ley de eutanasia se aprobó hace pocas semanas con el único fin de ayudar a morir a quiénes no tienen posibilidades de vivir de manera digna. El nuevo Congreso ha acabado con la ley Wert, la ley de la desigualdad, la ley que premia cursar religión, la ley que obliga a jugarse en un examen tu recorrido escolar. Somos conscientes de que La ley Celaá no es la solución, esta debe ser tan solo una ley transitoria para llegar por fin, a una ley de consenso entre todos los partidos, que proteja y apueste por la educación pública gratuita y de calidad.

Gratuita y de calidad debe ser también la sanidad, una sanidad que acaba el año agotada, con unos sanitarios mal pagados, mal tratados y con ganas de marcharse para siempre de este país, que les educa, les forma pero luego no les apoya con recursos económicos, sanitarios y de personal.

Este año será “el año de las autonomías”, estos últimos 365 días han puesto de manifiesto cómo algunos aspectos del modelo territorial son un auténtico fracaso. Dejar en manos de las autonomías la sanidad de todos puede traducirse en una sanidad pública desmantelada como la de Madrid. Este año se ha comprobado que es inviable tener 17 modelos sanitarios, educativos y competenciales, causa por la cual hoy los ciudadanos no sabemos si podemos ir a visitar a nuestros primos de otra comunidad o si podemos reunirnos 6 o 10 en la mesa. 

Este año se ha subido el salario mínimo interprofesional a los 950 euros, un paso de gigante para garantizar la dignidad de los trabajadores más vulnerables, un año en el que se ha aprobado en Consejo de MInistros el anteproyecto de ley orgánica de garantía de las libertades sexuales, un avance más del movimiento feminista para blindar la igualdad entre las mujeres y los hombres a pesar de los ataques de la derecha y la extrema derecha para acabar con el movimiento, nosotras lo decimos alto y claro; «viva la lucha feminista».

En Europa, como señalamos antes, parece haberse aprendido la lección, esta vez Europa dejará que los estados gasten para garantizar el estado del bienestar y no dejar a nadie atrás. Los fondos europeos para la recuperación económica y social han sido un punto de inflexión en la historia de la Unión Europea como ente supranacional. Este es el camino, el de una Europa unida, el de una Europa que no deja a nadie atrás, solo a los que se quieren ir. Reino Unido, a pocas horas de acabar el año ha ratificado el acuerdo económico y comercial al que habían llegado ambas partes hace unos días.

La salida de Reino Unido, que se planteaba como un gran reto para la UE se ha superado a medias cintas con una Unión victoriosa, entre otras cosas, gracias a la derrota de Donald Trump en las urnas estadounidenses. 

Los estadounidenses han echado de La Casa Blanca al que para muchos ha sido y es el “presidente más peligroso de la historia de EEUU”, diez días después de las elecciones se pudo confirmar la victoria de Biden y sobre todo, la victoria de Kamala Harris, la que muchos ya le colocan el pin de la primera mujer presidenta de Los Estados Unidos.

En EEUU tambien se ha hecho historia este 2020, bajo el lema “Black Lives Matter” y bajo el grito “I Cant’t Breath” miles de estadunidenses salieron a las calles a pedir justicia por el asesinato de George Floyd, “sin justicia no habrá paz”. El racismo institucional y policial también llenaron las plazas y calles de ciudades europeas y sudamericanas. con un mismo objetivo “sin justicia no habrá paz”.

Las plazas también las han llenado las mujeres en Argentina. El movimiento feminista argentino ha dado una zancada kilométrica en cuanto a los derechos de las mujeres se refiere, en el penúltimo día del año, el senado reconocía el aborto libre, legal y gratuito como un derecho, un día feliz que pasará a la historia de un año triste.

2021, este año ha sido en muchos momentos tristes. Muchos no se han podido despedir de sus amigos, padres, hermanos o madres, muchos hoy echarán en falta a alguien en su mesa, otros faltarán porque siguen en primera línea, ayudando a acabar con este maldito virus que no ha parado de tambalear los cimientos del mundo. 

Queremos despedir este 2020 apoyando a quienes sufren y recordando a los que murieron pero no se han ido nuestra memoria, agradeciendo a quiénes lo han dado todo por los demás, a quiénes a pesar de todo se han levantado todos los días del año para hacer frente a la realidad y nunca perder la esperanza.

Gracias.

Feliz, fácil y tranquilo 2021.

Equipo de (In)cógnita.

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