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A vosotras, que me leéis, que me apoyáis

Autor: Jaime Molina Trujillo

Hace unos días cuando me dijeron que podía participar con un artículo o de la forma que quisiera en Incógnita para el especial 8-M no dudé en aceptar, es un día muy bonito para escribir algo y volver a recordar que las mujeres no son menos que nadie.

Rápidamente me puse a pensar en qué podía escribir, qué podía hacer para este día tan señalado desde hace tantos años. En un primer momento pensé en reescribir un artículo que se publicó en la revista “Raíces” de mi Facultad en Granada, ha sido posiblemente mi mejor artículo con gran diferencia, mientras lo hacía me emocioné y no pude contener las lágrimas, fueron demasiadas sensaciones en un mismo artículo. Por ello, me he decidido a hacer algo diferente y que no he hecho hasta ahora, dedicarle este artículo, sin obviamente querer menospreciar a nadie, a mi madre, a mi compañera de vida, Laura, y a mi abuela que ya no está conmigo desde hace diecisiete años.

Por un lado, quiero dedicarle este artículo a mi madre, porque son lo más importante en nuestras vidas, al menos para mi lo ha sido. Siempre ha sido la primera en creer en todo lo que hacía y en apoyarme: “si crees que puede ir bien pues tira para adelante”, “cuando vayas a salir hablando sobre las elecciones queremos verte”, me decían mi hermano y ella, una de las mejores sensaciones, que se sientan orgullosos de lo que hago y de lo que estudio. Mis padres son un gran apoyo, se han recorrido todos los pueblos de Granada con tal de verme jugar, incluso cuando hacíamos el ridículo, eso no está pagado.

Cuando entré al instituto me dieron la opción de poder elegir si estudiar algunas asignaturas en bilingüe o sólo en castellano, mi madre confiaba en mi y acabé eligiendo la primera opción aun cuando yo era un “negao” para el inglés y siempre aprobaba raspando. Cuando suspendía ahí estaba ella diciéndome que “no pasaba nada” y “si suspendes una vez a la siguiente apruebas”. Cuando entré en la Universidad de Granada, mi primera opción fue Ingeniería Informática, posiblemente el peor año de mi vida con gran diferencia y en el que mi madre lo pasó muy mal porque tuve muchos problemas, sobre todo personales y académicos, no me acostumbré y decidí tirar la toalla. Sin embargo, me dieron otra oportunidad y creyeron en mi, confiaron en que podía sacarme una carrera. Gracias a toda esa confianza, a la educación que me han dado mis padres, hoy estoy en el último cuatrimestre de la carrera de Ciencias Políticas y de la Administración, he podido escribir artículos para tres revistas, he podido estar en directo junto a mis compañeras y compañeros de Incógnita para analizar las elecciones catalanas, está siendo posiblemente el mejor momento de mi vida.

Por otro lado, no puedo obviar a una persona que he conocido a lo largo de la carrera, esa eres tú Laura “morena”. Llegué a mi segundo año en Granada, después de haber pasado el peor año de mi vida, pero junto a mis grandes amigos pudimos pasar lo que seguramente fue el mejor año en

Granada. No puedo olvidar tampoco a mis amigos Yass, Irene y Miguel, que me han dado una confianza en mi mismo que no había tenido nunca.

En 2018, en el mes de abril conocí a la persona que me aporta todo en mi vida, quién me iba a decir a mi que la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida iba a estar a quince kilómetros de mi pueblo y que no la conocería hasta que llegase a Granada. La suerte de haber encontrado a la persona que te complementa en todos los sentidos, que te da todo, te lleva a sitios que no imaginabas que ibas a pisar, te da amor, cariño, respeto, confianza, ganas de comerte el mundo con ella, eso no te lo aporta todo el mundo. Por eso en este artículo quiero pedirle una cosa, que se case conmigo, nada, es broma. Quiero pedirle que no se separe de mi, que siga siendo la persona más especial que esté junto a mi, a mi familia y podamos mirar a un futuro juntos, con ella, sin duda, gasté toda mi suerte.

Por último, no puedo acabar este artículo sin recordar a mi abuela Remedios, la mujer más buena que, a pesar de haber conocido poco por la poca edad que yo tenía cuando tuvo que irse, ha sido de lo mejor que he podido conocer, ver vídeos de ella a día de hoy me emociona, y me seguirá emocionando, se me ponen los pelos de punta cuando pienso que una mujer como ella tuvo que comerse todo un siglo XX lleno de males para las mujeres en nuestro país, y quién le iba a decir a ella que algún día podría dejar ese infierno. Pese a todo salió adelante.

Tengo el honor de llevar estos apellidos, forjados por hombres y mujeres que han dado todo para que hoy día tengamos las facilidades en un país moderno, que no baja la cabeza ante las dificultades, que cada día es más feminista, más igualitario y más humano, de eso estoy completamente seguro. Ojalá llegue ese día, más pronto que tarde, en el que las mujeres dejen de morir a manos de asesinos, que puedan tener el mismo salario y oportunidades que los hombres, que puedan salir de fiesta y volver a la hora que quieran porque saben que no les va a pasar nada, que sean reconocidas en todo lo que hagan, sin ellas no seríamos nada, menospreciadas desde el primer momento, es hora de cambiarlo todo.

Está en vuestras manos, ¡comeros el mundo e id hacia adelante con toda vuestra valentía, sólo vosotras podéis acabar con la desigualdad! ¡vamos!

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