Guetos educativos

Autor: Luis Eduardo Patiño

Para la desgracia de muchos, el concepto de libertad está en crisis, ya que, en vez de respetar el sentido amplio de su significado, se ha convertido en un objeto arrojadizo más en la política de bar que nos hemos metido. Resulta muy desesperanzador que una materia como la educación siempre esté a merced de los intereses políticos de los gobernantes de turno, sin pararse a pensar lo que debería ser la prioridad: cómo diseñar un modelo educativo que forme a ciudadanos libres e iguales, y que asegure la igualdad de oportunidades. 

Desgraciadamente, vivimos en una sociedad tan escorada a la derecha y tan polarizada que, defender esos principios tan básicos te hacen parecer un peligroso bolchevique, y nada más lejos de la realidad. Los que se autodenominan “liberales” deberían defender con radicalidad (de raíz) que todos los niños puedan acceder a una educación gratuita, dotada de buenos recursos y de calidad, pero, parece que, al menos en España esos “liberales” siguen hechizados por la revolución Neocon y por la Conferencia Episcopal. Ojalá salgan algún día de ahí, porque eso significaría un gran avance para todos, ya que abandonaríamos de una vez el proteccionismo tradicional que todavía seguimos arrastrando. 

La Comunidad de Madrid es uno de los mejores ejemplos para comprender el modelo educativo basado en el abandono y desprestigio de la educación pública. En primer lugar, tenemos los nuevos barrios que afloran sobre todo en el norte de la capital (y también en el sur, como el Ensanche de Vallecas) y donde es difícil encontrar colegios e institutos públicos. Esto se debe a que, en tiempos de Esperanza Aguirre, se concedió prioridad a los conciertos educativos, dejando vía libre a la construcción de una multitud de colegios concertados y privados, sin dejar un mínimo de plazas públicas. 

Esta estrategia queda enmarcada dentro de un plan urbanístico dirigido a un nicho de mercado con nivel adquisitivo medio-alto, inspirado en las zonas residenciales estadounidenses, donde hileras de chalés adosados y urbanizaciones se extienden sin apenas comercios o instalaciones de ocio/culturales y con grandes centros comerciales a la entradas y salidas de las avenidas principales. El “American Way of Life” cañí o cómo crear guetos de ricos y pobres. Según ellos, esto es la libertad. 

En segundo lugar, tenemos varios ejemplos de barrios obreros donde surgen colegios concertados que segregan entre los que pueden pagar un poquito y los que no pueden pagar nada. El fomento de los conciertos por parte de las instituciones públicas y el abandono de los centros públicos lleva un mensaje implícito a la ciudadanía: si pagas un poquito, tus hijos tendrán mejores resultados académicos, irán vestidos con uniforme como en las películas, aprenderán 5 idiomas y tendrán el futuro asegurado. Y, además, no se juntarán con aquellos colectivos más desfavorecidos (extranjeros y gitanos, entre otros). A mi juicio, es un discurso lleno de complejos, clasista y profundamente racista que lo único que fomenta es la división social y la perpetuación de una sociedad de castas.

La educación no debe ser nunca un producto de mercado, es un peligro para los niños que se mercadee con sus derechos, y que una parte tan importante para su desarrollo dependa de si sus padres puedan pagar o no una educación digna. Confundir privilegio con libertad es una de las grandes pandemias que tenemos como sociedad, y cada vez tenemos una mayor incidencia acumulada. 

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