Madrid se levanta contra el encarcelamiento de Pablo Hasel

El miércoles se convocaba una multitudinaria protesta en la Puerta del Sol de Madrid en favor de la libertad de expresión por la reciente detención y encarcelamiento del artista urbano Pablo Rivadulla Duró, más conocido como Pablo Hasel, condenado por la Audiencia Nacional en virtud de acumular más de dos años de pena entre otros delitos, por injurias y calumnias a la corona, y delitos por enaltecimiento al terrorismo.

Conforme iban pasando los minutos, centenares de personas iban aglomerándose en la plaza donde era prácticamente imposible mantener la distancia de seguridad, aunque podríamos decir que la totalidad de los allí presentes llevaban algún tipo de mascarilla.

La tensión se fue exacerbando según avanzaba la protesta y , comenzaron las cargas policiales. Todas las salidas de sol estaban bloqueadas por el operativo PUMA de las Unidades de Intervención Policial de la Policía Nacional. El estruendo de las pelotas de goma y los cánticos estremecía a todo Madrid: ¡Nazi de día, de noche policía!, ¡Ser policía, vergüenza me daría!, ¡Yo también soy Pablo Hasel! Eran algunos de los cánticos que pudimos escuchar entre golpe y golpe, entre cañonazo y cañonazo.

Las ocho de la tarde marcaron un punto de inflexión en la forma en la que se sucedían los acontecimientos. Los cánticos se transformaron en insultos, la multitud comenzó a lanzar basura y a quemar contenedores, mientras la policía comenzaba a cargar con todavía más fuerza para impedir que la manifestación llegase hasta el Congreso de los Diputados. Algunos de los protestantes, incluso, decidieron subirse al edificio de cristal de la estación de cercanías de Sol. Se levantaron barricadas y los rebeldes trataron de asaltar varias tiendas de alrededor.

Las imágenes eran estremecedoras: por un lado, los manifestantes arrancaban y lanzaban adoquines (algunos de ellos quedaron clavados en los escaparates de los comercios de alrededor, en fin… no es necesario ni comentar el acto), por otra parte, veíamos, de nuevo, las imágenes de algunos efectivos de  la Policía Nacional cargando sin sentido contra manifestantes pacíficos, manifestantes o personas que simplemente estaban ahí. Unas imágenes que debe revisar la Policía -para identificar y procesar a los extremistas- y por asuntos internos -para depurar responsabilidades dentro del cuerpo-. La violencia por violencia debe ser condenada por ambas partes.

Estas imágenes nos obligan a preguntarnos ¿por qué?, ¿por qué siempre reciben palos los mismos?, ¿por qué no se cargó con la misma dureza en las manifestaciones de Núñez de Balboa? -esas manifestaciones no estaban autorizadas, se produjeron en pleno estado de alarma y con 500 muertos diarios-, ¿por qué es siempre apaleado el manifestante de izquierdas?, ¿por qué se sacudió a palos a los manifestantes de Vallecas en su re interior manifestación a favor de la sanidad pública? Esta circunstancia es mucho más preocupante cuando los disturbios se producen con un gobierno progresista, ¿que pasa?, ¿por qué no se atreven con los nazis que homenajean a la División Azul?

A las 22.00 de la noche la protesta llegó a su fin, se imponía el toque de queda y la plaza estaba prácticamente desalojada. La jornada se saldó con 14 detenidos, 55 heridos de los cuales 35 fueron efectivos de las UIP, contenedores calcinados y mobiliario completamente destrozado.

Hace tiempo me enseñaron que la cultura me haría libre. Y no hay mejor forma de cumplir con la libertad que compartiendo mi percepción de la actualidad. La información es cultura.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Historia Anterior

Anna Grau, número dos de Ciudadanos por Barcelona: “ El mundo no se acaba el 14 de febrero, ni el 15, ni el 16”

Siguiente Historia

El patriotismo de tributar en Andorra

Lo último de Política