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La cartelería de Unidas Podemos: movilizar al electorado de clase media-baja

Autor: Iván Egea

No cabe duda, que el partido político que más ha sorprendido en esta campaña madrileña, no es otro que Unidas Podemos. Tanto por la candidatura del antes vicepresidente del Gobierno de España, Pablo Iglesias, como por su gran campaña de comunicación.

Pero, antes de exponer como ha actuado Unidas Podemos al adelanto electoral de Isabel Díaz Ayuso, hay que poner en contexto sobre cómo partía el partido liderado por Pablo Iglesias, frente al resto de contrincantes.

CANDIDATURA DE ISA SERRA

Ante la salida de Íñigo Errejón de Unidas Podemos, para conformar y liderar la candidatura de Más Madrid para la Asamblea de Madrid, y ante el rechazo de la dirección de Unidas Podemos de ir junto a Más Madrid, el partido liderado por Pablo Iglesias decide incurrir a las elecciones locales y autonómicas de Madrid bajo sus propias siglas. Para ello, presentan para la Asamblea de Madrid, a su candidata, una desconocida para muchos, Isa Serra.

La apuesta del partido morado por seguir adelante con el proyecto político, se iba cada vez haciendo más difícil de sobrellevar, ya que las encuestas indicaban que Más Madrid, de la mano de Íñigo Errejón subía, mientras que Unidas Podemos bajaba, hasta tal punto que peligraba su entrada en la asamblea.

Y, es que, el cartel de campaña a pesar de tener un mensaje que podía incitar a la gente a votar: “Tú lo cambias todo”, perdía todo su efecto, tanto por el diseño “simplón” del cartel (más propio de un cartel realizado para salir del paso) como del escepticismo que generaba la candidata. Isa Serra, un personaje público desconocido prácticamente por la ciudadanía y que se presentaba, deprisa y corriendo, a unas elecciones en donde el ritmo lo llevaban el PSOE y Más Madrid.

A todo ello, hay que añadir, que gran parte de la comunicación de Unidas Podemos durante la campaña electoral fue más dirigida a dar a conocer a su candidata que a explicar las medidas que llevaban en su programa electoral.

Y tal fue el resultado, que Unidas Podemos por poco no llega a entrar en la Asamblea de Madrid, obteniendo el 5’6%, lo que es igual a 7 diputados.

CANDIDATURA DE PABLO IGLESIAS

Ante lo que parecían unas elecciones claramente azules, en donde Isabel Díaz Ayuso, iba a arrasar en las urnas, y en donde, además, Unidas Podemos no daba señales de vida, y estaba al borde de la insignificancia en estas elecciones, apareció la figura de Pablo Iglesias.

El hasta ese momento vicepresidente segundo del Gobierno de España, dio un paso atrás para intentar liderar un barco a la deriva e intentar evitar la hecatombe del partido.

Una jugada arriesgada y nada predecible, más propia de un jugador de ajedrez, que dejó en shock a España entera. Durante aproximadamente 48 horas, Unidas Podemos y su posible candidato (faltaba la ratificación de los afiliados/as de Unidas Podemos) fueron tendencia y noticia en todos los medios de comunicación.

Y, es que, Pablo Iglesias puede caer bien, mal o simplemente te puede ser indiferente, pero lo que está claro es que, en un líder de masas, y que ha conseguido en esta campaña electoral, revitalizar a Unidas Podemos, asegurándole la presencia en la Asamblea de Madrid; movilizar al electorado de clase media-baja; y, lo más importante, conseguir que la izquierda fuera de la mano, potenciando, aún más, la idea de movilización.

Por primera vez, desde que tengo uso de razón, la izquierda ha ido al mismo compás, sin pisarse, sin insultarse y eso ha generado ilusión y esperanza entre el electorado de izquierdas. A todo ello, hay que sumarle el excelente cartel de campaña de Unidas Podemos, cuya portada destaca únicamente su mensaje de campaña, que iba en consonancia con el eje de comunicación, como es: “Que hable la mayoría”. Cabe destacar, en comparación al resto de cartelería la ausencia de la figura del candidato, en este caso, Pablo Iglesias. Y, es que, ante la percepción negativa que transmite, según el CIS, su figura, ausentar su imagen y centrar la atención del electorado en el mensaje es un acierto en toda regla.

Además, algo que tampoco ha pasado desapercibido es el cambio de discurso de Pablo Iglesias, y su indumentaria. Haciéndonos recordar a aquel Pablo Iglesias de 2015, sin pelos en la lengua, que defendía a muerte sus ideas, y que no trataba de ajustar su lenguaje para intentar contentar a los medios. En esta campaña electoral hemos visto a un Pablo Iglesias que le ha plantado cara y se ha puesto en frente del fascismo y ha conseguido, a la vez, explicar sus medidas de forma eficaz y coherente, logrando aplicar de esta manera una estrategia de marketing integrado, casi a la perfección.

A modo de conclusión, Pablo Iglesias ha sabido aprovechar esta convocatoria electoral, para dar un paso atrás en cuanto al liderazgo del partido en el Congreso de los Diputados, para dar el espacio que requiere a la figura de Yolanda Díaz, actual vicepresidenta tercera del Gobierno de España, y con total seguridad, la próxima líder de Unidas Podemos. Pero, asimismo, ha logrado evitar el colapso de Unidas Podemos en la Comunidad de Madrid, dándole, al menos, una vida extra, y generando en el electorado de izquierdas, gracias a su carisma y personalidad, unas sensaciones de entusiasmo, esperanza e ilusión. Y, que, por tanto, dando la posibilidad de que si habla la mayoría social el próximo 4 de mayo, puede haber, después de 25 años, un nuevo gobierno en la Comunidad de Madrid, un gobierno de izquierdas.

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