Next Generation EU, la llave a la Europa del futuro

Este fondo de recuperación europeo será el instrumento más ambicioso de la historia con un presupuesto de 1,8 billones de euros y una oportunidad para modernizar Europa desde sus cimientos.

Autor: Antonio Odero

El paso de la pandemia del COVID-19 ha dejado en nuestras sociedades un reguero de problemas sin resolver y ha mostrado debilidades que antes pasaban desapercibidas en nuestros sistemas políticos. Ha dejado en evidencia la necesidad de fortalecer el sistema público de salud, de innovar
en nuevas formas de teletrabajo, de organizar un modelo alternativo de consumo que no se limite al establecimiento físico, de idear nuevas formas de ocio que no estén basadas en reuniones sociales, de organizar una economía más enfocada a la industria y en el I+D+i, entre otras muchas cosas.

Lo que está claro es que la gran mayoría de esas transformaciones dependen directamente de la tecnología, de su uso y de su innovación. Por ello, es uno de los pilares fundamentales en los que se basa el fondo de recuperación NEXT GENERATION EU.

Este fondo está destinado a reconstruir Europa tras las secuelas de la pandemia y está dividido en dos secciones: el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y el REACT-EU. Este último, dotado de 47.500 millones de euros de los que España recibirá 12.000, está enfocado en reparar y prevenir el daño más a corto plazo sobretodo en el ámbito sanitario (más respiradores, camas UCI, personal sanitario… etc) Pero sobretodo donde está la chicha es en el primero.

El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia es un verdadero gigante del que España será un gran beneficiado, cuenta con 672.500 millones de euros de los cuales 140.000 millones serán para nuestro país. Nunca antes en la historia se había hablado de una ayuda económica de tal calibre, y ello conlleva una gran responsabilidad. España ha decidido que este reparto de millones se haga bajo cuatro criterios fundamentales que son la transición ecológica, la transformación digital, la cohesión territorial y social; y la igualdad de género, que luego se van desengranando en más políticas públicas relacionadas con reformas en la administración, en educación, economía, industria, empleo, cultura o deporte.

En definitiva se tocarán todas las grandes materias para hacerlas más eficientes en el momento en el que más falta hacen y adaptarlas al siglo XXI. Es un momento crucial de mucho trabajo en el cual la clase política debe demostrar ser extremadamente competente para que este fondo no caiga en saco roto, en proyectos que no consigan transformar la realidad, no solucionen los problemas existentes ni modernicen el país.

El tiempo va a contrarreloj, los proyectos ya se están empezando a presentar y España ya tiene el borrador del Decreto-Ley que permitirá transformar la Administración Pública para garantizar más agilidad a la hora de gestionar trámites. La misión es importantísima, canalizar el mayor número de fondos en el menor tiempo posible ya que el compromiso con Europa es haber asignado el 70% de ellos antes del 2022. Esa doble dificultad de elaborar proyectos útiles y de elaborarlos en un tiempo tan reducido hace que este sea uno de los mayores retos que vivirá España como miembro de la Unión Europea.

Lo que está claro es que de esto dependerá el futuro, la España con la que tendremos que convivir los jóvenes a lo largo de nuestra vida adulta y en la que vivirán nuestros hijos. Del NEXT GENERATION EU depende que vivamos en un país competente, modernizado, verde, seguro, justo
y con condiciones de vida favorables o que seamos un país estancado, poco atractivo a la inversión y sumido en constantes crisis. Por eso es tan importante que lo usemos bien, que trabajemos como nunca y tengamos una responsabilidad mayúscula, porque el momento es ahora y no habrá una segunda oportunidad.

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