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La cartelería de Ciudadanos: desproporcionada, irrelevante y sin alma

Autor: Iván Egea

El próximo 4 de mayo, el parido político que quizá tenga más cosas en juego, es el partido de Ciudadanos. Y, es que, en estas elecciones han apostado todo lo que les queda para intentar ser determinantes en la conformación del nuevo gobierno autonómico, y lo más importante, para intentar no desaparecer.

La política ha vuelto a demostrar que un partido político, si va cambiando de rumbo cada dos por tres, este acabará siendo penalizado en las urnas. Y eso es lo que ha pasado exactamente con Ciudadanos.

Para analizar la actual cartelería de campaña de Edmundo Bal, cabe hacer un recordatorio de como se ha llegado a la situación actual, para entender mejor como ha ido variando tanto el mensaje, el tono y la variedad de herramientas para comunicarlo.

Elecciones Generales – Elecciones Autonómicas/Locales (Abril-Mayo 2019)

Este conjunto de elecciones que tuvieron lugar en 2019, son casi el punto de inflexión, en donde comienza la caída en picado de Ciudadanos. En este período, Ciudadanos, de la mano de su líder, Albert Rivera, se había posicionado como un partido de centro-derecha, en donde mostraba la imagen de partido bisagra entre la izquierda y la derecha, y el principal partido en defensa de la nación española frente a las iniciativas independentistas.

Con un Partido Popular que estrenaba nuevo líder, con la figura de Pablo Casado, Ciudadanos buscó llamar la atención del votante de derechas, al que no le terminaba de convencer la nueva dinámica más moderada del nuevo PP. Por lo que, fijó sus mensajes en rechazando por completoel independentismo, ensalzando la nación española y sus instituciones.

Dado que las elecciones generales, autonómicas y locales coincidieron casi en el tiempo (28 de abril generales – 26 de mayo autonómicas), esto le permitió a Ciudadanos realizar una estrategia de marketing integrado, que le permitió difundir un mensaje unificado, claro y coherente entre los votantes.

Con todo ello, decidieron lanzar el mensaje de campaña: “Vamos Ciudadanos” para las elecciones generales; y, “Vamos Madrid”, por ejemplo, para las elecciones autonómicas de Madrid.

En el caso de la cartelería de cara a las generales:

  • Mensaje de campaña potente, con un “Vamos” que llamaba a la acción de cara de ir a votar.
  • Un Albert Rivera que se muestra como si estuviera caminando y, junto al mensaje, te hacia participe y te instaba a ir con él, a ir con Ciudadanos.
  • El logotipo de Ciudadanos casi pasa desapercibido debido, sobre todo, a la personificación del partido con Albert Rivera.
  • Un fondo con banderas españolas, como claro mensaje de que Albert Rivera y su partido eran los firmes defensores de España frente a los partidos independentistas y “populistas”.

En el caso de la cartelería de cara a las autonómicas y locales:

  • Se buscó captar, en mayor medida, la atención de las personas con los tonos naranjas, propios del partido.
  • Se ensalzó tanto el logotipo del partido como el mensaje que se quería transmitir.
  • Los tonos de color eran los propios del partido.
  • Mostraban a sus candidatos/as con un aspecto presidencial, formal y elegante.

A nivel estatal, autonómico y local, el resultado electoral, en general, fue bastante bueno para Ciudadanos. Destacando, sobre todo, las elecciones generales, en donde consiguieron un porcentaje de votos nunca antes logrado por el partido para unas generales. En dichas elecciones obtuvieron un 15’86% de los votos, lo que se tradujeron en 57 escaños. Pasando de ser cuarta fuerza política a tercera, muy cerca del Partido Popular (a menos de 1% y menos de 225.000 votos de diferencia). Mientras que, en las autonómicas de Madrid, por poner un ejemplo, obtuvieron el 19’46% de los votos, lo que se tradujo en 26 escaños, siendo la tercera fuerza política con mayor representación en la Asamblea de Madrid.

Punto de inflexión: repetición electoral y pacto con VOX

Una vez realizas las respectivas elecciones, y ante la posibilidad de entrar en diferentes gobiernos, como los de Murcia, Andalucía, Madrid; Ciudadanos no supo gestionar ni los tiempos, ni las alianzas ni los mensajes.

Por su afán de entrar a toda costa en algún gobierno autonómico o local, optó por aceptar el apoyo del partido de extrema derecha, VOX. Cabe remarcar que muchos de los votantes y simpatizantes de Ciudadanos provenían del PSOE, por tanto, este “mercadeo” de votos y apoyos con la extrema derecha no lo encajaron de buena forma. Por ello, aunque Ciudadanos ya había conseguido entrar en diferentes gobiernos y tenía poder institucional, el poder social y el apoyo de sus simpatizantes se desvanecía.

Y si a ello, se le suma, que estuvieron a menos de 1% de ser el partido de la oposición a nivel estatal, pues se puede entender ese giro hacia la derecha para intentar desbancar por completo al Partido Popular. Esta estrategia, de buscar ser el partido de la oposición, en lugar de intentar pactar con el PSOE para formar gobierno, dado que daban los números, fue otro factor determinante que el votante de Ciudadanos no entendió.

Todo este conglomerado de sucesos, se le añadió la repentina repetición electoral a nivel estatal, que le estalló a Ciudadanos en la cara. Al no tener tiempo suficiente para demostrar que Ciudadanos era el verdadero partido de la oposición frente a Sánchez e Iglesias, Ciudadanos doy la imagen y la percepción de ser un partido cuyo único interés era entrar en un gobierno, y a ser posible de la mano del Partido Popular.

Por lo tanto, ese partido de centro que estaba muy bien posicionado en la esfera política y social, se desvaneció por completo, y se empezó a reflejar en las encuestas que se iban publicando en los medios de comunicación.

Así pues, las elecciones del 10 de noviembre de 2019, daban una perspectiva de futuro bastante gris al partido y a su líder, Albert Rivera. Por lo que, de nuevo, modificaron su estrategia y manteniendo su firme lucha contra el independentismo, volvió a intentar posicionar al partido como de centro. Y, en un intento, a la desesperada de llamar la atención en el debate electoral de los candidatos a las elecciones, consiguió ser tendencia en redes sociales por llevar un adoquín y mostrarlo en cámara. La estrategia logro viralidad, pero no la viralidad que les interesaba. Dado que la estrategia era captar la atención del electorado, lo único que consiguió fue un pack completo de “Memes” que se burlaban del momento.

Si a este desprestigio de la marca, la devaluación de su candidato, las “mofas” en las redes sociales, y un cartel de campaña, que transmitía entre poco o nada, el resultado fue la hecatombe del partido.

Ciudadanos cayó un 60’3%, logrando el 6’8% de los votos, lo que se tradujo en 10 escaños. Y pasó de ser casi segunda fuerza política, a en unos meses, ser la sexta fuerza política del Congreso de los Diputados.

Cambio de líder, cambio de rumbo y harakiri político

Tras convocarse unas primarias, es Inés Arrimadas la nueva líder de Ciudadanos, e intenta volver a llevar al partido al centro político. Durante la pandemia, Ciudadanos ha sido un partido importante para llevar a cabo varias medidas propuestas por el Gobierno de España, entre otras la aprobación del Estado de Alarma. Mostrando este lado crítico pero a la vez dialogante, parecía que Ciudadanos empezaba a despegar un poco en las encuestas, volviendo en muchos casos, casi al 10% en intención de voto.

Pero en un intento de distanciarse del Partido Popular y de Vox, Ciudadanos planteó una moción de censura en Murcia, junto al PSOE. Esta decisión tomada por la cúpula del partido, pillaron por sorpresa a muchos de los integrantes del partido, que mostraron su desacuerdo y llegando incluso a dimitir e irse a los partidos rivales, como es el caso de Toni Cantó, que ha acabado en el Partido Popular.

Este harakiri político que realizó Ciudadanos, provocó una ola de dimisiones que fue acompañada del adelanto electoral de Isabel Díaz Ayuso. Lo sucedido en Murcia fue la escusa perfecta de la candidata del Partido Popular para adelantar unas elecciones, que en base a las encuestas que se proyectaban, daban la mayoría absoluta al PP.

Ante los nefastos resultados que proyectaban y proyectan las encuestas, Ciudadanos corre el riesgo de no lograr el mínimo porcentaje de votos (5%) y no entrar en la Asamblea de Madrid. Por ello, y ante la necesidad de ganar notoriedad, recuerdo y cambios de actitud en el electorado, ha optado por que sea Edmundo Bal el encargado de representar a Ciudadanos en las elecciones madrileñas.

Durante este período electoral, Ciudadanos está llevando a cabo un “cóctel”, que conforman un conglomerado de formatos y de herramientas de comunicación que está provocando que la campaña esté siendo desproporcionada, irrelevante y sin alma.

Y es que, a veces, menos es más, y a pesar de que su candidato Edmundo Bal, en la retórica no se desenvuelve mal, la falta de credibilidad y de coherencia del partido, lo está llevando al precipicio.

Y el propio Edmundo lo sabe, y por ello, no ha renunciado a su acta de diputado en el Congreso de los Diputados, cosa que por ejemplo, Pablo Iglesias sí que ha hecho.

Asimismo, el contexto convulso y polarizado que estamos viviendo en Madrid, está llevando a Ciudadanos a pasar prácticamente desapercibido en esta campaña. Y, ese pesimismo se ha trasladado en el cartel de campaña, en donde las sensaciones que transmite Edmundo Bal es de todo menos optimista. Trasladando una imagen pobre, desilusionante y sin incentivo alguno.

Por lo que, a modo de conclusión, las idas y venidas, los cambios de socios y de líder, ha ocasionado en Ciudadanos un caos interno que le ha impedido proyectar una imagen de unidad, fuerza y esperanza al electorado. Si no ocurre algo, en los próximos días, que revolucione el panorama político, en beneficio de Ciudadanos,  estas elecciones madrileñas pueden ser el punto y final a un partido político que aspiraba a tanto que se ha quedado en nada.

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