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8M, feminismo o barbarie

Autora: Amanda Mato Huertas

Hace justo un año, el pasado ocho de marzo de 2020, aún no éramos conscientes de lo que nos esperaba. En poco más de una semana, se dio paso a un estado de alarma que nos dejaría encerrados en nuestras casas durante tres meses. 

Mucha gente culpabilizó a la multitudinaria manifestación del 8M del aumento de casos de COVID-19 en nuestro país, incluyendo muchos dirigentes políticos. Entre ellos, Pablo Casado, quien responsabilizó al Gobierno de permitir las concentraciones previstas para el 8M realizando las siguientes afirmaciones en su cuenta personal de Twitter: “En estas semanas se han cometido por parte del Gobierno graves negligencias, como alentar una manifestación multitudinaria el pasado domingo. Y se ha ido a remolque de los acontecimientos. Tiempo habrá para dilucidar responsabilidades.” Si bien es cierto que las manifestaciones fueron un blanco fácil para incriminar al Gobierno sobre la subida de contagios en nuestro país, estos comentarios no lograron tener la influencia que esperaban sus emisores. En poco tiempo, todos fuimos conscientes de que España estaba evocada a sufrir la crisis sanitaria del COVID-19, al igual que el resto del mundo, sin ser el feminismo responsable de la situación. 

En este año 2021, en un principio, el Gobierno dio luz verde a las manifestaciones del 8M, eso sí, siempre que cumpliesen ciertas restricciones: debían ser concentraciones de menos de 500 personas y se tendría que cumplir la distancia de seguridad establecida. Finalmente, tras estudiar los recorridos, y tener en cuenta las posibles aglomeraciones, el Gobierno, a fecha del cuatro de marzo de este mismo año, ha declarado que se cancelarán todas las marchas previstas para el próximo lunes, día de la mujer. Sin embargo, sí que se han permitido numerosas manifestaciones de distinta índole durante los meses de pandemia, entonces ¿se condena a todas las concentraciones por igual? 

Almeida, en contra de la manifestación madrileña

El alcalde de Madrid afirma públicamente estar en contra de las marchas feministas este próximo 8M, además, solicita al Gobierno disculpas por permitir que se realizaran las manifestaciones del 8M del año pasado, ya que, según sus propias palabras, fueron un grave riesgo, teniendo en cuenta que el estado de alarma se proclamaría cinco días después. 

Frente a las manifestaciones inicialmente previstas este 2021, indica que es muy difícil controlar a 500 personas y que favorecerían los contagios, sin embargo, el pasado mes de noviembre, el Alcalde de Madrid acudió a una manifestación contra la Ley Celáa, la cual tomó varias calles de la ciudad, y que utilizó como ejemplo del “futuro de España” ante el Gobierno. Estos hechos hacen que nos planteemos la credibilidad de Almeida sobre su apoyo a la lucha feminista, cuya que supuestamente no tiene «ningún problema en reivindicar el feminismo como la igualdad entre hombre y mujer». 

No solo candidatos del Partido Popular han cuestionado la viabilidad de las manifestaciones del 8M, desde VOX también criticaron la “imprudencia” de las concentraciones del pasado año, afirmando que “nos hubiésemos ahorrado 23.000 muertes”, declaración algo incoherente si tenemos en cuenta que ellos mismos realizaron un acto multitudinario el mismo 8 de marzo de 2020 en el Palacio de Vistalegre. Teniendo en cuenta los testimonios sobre las manifestaciones del año pasado y las medidas políticas plasmadas en su programa electoral sobre los derechos de la mujer, podíamos imaginar que este año se sumarían a las críticas sobre las marchas del próximo 8M.

Aún con todas estas declaraciones y críticas tenemos clara nuestra conclusión: no necesitamos de su apoyo para continuar luchando por nuestros derechos. 

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