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Miedo en las pisadas

El acoso callejero como otra forma de violencia machista

Autora: Patricia Antón Varela

No todo el mundo recuerda la primera vez que fue solo a la escuela. Cruzar esa pequeña línea significa madurar. Elena Aguilera nunca olvidará aquel día. Eran las dos y media de la tarde, acababa de salir del instituto y esperaba el autobús sentada en la parada. No había nadie. Ni en la biblioteca Luis Rosales, ni en la escuela infantil Chupetines, ni siquiera en el concesionario que tenía a su espalda. Tan solo había un poco de movimiento en unos andamios situados en el edificio de enfrente. Entonces, pasó.

Un trabajador de la obra se acercó a la parada para tirar escombro en un contenedor. Elena se fijó en él, era bajito y tenía el pelo rapado. Apartó la mirada en el momento en el que sus ojos se posaron en ella. El hombre se desabrochó el cinturón y empezó a masturbarse. La chica no podía creérselo y decidió buscar ayuda al instante. Vio una pareja que paseaba por la misma acera y trató de pararles, pero fue inútil. Se quedó muda. Al volver a la marquesina, aquel obrero se acercó y le enseñó sus partes. Elena quería que alguien se acercara, que alguien hiciera algo. Pero lo único que apareció fue el autobús y, gracias a ello, la chica pudo escapar de allí corriendo. Tenía doce años. “Cuando llegué a casa, me puse a llorar con mi madre mientras me abrazaba y le contaba lo que había pasado” explica Elena con voz temblorosa. “Me sentí super impotente”, añade, “el hecho de que el hombre me hiciera pasar por eso, haciendo algo tan normal como volver del instituto”. Ya hace ocho años del incidente, pero Elena parece recordarlo como si fuera ayer.

Bárbara Zorrilla, psicóloga experta en intervención social y violencia de género, menciona algunos de los efectos negativos que puede presentar una víctima del acoso callejero. Lo más común es la sintomatología ansiosa, que se concreta en problemas de insomnio, conductas de hipervigilancia, así como la disminución de la autoestima y un creciente sentimiento de inseguridad – con emociones como el miedo, la vergüenza y la culpabilidad. Aunque menos frecuente, la víctima también puede presentar sintomatología postraumática, es decir, la reexperimentación de la situación sufrida. La doctora recalca que estas secuelas psicológicas pueden agravarse cuando las perjudicadas son menores de edad. “Se encuentran en una etapa del desarrollo vital en la que se está construyendo su identidad”, señala Bárbara. Y añade que, en consecuencia, las niñas y adolescentes pueden presentar problemas a la hora de establecer relaciones interpersonales.

El acoso callejero reúne comportamientos como la intimidación verbal, los tocamientos no deseados y el exhibicionismo, además de las prácticas más habituales como silbidos y persecuciones. Sin embargo, esto no depende de las horas de luz. El 40% de las mujeres aseguran haber sufrido acoso verbal o físico durante el día en Madrid, según el Informe RACC Zurich 2020 sobre movilidad de género. No obstante, las mujeres toman mayores medidas de seguridad por la noche, donde 9 de cada 10 encuestadas procuran ir acompañadas.

Tampoco el transporte público garantiza la seguridad, donde tan solo un 8% de las mujeres consideran el metro un medio seguro. Respecto a los VTC (Vehículos de Transporte con Conductor), existe una clara diferencia entre las valoraciones por género: el 72% de los hombres lo consideran un medio seguro frente al 59% de las mujeres. Según el informe, los VTC se convierten en el transporte más seguro durante la noche. Pero esto no es siempre así.

Ana González estaba de fiesta en la discoteca Gunilla cuando decidió llamar a un Cabify para volver a casa. Eran las 5 de la mañana. “Me recogió en la puerta y ya en el coche, el conductor empezó a decirme guarradas”. La joven de veinticuatro años asegura que se habría puesto mucho más nerviosa de haber sido del todo consciente. “Había bebido y por eso creo que no vi el peligro” explica Ana, quien pudo manejar la situación cambiando de tema en varias ocasiones. Al llegar a su casa en la Avenida de Reina Victoria, se dio cuenta de que el conductor sabía dónde vivía. “Escribí a Cabify, pero nunca me respondieron” sentenció la joven.

Muchas mujeres prescinden del transporte público durante la noche. El informe recalca que en los intercambiadores de Plaza Castilla y de Moncloa la frecuencia se reduce hasta a la mitad respecto al día. Mientras, en los buses nocturnos, tan solo el 21% de las mujeres viajan solas, lo que representa 32 puntos menos que en las líneas diurnas.

Según el estudio, tanto hombres como mujeres solicitan un endurecimiento de medidas para acabar con el acoso callejero. Más del 80% de las encuestadas creen necesario un aumento de las medidas de seguridad con sanciones más elevadas a los acosadores, mayor personal de seguridad en el metro y mejor alumbrado en los espacios públicos.

La lucha contra el acoso callejero no es nueva. Muchas organizaciones se esfuerzan por combatirlo, como es el caso de la ONG española Plan Internacional. A principios de año, lanzó la iniciativa ‘Safer Cities for Girls’. El proyecto, financiado por la Comisión Europea, recopila datos sobre las experiencias de acoso de mujeres jóvenes procedentes de ciudades como Madrid, Sevilla y Barcelona. El objetivo final es cuantificar y obtener datos fiables sobre este tipo de violencia de género. La ONG llevó a cabo una iniciativa similar en 2018 en cinco capitales mundiales, entre ellas, Madrid. Los informes aseguraron que las zonas de mayor incidencia correspondían a aquellos lugares con mayor movimiento de personas. Las experiencias se repetían de manera reiterada en la Puerta del Sol, en Gran Vía, en la calle Hortaleza y en la estación de trenes de Atocha.

“Lo primero que hay que aclarar es que el acoso sexual responde a un fenómeno sociocultural complejo que se asienta en la desigualdad de género” explica Barbara Zorrilla. La doctora considera que estos comportamientos “se minimizan, normalizan y toleran”, lo que supone que los acosadores no sean conscientes de la gravedad de sus acciones. Pero advierte que “en ningún caso, esto les exime en absoluto de su responsabilidad”.

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