Crítica de Soul: una oda a la vida

Autor: Lucía Marín Moreno

En el primer fotograma de Soul, uno ya puede darse cuenta de que Disney se ha dejado la piel y el alma en su nueva producción. Para todos los públicos, sí, pero no para todas las edades, esta nueva delicia cinematográfica reflexiona sobre el privilegio de estar vivo y pone el foco en el tópico universal carpe diem. Parece que la especialidad de Pete Docter, director de esta y otras películas de la franquicia como Inside Out y Up, es plasmar el existencialismo en sus filmes. Soul no se queda corta, contagia alegría por estar vivo y nos anima a exprimir cada momento y sensación al máximo. Espectador y protagonista emprenden un viaje en el que aprenderán que no hay que esperar a que pase un gran acontecimiento para empezar a disfrutar la vida, pues esta es valiosa en sí misma.

En cuanto al diseño, la película es un espectáculo visual en toda regla. Es fascinante cómo Pixar juega con diferentes técnicas para llevar a la pantalla conceptos que nunca se habían tratado en películas de dibujos. Nos demuestra una vez más que la animación no es solo para películas infantiles, sino una mera herramienta para contar historias. En este caso, los estudios volvieron a apostar por un estilo artístico provocativo. Una puesta en escena realista contrasta con los personajes de cara redonda que caracterizan a Pixar. Lo próximo será apreciar los poros de la cara de los muñecos y para eso seguro que queda poco. De hecho, si uno ve las primeras películas de la compañía de los años 90 y las de ahora, puede apreciar toda una trayectoria en la que el nivel de calidad se eleva cada vez más. Ya lo pudimos comprobar con Los Increíbles 2 (2018): si la comparamos con la primera cinta de la familia de superhéroes que se estrenó en 2004, tejidos y objetos cobran una viveza admirable.

La banda sonora tampoco nos deja con hambre, pues Soul es una carta de amor a la música, más concretamente al jazz, estilo del que el protagonista está totalmente enamorado, recordándonos un poco a Ryan Gosling en La La Land.

La película también ha marcado un hito en la historia de Pixar, siendo Joe Gardner su primer protagonista negro. Durante toda la película se visibilizan diferentes realidades étnicas. Su director ha comentado que siente que se haya tardado tanto tiempo en dar espacio a estas historias. En una entrevista en ABC News, al actor Jamie Foxx, quien da voz a Gardner en versión original, le preguntaron si creía que Soul resonaba ahora más por el movimiento de Black Lives Matter. A lo que el artista declaró que no tiene ninguna duda de ello: “Nuestro arte normalmente coincide con lo que sucede en las calles. Cuando ves una película como Soul, toca una nota que es armónica, una nota con la que puedes escapar de la realidad, una nota que nos permite sentirnos bien, porque ha sido exhaustivo, muy duro de vivir”.

El largometraje se estrenó el 25 de diciembre solo en la plataforma digital Disney+, dejando abierta la incógnita de si la productora volverá a estrenar películas en los cines o si esto solo es una medida temporal por la Covid-19. Sea como fuere, una película con un mensaje tan puro es de agradecer siempre, pero quizás hoy, en tiempos de pandemia, venga mejor que nunca relajarse frente al televisor y dejar de lado las noticias por un momento, para que alguien nos recuerde lo bello que es vivir.

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