Crítica de «Loco por ella»

Es sábado por la noche y no sabes qué ver en cualquiera de tus plataformas de streaming. Te decides por una comedia romántica llamada Loco por ella. Aparece Susana Abaitua, una de las actrices de Patria que tanto te ha gustado; y Álvaro Cervantes, con quien aprendiste de memoria parte de la historia de España con la serie Carlos Rey Emperador. Lo que no te esperas es que la película incluya una reivindicación que parece que hoy en día es más necesaria que nunca: la desestigmatización de la salud mental. Dirigida por Dani de la Orden y con un guion de Natalia Durán, lo nuevo de Netflix nos descubre a golpe de humor, pero siempre con la empatía y un respeto máximo, cómo es la realidad de vivir en un hospital psiquiátrico y los estigmas con los que viven sus pacientes a diario.

La cinta cuenta la historia de Carla y Adri, que se conocen en una noche “loca”. Desde el primer momento, él se queda prendado de ella. Aunque prometieron no volver a verse para mantener perfecto su recuerdo de aquel día, él quiere quedar con ella de nuevo. Tras varias semanas de desesperación, por fin la encuentra, pero para su sorpresa, Carla tiene bipolaridad de tipo 1 y vive en un psiquiátrico. No tiene la vida que se espera de cualquier chica joven, sobre todo una que aparentemente no tiene ningún trastorno. Durante toda la película, Adri reconstruye su visión del mundo y entiende que las personas con trastornos mentales no necesitan frases motivacionales, sino apoyo y comprensión para poder vivir con ello y, en algunos casos, curarse. Abaitua, actriz que encarna a Carla, comentó en el podcast Estirando el chicle, de las cómicas Carolina Iglesias y Victoria Martín, que cree que la película “busca el equilibrio perfecto de intentar normalizar, quitar el estigma y poder hablar sobre salud mental”. “Mantiene una fina línea entre una cosa real, a la vez que te permite reírte, disfrutar y enamorarte” ha expresado la intérprete.

En cuanto al resto del reparto, destacan las actuaciones de Aixa Villagrán y Luis Zahera. A su vez, el cameo del humorista y cofundador de “El Mundo Today” Kike García como un periodista de artículos de fuentes poco contrastadas es una sátira de su vida real, porque la película también arremete con el periodismo amarillo, no con el diario de Kike García, que se limita a producir comedia, sino con revistas digitales cuyo único objetivo es obtener visitas más allá de informar sobre un tema.

En definitiva, Loco por ella se aleja de sus compañeras en los catálogos de películas románticas. Trasciende con un mensaje que cala de manera natural, sin pretensiones, pero que no deja de llegar al receptor para hacerle reflexionar.

Estudiante de Filología Inglesa en la UAM

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