¿Sexismo o derecho a elegir?

Autoras: Noelia Casado y Alba Cárcel.

La educación formal separada por sexos no es un modelo educativo novedoso sino que aparece en el momento en que la educación se establece como obligatoria para ambos sexos. No es hasta la Ley General de Educación de 1970 cuando se reconocería la igualdad curricular y la escuela mixta. 

Los datos aportados en 2018 por las Consejerías de Educación a la Agencia Efe situaban en España 170 centros, dato que refuerza la Presidenta de la Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada, María Calvo Charro, de los cuales 87 son centros concertados. Destaca la Comunidad de Madrid con 18 centros, seguida por Cataluña y la Comunidad Valenciana con 16 y 15 centros, respectivamente. Por su parte, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias, y Extremadura, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla no cuentan con ningún colegio de educación diferenciada por sexo. 

Estos centros reciben financiación del Estado mediante conciertos económicos. A pesar de la financiación pública (muy controvertida) no hay ningún centro público en España que diferencie por sexos. La mayoría de estos centros segregados son de inspiración cristiana o pertenecen a la Iglesia Católica, entre los que destaca, la presencia de Opus Dei. 

Por otra parte, son los gobiernos autonómicos los encargados de renovar dichos conciertos económicos. Por ello, algunas Comunidades Autónomas revocaban dichos conciertos y fue Jose Ignacio Wert con la LOMCE quien recoge en el artículo 84.3. que la educación diferenciada por sexos “no constituye discriminación”, en la misma línea se encuentra la UNESCO.

“no será considerada discriminación siempre que ofrezca facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente calificado, así como de locales escolares y de un equipo de igual calidad y permitan seguir los mismos programas de estudio o programas equivalentes”.

convención de la UNESCO de 1960, artículo 2.

Sin embargo, otros Organismo Internacionales tales como la Convención para la Eliminación de toda Forma de Discriminación contra la Mujer, de 1979, aboga por «el estímulo de la educación mixta» avalado también por la ONU, la Unión Europea y la OCDE en años posteriores. 

El Tribunal Constitucional avaló en 2018 la subvención pública a estos colegios, en contra del recurso presentado por el PSOE en 2014 contra varios puntos de la LOMCE. El Partido Popular y la Conferencia Episcopal se mostraron satisfechos con el fallo, de hecho, el entonces Ministro de Educación, Ínigo Méndez de Vigo expresó públicamente que se trataba de “un ejercicio más de la libertad” de los padres.

Los defensores (que se acogen al artículo 27 de la Constitución Española que reconoce la libertad de enseñanza) aseguran que no separan a los niños de las niñas por motivos religiosos, sino que esta separación respeta los distintos ritmos de maduración y propicia mejores resultados académicos y añaden, que además, suelen aparecer en los primeros puestos de los ránkings. 

Sin embargo, cuatro magistrados consideraron que la sentencia vulneraba la Constitución y cometía perjurio contra los derechos de las personas intersexuales. Los detractores, en esta línea, expresan que deberían socializarse en condiciones de igualdad y aprender a solventar los problemas derivados por la diversidad en la convivencia. La evidencia científica además asegura que “puede exagerar el sexismo y los estereotipos de género”. 

El senado daba luz verde el pasado noviembre a la nueva ley de educación, LOMLOE, también conocida como Ley Celaá. Ésta destaca la importancia de promocionar la igualdad desde el sistema educativo. La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, refleja en su Artículo 23 que entre los objetivos de esta reforma de la norma se encuentra valorar y respetar la diferencia de sexos y la igualdad de derechos y oportunidades entre ellos. Rechazar los estereotipos que supongan discriminación entre hombres y mujeres.” Así, esta norma supone un gran cambio para estos centros que perderían el derecho a solicitar concierto público y por tanto, financiación. A diferencia de lo dispuesto por la anterior ley LOMCE, con la nueva reforma los colegios que segregan por sexos pasarán a ser privados. 

La sentencia del Alto Tribuna de 2018 también señalaba que al no ser considerada esta diferenciación por sexos como discriminación, no podía justificar la pérdida de opción a concierto público. Por tanto, este apunte de la Ley Celaá podría ser declarado como inconstitucional. Sin embargo, como estas sentencias se demoran entre dos y tres años, muchos de estos centros deberán enfrentar el proceso de privatización. Según los expertos en esta materia, la decisión final del Tribunal Constitucional dependerá de la justificación que del Ejecutivo para posicionarse en contra de este modelo educativo. No obstante, la jurisprudencia pesa en este aspecto y la sentencia de 2018 podría servir como referencia para vetar este artículo. 

Situación en otros países

En Alemania, Reino Unido o Australia se ha implantado este modelo con reconocimiento de la Administración, es decir, no está vinculado a la religiosidad como en España. En el caso de Reino Unido, el país cuenta con 1.902 escuelas diferenciadas por sexo de las cuales 416 reciben financiación pública. En el país germano, 180 escuelas ofrecen asignaturas diferenciadas para alumnos y alumnas. 

Más allá de Europa, en Estados Unidos, se multiplicó la oferta de educación sesgada por sexos durante el gobierno de Obama. Actualmente, el país norteamericano ofrece 1.890 escuelas diferenciadas. Canadá cuenta solo con 140 escuelas de este tipo, mientras que en Australia existen 1.479 escuelas que siguen este patrón pero solo 139 son públicas. En Sudáfrica, por el contrario, de los 411 centros que aplican este sistema educativo la amplia mayoría, 350, son de propiedad pública. En Japón cuentan con 1.483 escuelas diferenciadas y 703 de ellas pertenecen al sistema educativo público.

Mientras que para algunos este sistema educativo pertenece a una época pasada o una concepción caducada de las diferencias hombre-mujer, sus partidarios aseguran que la eficacia de este método para resolver ciertos problemas del sistema educativo están demostradas. Sin embargo, parece latente que crear escuelas con este enfoque y asignaturas específicas para futuros hombres o mujeres, perpetúa, inevitablemente, los roles asociados a cada género.

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