Feminicidios: asesinatos sin resolver

Autoras: Ana Alcaide y Laura Prieto

Para todas las mujeres del mundo la violencia es una de las principales causas de lesiones y discapacidad, y un factor de riesgo de sufrir otros problemas de índole mental, sexual y reproductiva.De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia contra las mujeres es un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos.

La violencia hacia la mujer supone un atraso cultural en cuanto a la presencia de valores como la tolerancia, la consideración, la empatía o el respeto. Para frenar esta lacra es necesario concienciar y difundir los indicadores de violencia de género, pero sobre, dar garantías institucionales a la hora de denunciar, ya que, según la OMS, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja. 

La violencia contra las mujeres puede manifestarse de muchas maneras y existe una gran variedad de conceptos para referirnos a ella, pero en esta ocasión vamos a centrarnos en explicar y abordar la diferencia entre feminicidio y violencia de género. Marcela Lagarde (política mexicana) definió el concepto de feminicidio como“el acto de asesinar a una mujer sólo por el hecho de su pertenencia al sexo femenino”. El concepto de feminicidio se utiliza también para designar los crímenes múltiples y las desapariciones de mujeres. El feminicidio pretende, dentro de la esfera de la violencia contra la mujer, ir más allá del concepto tradicional de las acciones violentas contra las mujeres, para englobar otras conductas que habitualmente no son tenidas en cuenta como, por ejemplo, la falta de atención médica a problemas sanitarios femeninos.

La violencia de género debe entenderse como un problema de derechos humanos, pero también como un problema de salud pública. La violencia de género es aquella que se ejerce sobre las mujeres por parte de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones de afectividad (parejas o ex-parejas). El objetivo del agresor es producir daño y conseguir el control sobre la mujer, por lo que se produce de manera continuada en el tiempo y sistemática en la forma, como parte de una misma estrategia.

En nuestro país se han registrado 12 feminicidios en lo que llevamos de 2021. Desde el año 2010, año en el que se empezaron a documentar los feminicidios en España, se han registrado 1.189 mujeres asesinadas por hombres. Pero, ¿qué pasa con todos los asesinatos/feminicidios sin resolver?, ¿Alguien piensa en las familias de estas víctimas? y ¿en los asesinos que siguen en libertad? No son pocos los feminicidios sin resolver en nuestro país, algunos como el asesinato de Helena Jubany, el de Carmen Bergua o el de Eva Blanco, o el caso Macastre, siguen siendo un misterio. 

Por desgracia, hay muchos feminicidios que han quedado sin resolver en nuestro país. Todos conocemos el terrible caso de las niñas de Alcàsser que, aunque las investigaciones policiales apuntaron a que el triple asesinato fue cometido por dos delincuentes comunes, Antonio Anglés (desaparecido desde el año 1993) y Miguel Ricart (condenado a 170 años de prisión, reducida a 21 años debido a la suspensión de la Doctrina Parot), son muchas las incógnitas que siguen en el aire acerca de la autoría del crimen. Es un caso que todavía, a día de hoy, da escalofríos por el circo mediático que envolvió toda la investigación, y por los atroces actos que cometieron contra las jóvenes. 

En 2019 se cumplieron tres décadas del caso Macastre, un triple crimen sin resolver envuelto de mucho misterio. Las víctimas fueron Rosario, Valeriano y Pilar, de 15, 14 y 15 años, respectivamente. El 15 de enero de 1989, los tres jóvenes fueron a un bar en Catadau (Valencia), curiosamente el mismo donde los sospechosos del crimen de las niñas de Alcàsser compraron bocadillos la noche que se cometieron los asesinatos. El bar fue el último lugar donde los vieron con vida, acompañados de un hombre que los invitaba a bebidas. Pero cuando encontraron los cadáveres el hombre no fue procesado: no había pruebas que lo vinculasen a las muertes, solo había la certeza de que habló con ellos en el bar. Al día siguiente de la desaparición, un pastor llegó a una caseta que tenía en el campo, donde se encontró la cerradura forzada. En la cama estaba el cadáver de Rosario con la cremallera del pantalón bajada. A su lado, el cuerpo de Valeriano, se sospecha que lo asfixiaron mientras veía como forzaban a Rosario.

Una semana después de encontrar a Rosario, los investigadores hallaron un pie junto a un local de la calle Alcàsser de Valencia. Cuatro meses más tarde descubrieron que era de Pilar. En mayo, habían dado con su cadáver, que tenía la cara desfigurada y le faltaba un pie y una mano. Días antes de encontrarlo, alguien llamó anónimamente a la policía, alertando del lugar donde se encontraba el cadáver e implicando a un traficante de drogas muy conocido. Fue el segundo sospechoso, pero no se le pudo procesar.

Según los criminólogos Félix Ríos y Amós Vanacloig, habían querido culpar del asesinato a alguien con antecedentes para que dejasen de investigar (tesis que también se investiga en el caso Alcàsser). «Lo que está claro es que la persona que llamó sabía perfectamente dónde estaba el cuerpo de Pilar», aseguran. Todavía sigue sin resolverse el caso.

A la bibliotecaria Helena Jubany la asesinaron envenenándola y lanzándola desde una azotea para que pareciera un suicidio. Era domingo 2 de diciembre de 2001, de madrugada, cuando un vecino de Sabadell se despertó al escuchar un golpe seco. Estaba desnuda, su ropa interior había sido prendida con unas cerillas mientras la tenía puesta. En la azotea, el resto de la vestimenta de la joven doblada y colocada.

A Helena la habían intentado envenenar en otra ocasión, cuando alguien le dejó un zumo con un anónimo que decía “tómatelo todo”. Ella lo ingirió y se sintió fatal, entonces mandó el resto a analizar y el resultado fue que estaba cargado de somníferos. Ese anónimo señalaba ya a un grupo de personas, pero además es que en el edificio donde había aparecido el cuerpo residía una de esas compañeras, Montserrat. Ella, su novio y otra joven fueron detenidos por el asesinato de Helena. Sin embargo, en Montse recaían las principales sospechas y durante su estancia en prisión, tras escribir varias cartas que apuntaban a más participantes, se suicidó. La familia de Montse señala a su novio como autor intelectual de ambas muertes. Pero el caso aún sigue sin resolver.

Vivir con miedo

La violencia machista está presente en cada situación de la vida de una mujer, desde el mismo día en que nace. El simple hecho de ser mujer es un factor de riesgo para su propia integridad física y psicológica, y así lo demuestran los datos: 1 de cada 2 mujeres en España ha sufrido algún tipo de agresión machista, el 57%, un 21% física, un 13% sexual. A nivel global, mueren al día 137 mujeres a manos de sus parejas o familiares (Naciones Unidas). En el 99,6% de los casos los asesinos son hombres.

Los feminicidios, esos asesinatos que sufren las mujeres en todo el mundo, son el culmen de una inmensa pirámide de situaciones violentas, de maltrato, desprecio, acoso y miedo sistemático por sufrir una agresión. Es muy difícil cifrar el número de víctimas a nivel global, pero también lo es si acotamos esa estadística a nuestro país, ya que sólo podremos recoger el número de mujeres asesinadas por “violencia de género”, es decir, por su pareja o expareja, dejando atrás muchos de los casos que hoy hemos querido recordar. Si 1.089 fallecidas en menos de dos décadas nos parecen muchas, la realidad es que el número de mujeres asesinadas a causa del machismo y la misoginia es aún mayor. 

Salir a la calle de noche, correr por el campo en soledad o salir de fiesta son situaciones que generan ansiedad diaria a miles de mujeres, y no es de extrañar. Laura Luelmo, Diana Quer, las niñas de Alcasser… hay situaciones que son peligrosas para las mujeres por el hecho de ser mujeres, o dicho de otra manera, hay espacios públicos y situaciones que le son restringidas de forma exclusiva a las mujeres.El año pasado se recogieron más de 1000 denuncias por abuso y agresión sexual al mes, con una crecida alarmante de las “manadas” o violaciones grupales.Los nuevos datos del Ministerio de Igualdad incluyen un mayor rango de agresiones, y por primera vez recaban información sobre violencia sexual fuera de la pareja: un 40% de las agresiones fuera de la pareja se producen por desconocidos. 

En la mayoría de los feminicidios y asesinatos machistas se producen violaciones o episodios de fuerte violencia sexual, el móvil del crimen suele ser sexual y, en el caso de ser el asesino un conocido, familiar o pareja de la víctima, los malos tratos y las agresiones habían aparecido tiempo antes. Es fundamental denuniciar y detectar la violencia antes de que sea demasiado tarde, pero sobre todo hace falta dar garantías a las víctimas, estar de su lado, y seguir avanzando en la creación de Tribunales especializados y leyes que defiendan a la víctima. 

La violencia machista está presente en cada situación de la vida de una mujer, desde el mismo día en que nace. El simple hecho de ser mujer es un factor de riesgo para su propia integridad física y psicológica, y así lo demuestran los datos: 1 de cada 2 mujeres en España ha sufrido algún tipo de agresión machista, el 57%, un 21% física, un 13% sexual. A nivel global, mueren al día 137 mujeres a manos de sus parejas o familiares (Naciones Unidas). En el 99,6% de los casos los asesinos son hombres.

Los feminicidios, esos asesinatos que sufren las mujeres en todo el mundo, son el culmen de una inmensa pirámide de situaciones violentas, de maltrato, desprecio, acoso y miedo sistemático por sufrir una agresión. Es muy difícil cifrar el número de víctimas a nivel global, pero también lo es si acotamos esa estadística a nuestro país, ya que sólo podremos recoger el número de mujeres asesinadas por “violencia de género”, es decir, por su pareja o expareja, dejando atrás muchos de los casos que hoy hemos querido recordar. Si 1.089 fallecidas en menos de dos décadas nos parecen muchas, la realidad es que el número de mujeres asesinadas a causa del machismo y la misoginia es aún mayor. 

Salir a la calle de noche, correr por el campo en soledad o salir de fiesta son situaciones que generan ansiedad diaria a miles de mujeres, y no es de extrañar. Laura Luelmo, Diana Quer, las niñas de Alcasser… hay situaciones que son peligrosas para las mujeres por el hecho de ser mujeres, o dicho de otra manera, hay espacios públicos y situaciones que le son restringidas de forma exclusiva a las mujeres.El año pasado se recogieron más de 1000 denuncias por abuso y agresión sexual al mes, con una crecida alarmante de las “manadas” o violaciones grupales.Los nuevos datos del Ministerio de Igualdad incluyen un mayor rango de agresiones, y por primera vez recaban información sobre violencia sexual fuera de la pareja: un 40% de las agresiones fuera de la pareja se producen por desconocidos. 

En la mayoría de los feminicidios y asesinatos machistas se producen violaciones o episodios de fuerte violencia sexual, el móvil del crimen suele ser sexual y, en el caso de ser el asesino un conocido, familiar o pareja de la víctima, los malos tratos y las agresiones habían aparecido tiempo antes. Es fundamental denuniciar y detectar la violencia antes de que sea demasiado tarde, pero sobre todo hace falta dar garantías a las víctimas, estar de su lado, y seguir avanzando en la creación de Tribunales especializados y leyes que defiendan a la víctima. 

Son tantas las mujeres asesinadas por las que no se ha hecho justicia, que no podemos olvidarnos de ellas. Es necesaria una ardua tarea de visibilización para no abandonarlas, debemos ser la voz de las que ya no pueden luchar, ellas son el motor de la lucha feminista.

Miembro de la Junta Editorial de Revistaincognita.com
Estudiante de Ciencia política y administración Pública + Periodismo

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