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«Esa libertad de la que usted me habla»

Estas semanas están pasando por la Sala Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional la que fuera la plana mayor del reino azul en los mejores años -económicos y electorales- del Partido Popular. María Dolores de Cospedal, Mariano Rajoy, José María Aznar, Federico Trillo, Pío García Escudero, Ángel Acebes, Jaume Matas…, todos ellos deben declarar en el marco de la investigación sobre los presuntos usos de la caja B del PP, tales como la reforma de su sede nacional -la que ahora quiere vender Casado- o la adquisición de acciones de Libertad Digital, ese medio en el que trabaja Federico Jiménez Los Santos.

Esta investigación se está llevando a cabo de forma paralela a otras causas también relacionadas con el Partido Popular como la Operación Kitchen, la segunda etapa del Caso Gürtel, el Caso Taula, la Trama Púnica, el Caso Lezo, el Caso Villarejo o el Caso de la Ciudad de la Justicia, entre otros. Muchos de estos casos están relacionados de forma directa con el Partido Popular de la Comunidad de Madrid, un Partido Popular que las últimas semanas, por iniciativa propia, ha decidido lanzarse de lleno a una campaña electoral en medio de este barro judicial que parece tener consistencia e ir para largo.

Con el partido judicial jugándose de fondo, con el eslogan presentado -Comunismo o Libertad- y con una candidata dispuesta a darlo todo para sumar con la extrema derecha y gobernar con tranquilidad sin tener que aguantar al ‘moderado’ de Ignacio Aguado. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha planteado estas elecciones al más estilo Arthur Mas.

Si el expresident de la Generalitat quería que las elecciones funcionaran a modo de plebiscito pro independencia, Díaz Ayuso plantea unas elecciones polarizadas, con un discurso -y eslogan- de lo más simple y reaccionario y como no, plebiscitario, intentando establecer en el ideario colectivo que si el PP no logra gobernar Madrid, lo que se instalará en la comunidad será un régimen totalitario comunista al más estilo estalinista, bolivariano, proetarra, okupa, violento y un largo etcétera.

Más allá de su inexistente discurso basado en un lema de campaña que ni ella misma se cree, no está de más, ahondar en el fondo del concepto: léanlo de nuevo: “Comunismo o Libertad”

En primer lugar, debemos entender quién es quién en ese mensaje de campaña. El comunismo debemos suponer que lo encarna el líder de Podemos, Pablo Iglesias y la libertad, como no, la personifica ella, la líder todopoderosa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. 

Al manosear estos conceptos como quien soba la fruta antes de comprarla, se olvidan de lo que significan ambas palabras; se olvidan que el comunismo, en España, tiene más de libertad que el Partido Popular, Pablo Casado, José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso juntos. 

Deberíamos recordar que gracias -entre otros- al Partido Comunista de Carrillo, hoy la señora Ayuso puede presentarse a unas elecciones. De vez en cuando, deberíamos refrescar memorias: Alianza Popular -marca anterior a la del PP- hizo campaña por el NO a la Constitución, esta gente se negaba a que los ciudadanos tuviéramos derecho a divorciarnos, el Partido Popular se abstuvo en la votación de la primera Ley de Igualdad, el Partido Popular votó en contra y acudió al Tribunal Constitucional cuando Zapatero sacó adelante la Ley del Matrimonio Igualitario. A día de hoy aún muchos dentro del PP están en contra de que dos personas del mismo sexo se puedan casar. 

Sin remontarnos a hace ‘mucho’, hace una semana votaron que “no” a la Ley de Eutanasia, votaron NO al derecho de los ciudadanos a morir dignamente. ¿Cómo pueden tener tan poca vergüenza de apropiarse de una palabra que en su vida han defendido? Ya se han apropiado de la bandera, de las fuerzas armadas, de la policía, del himno… ¿De verdad vamos a dejar que se apropien falsamente de la libertad de todos?

La “libertad” de la que habla Díaz Ayuso todo el rato no es más que una falsa creencia que siempre ha tenido la derecha de este país, creen o se intentan convencer a sí mismos que la palabra “libertad” engloba sus privilegios. Elegir si tu hijo va a un colegio privado, hacer dumping fiscal a costa de tener precarizados los servicios públicos… todas estas ideas que perpetúan privilegios la embozan bajo el disfraz de la palabra “derecho” y además tienen la desfachatez de reivindicar el argumento como válido contra el oponente político, en este caso Iglesias, antes Sánchez, Zapatero o González. Y siento decir que no, nada de esto son derechos, cuando un derecho cuesta dinero no es un derecho, no es libertad, es un privilegio. 

Es un privilegio y no un derecho ir a la escuela privada, es un privilegio y no un derecho acudir a la sanidad privada. Es un privilegio y no un derecho pagar menos impuestos por el simple hecho de ser rico. Es un privilegio – y un delito- tener una Caja B en tu partido.

La palabra ‘libertad’ es una palabra demasiado importante como para permitir que la embarren de esta forma. Últimamente, estamos asistiendo a la degradación de algunos términos como fascista, comunista o democracia, se están convirtiendo en armas políticas contra el oponente que incitan a una polarización de la ciudadanía, reduciendo el debate público a conceptos que no son realistas con los problemas de la gente; la ciudadanía no está preocupada por el comunismo o la libertad, a los ciudadanos nos preocupa que se destine dinero público a la construcción de un hospital sin personal suficiente, nos preocupa que se dé de comer a niños sin recursos comida basura, nos preocupa que se precaricen los servicios públicos o que las UCIS colapsen.

Lo que representa Dïaz Ayuso y que ella lo llama “libertad” no es más que un nacionalismo cañi, un “España nos roba” a la madrileña, un “Sánchez nos roba” y que al votante pepero polarizado y anti Sánchez alimentado en su día por Rivera le sirve para justificar su voto a una señora que tiene como currículum político gobernar la región más infecciosa de Europa -algunos epidemiólogos hablan de “bomba vírica” para referirse a Madrid- y ser la community manager de un perro. 

Esa dicotomía falsa entre socialismo o libertad que pretende instalar, o mejor dicho, que ya ha instalado Ayuso, no es más que una estrategia trumpista, falaz y de lo más populista, que envuelta en la palabra “Libertad” queda más “cool” para retroalimentarse con los colegas de Nuevas Generaciones en un lujoso restaurante del Barrio Salamanca. Pero, que no os mientan, que ni ellos mismos se lo creen. 

Decía al comienzo que están pasando por la Audiencia Nacional la que fuera la plana mayor del PP, entre ellos M.Rajoy al que quiero recordar por una de sus grandes frases: “Ese señor del que usted me habla”. Esta frase venía a referirse al extesorero de la formación. Bueno, pues tomando la estructura sintáctica del señor Rajoy yo quiero dirigirme a la todopoderosa Ayuso. “Esa libertad de la que usted me habla” no es otra cosa que capitalismo neoliberal con tintes ultraderechistas.

Lo peor: a Ayuso le funcionará y a partir del 4 de mayo Madrid será la única región de Europa gobernada por la extrema derecha. 

Un periodista deja de serlo cuando ofrece como información lo puramente subjetivo.

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