Las otras historias

Autor: Alejandro Pérez

A lo largo de los siglos, las mujeres han estado silenciadas u olvidadas. Hay algunas mujeres españolas que han hecho historia y, sin embargo, siguen sin aparecer en los libros de historia. Ocho mujeres pioneras en sus campos, que lucharon por la igualdad e hicieron avanzar a esta sociedad. Un paso por los dos últimos siglos de España a través de las historias de ocho mujeres relacionadas entre ellas.

Isabel Zendal

Llegado ya el siglo XIX, en 1803 comenzó un viaje que marcaría un hito en la historia sanitaria mundial. Desde el puerto de La Coruña zarpó un barco que llevaba a veintidós niños sanos rumbo a América del Sur, que por aquel entonces seguía siendo española. El objetivo de esta expedición era llevar la vacuna de la viruela, una enfermedad que estaba causando muchas muertes, pero que podía ver prevenida gracias a la vacunación.

La enfermera Isabel Zendal era la rectora de un orfanato en la provincia. Decidió llevarse consigo a 22 niños para que se fueran infectando y pudieran llegar a las Indias con la enfermedad activa para así poder inocular la vacuna a los habitantes y así atajar la mortalidad. Entre esos niños se encontraba su propio hijo.

Se la considera la primera enfermera a nivel mundial en colaborar en una expedición internacional como la misión para erradicar la viruela en las Indias. De hecho, hace poco se construyó un hospital en Madrid que lleva su nombre.

Mariana Pineda

Su nombre puede llevarnos a la obra teatral de Lorca, pero Pineda fue una mujer importante para el liberalismo español de principios del siglo XIX. Liberal convencida, luchó contra el absolutismo de Fernando VII.

El trienio liberal terminó en 1823 con la invasión de los llamados 100.000 hijos de San Luis, que provenían del ejército francés. El retorno del absolutismo significó la lucha contra quienes promovían el liberalismo. Mariana Pineda, recién enviudada, acogió en su casa a los represaliados del absolutismo. En los años posteriores, colaboró en distintos intentos de revolución liberal que fracasarían. No sería hasta 1831 cuando, teniendo todo preparado para un intento de levantamiento en Andalucía, Pineda fue detenida.

No consideraban que estuviera implicada en ninguna acción liberal por el simple hecho de ser mujer. La detuvieron por haber bordado una bandera con el lema: Ley, Libertad, Igualdad. Una de las leyendas que todavía suena es que el juez que ordenó su detención estaba enamorado de ella, aunque no era correspondido.

Mariana Pineda fue, finalmente, condenada a pena de muerte con solo veintiséis años. A raíz de su muerte, se convirtió en un símbolo de libertad.

Concepción Arenal

Si hay una precursora del feminismo en España, esa es Concepción Arenal. También en el siglo XIX, fue periodista, escritora y poeta. Es conocida como la visitante de las cárceles, al denunciar la situación de los detenidos en las prisiones.

Nacida en el seno de una familia noble, siempre había querido ser abogada. Para estudiar en una universidad, se vistió de hombre y acudió a presentarse. Fue descubierta, pero, finalmente, se aceptó su entrada al aprobar con nota un examen de acceso. A partir de ahí, comenzó a colaborar con distintos diarios. Escribió sobre feminismo y defendía la igualdad, criticando así a todos aquellos que consideraban que las mujeres eran inferiores. También se mostraba contraria al único uso de la mujer como madre y cuidadora de la familia.

Carmen de Burgos

Nacida en plena sexenio revolucionario español, esta periodista y escritora está considerada como la primera corresponsal de guerra española.

Se casó muy joven, con solo 16 años y sufrió abusos sexuales por parte de su marido. Tuvo la valentía de escapar de casa con su hija a principios del siglo XX huyendo así de su cónyuge. Empezó a trabajar en distintas revistas como ABC escribiendo crónicas y poemas bajo el pseudónimo de Colombine, como también es conocida.

Su máximo logro profesional fue en 1909 cuando narró la guerra entre España y Marruecos desde el mismo campo de batalla, siendo la primera vez que una mujer trabajaba como corresponsal de guerra. Se hizo amiga de la republicana Victoria Kent y, juntas, defenderían cuestiones tan polémicas en la época como el divorcio.

Victoria Kent

Muy relacionada con la abogacía y las prisiones como Arenal, esta mujer malagueña es la primera abogada en todo el mundo que ejerce como tal en un tribunal. Fue, además, diputada en el Congreso durante la segunda República y la encargada general de las prisiones de toda España.

Estudió Derecho en Madrid y ya en 1931 pudo ejercer como abogada, siendo la primera en todo el mundo en acceder a un juicio defendiendo a un republicano. Es una figura destacada de la República: fue elegida diputada ese mismo año y nombrada directora general de prisiones para llevar a cabo una reforma del sistema penitenciario como hiciera previamente Concepción Arenal.

Quizás el hecho más controvertido respecto a Kent fue en la cuestión del sufragio femenino. Ella estaba completamente en contra del derecho a voto femenino al considerar que no estaban preparadas y eso podía dar alas al voto conservador debido a la influencia de la religión en la vida social. Clara Campoamor se mostró muy crítica con Kent y consiguió, finalmente, el derecho a voto femenino en las elecciones de 1933.

Con la llegada de la guerra civil y la dictadura, se exilió en México, donde acabó dando clases de Derecho. Se trasladó, posteriormente, a Nueva York para colaborar en la ONU en materia de Defensa Social. También hay que destacar que fue ministra en el exilio de la República, siendo la segunda mujer en ocupar un cargo de gobierno detrás de Federica Montseny.

Federica Montseny

Hija de anarquistas y socialistas, Montseny siempre se interesó por la política y la literatura. Escribió ensayos y novelas desde bien pequeña y se afilió a la CNT, donde comenzó a crecer gracias a su oratoria.

No sería, sin embargo, hasta 1936, una vez empezada la guerra, cuando pasó a tener gran protagonismo en las organizaciones sindicales y fue nombrada en noviembre del mismo año ministra de Sanidad. Su gestión en el ministerio no tuvo tanta trascendencia por el conflicto bélico que se estaba viviendo en ese momento. Lo más destacado fue su proyecto de ley del aborto, que se vio truncado tras los hechos de mayo de 1937 en Catalunya.

Como ocurrió con Victoria Kent, Montseny también tuvo que exiliarse en Francia. Regresó a España una vez muerto Franco y participó en un multitudinario mitin en Barcelona de la CNT. Falleció a mediados de los noventa.

Soledad Becerril

Si Federica Montseny fue la primera mujer ministra en España, Soledad Becerril lo fue de la restauración de la democracia.

Se graduó en Filosofía y comenzó a colaborar en política a través de asociaciones demócratas durante los últimos coletazos de la dictadura. Ya en democracia se afilió a la UCD, donde sería nombrada ministra de Cultura en el gobierno de Calvo Sotelo, siendo la tercera mujer en ocupar un ministerio por detrás de Montseny y Kent.

También ocupó el cargo de alcaldesa de Sevilla a finales de los noventa, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar la alcaldía, aunque esta vez por el PP. Asimismo, se convirtió en Defensora del Pueblo durante el gobierno de Rajoy.

Carla Antonelli

Se trata de una mujer pionera para los derechos del colectivo trans. Es la primera mujer transexual que logra acceder a ser diputada en un parlamento español, en este caso la Asamblea de Madrid.

Nació en las islas Canarias viviendo ahí los últimos años de la dictadura franquistas. Sufrió la transfobia que había en esa sociedad tradicional y se trasladó a vivir a Madrid. Se afilió al PSOE a finales de los años noventa y empezó a formar parte del partido, consiguiendo ser diputada en 2011. Se trata de la primera mujer transexual que solicitó su verdadera identidad cuando se aprobó la ley de igualdad en 2007.

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