La realidad del contrato en prácticas

Independientemente de los estudios realizados, todos nos hemos visto en la situación de buscar empleo por primera vez.

Autor: Amanda Mato

Teniendo en cuenta que contrato de prácticas es aquel que complementa la formación ya sea grado o cursos de formación profesional, hay quien opta por prácticas curriculares, extracurriculares o becas entre las opciones más solicitadas, finalizas tus estudios y abres un perfil en páginas como InfoJobs o Linkedin, con ganas, entusiasmado. Dicha ilusión perdura apenas unas semanas, con suerte meses, y es que, postulas a ofertas de empleos en los que crees que puedes encajar y no obtienes respuesta, te piden un nivel bilingüe de algún idioma, cinco máster y cuatro años de experiencia, pero… si me piden cuatro años de experiencia y acabo de terminar mis estudios… no cuadran las cuentas. Todo ello, sin tener en cuenta la remuneración, que en la mayoría de los casos es inexistente, porque muchos empresarios creen, que podemos vivir del aire.

Según el “Real Decreto 488/1998, de 27 de marzo, por el que se desarrolla el artículo 11 del Estatuto de los Trabajadores en materia de contratos formativos”, el contrato en prácticas podrá formalizarse hasta dos años después de haber finalizado nuestros estudios, tendrá que realizarse siempre por escrito incluyendo datos como la duración del contrato o el puesto a desempeñar. En cuanto a la remuneración durante el periodo de prácticas, el salario nunca podrá ser inferior al salario mínimo interprofesional (SMI), el cual se encuentra actualmente en 950€ brutos mensuales; en el caso de una jornada parcial, se aplicará el porcentaje salarial correspondiente a la jornada laboral pactada.

Si me ofrecen un contrato de prácticas sin remuneración teniendo ya una titulación, ¿es legal?

Aunque estemos acostumbrados a lo contrario, no, dicho contrato no se encontraría dentro de los marcos de la legalidad, ya que no cumple los requisitos previamente mencionados. Aunque la realidad actual es muy distinta, ya que, en muchas empresas venden programas de prácticas como una “oportunidad de adquirir experiencia”, y en caso de rechazar el puesto por no obtener remuneración, pueden llegar a ofenderse por no “aprovechar” dicha “oportunidad”, la oportunidad de explotación. En nuestro país se siguen llevando a cabo prácticas de contrataciones de jóvenes recién graduados a quienes contratan durante meses, posteriormente les despiden y contratan nuevos profesionales en prácticas, esta actuación sí que es legal, por lo que en pocas ocasiones nos vemos con posibilidades reales de continuar trabajando en las empresas donde realizamos las prácticas, podríamos decir que se “alimentan de becarios” para ocupar puestos de trabajo normales con una remuneración menor a lo que sería habitual, es decir, ahorrar en mano de obra.

Podíamos tener dudas en cuanto a la legalidad de un contrato de prácticas sin remuneración, pero, lo que tenemos claro es que, mientras no se realice un control real sobre los empresarios y las ofertas de empleo, siempre habrá quien acepte puestos de trabajo con condiciones precarias e ilegales, hablamos de un blucle al que han de imponerle un fin.

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