Anna Grau, número dos de Ciudadanos por Barcelona: “ El mundo no se acaba el 14 de febrero, ni el 15, ni el 16”

Anna Grau es una de las voces catalanas que más acostumbrados estamos a escuchar en nuestras radios y televisiones. Lleva más de dos décadas ejerciendo la que dice, a pesar de haber dado el salto a la política, sigue siendo su profesión: el periodismo. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación, tanto autonómicos, como nacionales, y aunque estemos más acostumbrados a verla en tertulias y matinales, ha sido corresponsal de Abc en Nueva York y entre su repertorio encontramos varias novelas de ficción y no ficción, algunos de ellos orientados a ese territorio en el que ahora se vuelca como política, Cataluña. 

El 11 de noviembre de 2019, un día después del debacle histórico de Ciudadanos, Grau decidió afiliarse a un partido descompuesto y sin líder. La periodista ya había mostrado sus simpatías con la formación naranja en el pasado y su apuesta por el constitucionalismo era clara y conocida, lo cual le propinó algún que otro rifirrafe en redes sociales, llegando a recibir el amparo de varias asociaciones de periodistas. En julio fue elegida presidenta de la Sociedad Civil Catalana y el pasado 7 de enero fue presentada como número dos de la formación naranja ante la marcha de Lorena Roldán a las listas del Partido Popular. 

Poco más de un mes de su ascenso como candidata a las elecciones autonómicas catalanas y, unas horas antes de que terminara una jornada electoral marcada por el debacle de la formación morada, la que ya es a efectos prácticos, diputada de la Generalitat, nos habla de la política, el periodismo y el futuro de Cataluña.

¿Qué le lleva pasar de ser una periodista de carrera a querer aventurarse al mundo de la política, y por qué Ciudadanos?

A la gente que no viene del periodismo nadie le pregunta por qué deja de ser veterinario, astronauta o carnicero. Yo no dejo de ser periodista, he dedicado toda mi vida al periodismo, aunque he tomado una actitud política que me obliga a matizar. Hay parte del periodismo que ahora no puedo ejercer, pero otras sí.

 El periodismo, tal como yo lo entiendo, y como me gustaría que se entendiese, es un gran compromiso con la verdad. Cuando yo empecé hace un par de décadas, el periodista controlaba al político, era un filtro democrático, y con los años he ido sintiendo mayor presión del mundo político. Siempre venía del mismo lado, en Cataluña de parte de los del Process, y de esa izquierda radical que simpatiza con él, ya sea por inconsciencia, desconocimiento o mala fe, porque minimizan el sufrimiento de la sociedad catalana. Recuerdo la frase de un señor de izquierdas (no diré quién), que decía “ a mi me la suda el Process, yo lo que quiero es una coalición de izquierdas”.

Con los años ves que es muy difícil ejercer el periodismo en estas condiciones, y me di cuenta de que esto había que combatirlo desde dentro. Hace ya tiempo que colaboraba en actos y eventos, desde 2013. Y todo ese pudor que yo pudiera sentir en su momento ha desaparecido al ver periodistas que se creen que sus ideas son libertad y las del resto veneno para la democracia. Me refiero a ese “periodista submarino”, que pone su trabajo al servicio de sus ideas y hace un servicio a su causa, mintiendo y tergiversando, y que, encima va de independiente. Poder trabajar como periodista sin agobio, sin criminalizaciones, con unas ideas, por supuesto, pero de manera independiente, quizá esto pueda conseguirse desde dentro de la política o sin miedo a ella.

¿Cómo valoraría  la campaña de Ciudadanos para el 14F?, ¿cuáles han sido los propósitos que se ha marcado la formación?, ¿habéis quedado satisfechos?

Me falta perspectiva para valorar, porque es mi primera campaña desde dentro. Como periodista, te haría una valoración, como candidata, desde dentro, te habría otra, y lo que actualmente intento es mezclar esos dos planos. Te diría que en Ciudadanos teníamos claro que la abstención era el principal enemigo del constitucionalismo. Me resulta peligroso que haya partidos que fíen su éxito a la abstención, y lo principal para nosotros era llamar a la movilización en un momento muy difícil, y lo segundo era volver a ganar la confianza de los ciudadanos. 

Es fácil fragmentar, lanzar un mensaje de división, lo difícil es recoser, suturar con paciencia y abrir vías de diálogo en una sociedad catalana con tantas heridas abiertas. Ciudadanos nació en 2006, al principio eran cuatro valientes encaramados a una caja de madera en un rincón, luego, con todo en contra, con todas las encuestas en contra, consiguieron entrar en el Parlamento de Cataluña e ir adquiriendo una presencia cada vez más significativa, hasta convertirse en la fuerza más votada en las pasadas elecciones de 2017. Además, consiguió entrar en el Congreso, en 3 gobiernos autonómicos, tener la vicealcaldía de Madrid y una fuerte presencia en Europa. 

Ciudadanos es un proyecto global, es un partido que ofrece soluciones. Evidentemente que es un proyecto centrando en Cataluña y que nace en, por y para Cataluña, pero igual que el Procés expande su toxicidad por todo el país, Ciudadanos busca irradiar su mensaje de centro y de reconciliación beligerante a todo el país, y digo beligerante porque no hay nada más difícil, valiente y que requiera más energía que reconciliar a los individuos. Ciudadanos no se ha ablandado, tiene a sus espaldas una gran responsabilidad. Si conseguimos blindar las alianzas “frankenstein” de Pedro Sánchez, sólo con eso, habremos hecho un gran servicio a la sociedad catalana y española.

Es la primera vez que vive una campaña electoral desde dentro ¿cómo es la experiencia?

Ha sido una campaña electoral, como digo yo, en horario infantil. Recuerdo mis últimas campañas como periodista, con mítines hasta las tantas, agotadoras físicamente.  Debo decir que tengo la esperanza de que algunas de las cosas que hemos cambiado a causa del Covid 

Acaben renovando el lenguaje electoral, porque hace falta cercanía e intimismo.  Gracias a las nuevas tecnologías, no hace falta reunir a mil, dos mil personas, con volquete, en camión y con un bocadillo ( sólo les falta atar a la gente con una bola a la silla), y todo por un minuto de televisión. 

Nosotros hemos renunciado a los actos multitudinarios en esta campaña, algo que, irresponsablemente, no han hecho todos los partidos, como hemos podido ver. Dicho esto, hemos hecho todos los actos de forma telemática, o muy restringida, ha sido una campaña muy quirúrgica. El partido ha contado conmigo para visitar a colectivos muy concretos, que yo estaba acostumbrada a cubrir como periodista, y ahora me pedían otro tipo de cosas: “tienes que conseguir esto, aquello”, ha sido muy bonito, porque no iba buscando un titular, sino soluciones. Espero realmente poder hacer algo, porque te das cuenta de lo que se puede hacer con un poco de voluntad política, sólo con hacer las cosas centradas, liberales y bien. 

Qué opinión le merece que la Generalitat haya convocado elecciones en estas circunstancias.

La gestión de la pandemia de la Generalitat no tiene nombre, lo digo así por ser educada ahora que estoy en política y tengo que medir el lenguaje. Es evidente que en ningún momento les preocupó la salud y que el aplazamiento electoral sólo respondía a intereses electorales. Nosotros no entramos a ese trapo, porque cuando se planteó ese aplazamiento nadie discutía la salud de las personas. 

Yo hubiera sido una damnificada por ese aplazamiento, acababa de presentar mi candidatura el 7 de enero y hasta el 30 de mayo no podría ni realizar labores periodísticas, ni como candidata, pero lo que nos preocupaba no era eso. Luego va el Gobierno catalán y hace una chapuza de decreto, que parecía redactado por una persona sin graduado escolar, cambiando de opinión sobre la marca y con un acabado vergonzoso. Al final ha sido una chapuza sobre chapuza… Es un milagro que la gente sea tan buena, tan responsable, tan seria y mantenga esa responsabilidad democrática. 

Nosotros no nos hemos parado a hacer cálculos. Si las autoridades sanitarias y las judiciales dicen que se pueden celebrar les haremos caso, y si dicen que no, también. Acataremos esas resoluciones, porque estamos en las duras y en las maduras, nos convenga o no. 

Las encuestas vaticinan una debacle electoral: Ciudadanos  pasaría de ser primera fuerza a perder más de setecientos cincuenta mil votos, ¿por qué decide unirse a la formación en ese preciso momento?

Yo no valoro encuestas, valoro resultados. Ciudadanos siempre ha sacado un mal resultado en las encuestas. El proyecto de Ciudadanos ha mutado en los últimos años de ser un pequeño foco de resistencia, en un rincón de la Galaxia, y se ha convertido en un proceso complejo, con una oferta para Cataluña, España, Europa. Estamos ante un mapa político muy fragmentado, con nuevas opciones. Yo creo que el tiempo pondrá a cada uno en sitio, y que cuando tienes razón a veces te la dan más o te la dan menos, pero estoy agradecida de haberme atrevido a dar  este paso en este momento.

Cuando a un partido le sonríen las encuestas, incluso exageradamente, te encuentras a gente buena, no tan buena y regular. Cuando las cosas se ponen más serias, solo encuentras a gente excepcional. Y tengo la suerte de estar haciendo esta campaña y de estar rodeada de personas excepcionales, valientes y entregadas. El mundo no se acaba el 14 de febrero, ni el 15, ni el 16 y el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. 

¿Qué te gustaría decirle a más del 30% de ciudadanos indecisos o a todos aquellos que han decidido quedarse en casa estas elecciones?

Vivimos en una contradicción de la que yo misma he sido víctima, y es que vivimos en una sociedad completamente politizada, pero donde a la vez hay una especie de “repelús” a la política. Es decir, todo es política, pero qué asquito la política. Yo misma he tardado años en atreverme a hacer esto que estoy haciendo ahora, a pesar de tener claro que si entraba en política lo haría con Ciudadanos, lo que no terminaba era de decidirme a entrar en ella. Era algo así como ese “si voy a votar os voto a vosotros, pero no sé si votaré”. 

Si no entras en política con la que está cayendo ahora, vete a saber por dónde acabarás saliendo. Estamos en una situación tan grave socialmente, políticamente, económicamente… que somo tiene paralelos preconstitucionales. Ojalá estuviéramos en esos ochenta, noventa, con esa ilusión de que todo está ganado y que todo va a fluir. Sino te interesaba la política bien, y sino te interesaba otra cosa. Ahora nada está garantizado, ni la salud, ni la democracia, absolutamente nada. Y si hasta una miedica como yo ha entrado en política… yo entiendo el miedo ajeno, pero hay que superarlo rápido, porque sino nos van a pasar por encima.

¿Por qué es ciudadanos la mejor alternativa para Cataluña?

Yo diría que es la única. No hay otra, o Ciudadanos o el procés. Yo vengo del catalanismo, cuando yo digo que hay que “hay barrer el procés”, no digo exterminar a las personas con sensibilidad catalanista e independentista, porque entre otras cosas, me quedaría sin familia. Lo malo del procés no son las ideas, sino cómo se intentan imponer. Es una obra de ingeniería y aplastamiento social. Yo tengo amigos comunistas, pero no pretenden expropiarte la cartera, la grabadora o  el bolso. El procés es una obra de crueldad social, es una ablación, una mutilación de la mitad de Cataluña, que les sobra.

Luego tenemos una serie de partidos que han frivolizado esta situación. El Partido Popular y el  PSOE se tomaban a broma la amenaza del procés, la han minimizaban  o la supeditaban a sus propios  interés. Ahora tenemos otros partidos en liza que minimizan también este problema y lo ven como una barra libre para el populismo. El populismo no se combate con más populismo, sino con lo contrario a él. Evidentemente  momentos de crisis, casi apocalípticos como el actual, requieren de mucha sangre fría. Ciudadanos es el único partido que no negocia con Cataluña, que tiene a Cataluña como su prioridad innegociable, que  no renuncia al centro y a las políticas liberales, que tiende puentes de convivencia, que no engaña. No es que sea la mejor alternativa, es que es la única posible. 

Hace tiempo me enseñaron que la cultura me haría libre. Y no hay mejor forma de cumplir con la libertad que compartiendo mi percepción de la actualidad. La información es cultura.

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