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El Institut del Teatre, otro síntoma de la cultura de la vejación en las artes escénicas

Autor: Jordi Moya

Hace dos semanas cuando el Diari Ara hizo pública una investigación que destapaba una veintena de casos de abusos por parte de profesores dentro del Institut del Teatre se iniciaron todo tipo de reivindicaciones para hacer visibles estos casos entre los que encontramos tocamientos, abuso sexual, humillaciones y comentarios humillantes. Estos sucesos responden a toda una serie de maltratos que hace años que se llevaban viviendo en el Institut del Teatre y que ahora están saliendo poco a poco, visibilizando una incómoda realidad que afecta a todo el sector de las artes escénicas.

El Institut del Teatre es la única institución pública catalana de enseñanza superior en artes escénicas y todo un referente a nivel estatal. Gestionado por la Diputación de Barcelona se ha convertido en la cantera de muchos actores de primera línea y ha contado con profesores de mucho prestigio dentro de la escena teatral. Uno de estos profesores es el director de teatro Joan Ollé, que aprovechando su posición de respeto y poder con el alumnado ha sido el autor de varias de estas vejaciones a alumnas donde, aparte de amenazarlas con hacer que no encuentren trabajo, les hacía comentarios sexuales sobre su físico y abusaba sexualmente de ellas con todo tipo de tocamientos. Además, todo esto sucedía tanto dentro del ámbito académico como fuera y ante estos hechos la actitud del centro siempre ha sido muy pasiva. 

Sin embargo, gracias a la publicación de esta investigación los alumnos han decidido decir basta a todo este tipo de actuaciones y se han organizado para reclamar cambios reales, efectivos y directos en las dinámicas de la institución para asegurar que no se repitan estos abusos y que se proporcionen espacios seguros de denuncia a posibles víctimas. Tal y como nos explica Àgata Planas (19), alumna de primero de teatro musical, desde el momento en que se supo la noticia empezaron a hacer manifestaciones y protestas donde participaron la gran mayoría del alumnado y siempre con el apoyo de los profesores actuales, que también están emocionalmente afectados por todo lo que está saliendo. Además, ella aseguraba que nunca ha tenido una experiencia de ese tipo y como alumna de primero le supuso un shock. Asimismo, también cree que esto solo es la punta del iceberg y que queda mucho por salir.

Después de los primeros días de reivindicaciones, todo el alumnado decidió ir un paso más allá y crearon la plataforma Abús Art desde donde impulsan todo tipo de actividades para reclamar el fin de los abusos en las escuelas de artes escénicas. Todos los alumnos están organizados en comisiones y han llevado a cabo varias manifestaciones multitudinarias por Barcelona donde no solo han participado alumnos del Institut del Teatre, sino que también se han sumado alumnos de todo tipo de escuelas y profesionales del teatro. De este modo, a través de sus redes sociales también hacen públicos sus manifiestos y han conseguido tener una gran repercusión mediática, ya que los principales medios del país se han hecho eco de estas protestas.

Una vez la noticia empezó a tener más repercusión no tardaron en llegar las primeras consecuencias y es que, tras tres días de la publicación de la noticia, la dirección del centro decidió despedir a Joan Ullé, el único profesor que se mencionaba en el artículo que aún estaba en activo. Posteriormente, la directora del Institut, Magda Puyo,presentó su dimisión asumiendo la responsabilidad de no haber sabido encontrar las herramientas necesarias para acabar con esos comportamientos. El resto de la cúpula directiva siguió su camino y también dimitieron. Ahora, tal y como ha asegurado la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marín, esperan que el relevo en el equipo directivo sea rápidaalavez que los estudiantes reclaman un centro libre de abusadores, de jerarquías de poder absolutistas y de la cultura de la vejación. 

No hay duda de que todas estas reivindicaciones forman parte de una tendencia global de impunidad cero ante el acoso y es que, especialmente dentro del ámbito teatral, este tipo de abuso se lleva normalizando durante mucho tiempo. Son muchos los directores teatrales o profesores de interpretación que aprovechan su prestigio y su situación de poder ante las alumnas para maltratarlas físicamente y abusar de ellas. La actuación es una profesión que requiere la implicación física y emocional del intérprete y muchas veces estos hombres ante la situación de fragilidad de las actrices se creen legitimados para hacer lo que quieren y más si tienen el respaldo implícito de un entorno heteropatriarcal que deja a la víctima de lado y se mantiene impune ante el agresor.

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