Un cine con todas las letras

El cine es uno de los inventos que más poder tiene sobre nosotros. Tanto películas como series son un espejo (ficticio o no) de lo que es el ser humano, y esto abarca los diferentes tipos de relaciones sociales. Sin embargo, la industria todavía se empeña en no darle el mismo espacio a todas las realidades que existen y, en el caso de hacerlo, los papeles suelen ser estereotipados.

Aunque es cierto que vivimos en una época en la que la diversidad va ganando terreno en el mundo audiovisual, esta dista de ser suficiente. Un estudio reciente de Nielsen (empresa que analiza datos y de audiencia de todo el globo) muestra que existe una diferencia de un 10% entre la percepción de cuánto de incluidas se sienten las personas LGTBIQ+ y lo que opina el resto de personas al respecto. Paralelamente, desde (in)cógnita hicimos un cuestionario para obtener más datos sobre esta infrarrepresentación. El 73,5% de las personas del colectivo encuestadas aseguraban que aunque tienen representación en el cine y las series, sus papeles no tienen la misma importancia que los de las personas que no son LGTBIQ+ y remarcan que todavía queda un largo camino para que representen a todos de la misma manera. El 20,4% denuncia que, a pesar de que hay roles de personas del colectivo, estos están construidos alrededor de chichés; y el 16,3% habla de que ni siquiera se sienten representados. Uno de los usuarios que participaron en nuestro estudio alega que «no se trata únicamente de un encasillamiento en los mismos papeles o de una falta de representación a nivel cuantitativo» y que «la representación que hay en muchos casos es dañina, morbosa y desinformada; necesitamos que se nos escuche, no que se nos den migajas para seguir consiguiendo nuestro dinero». «Pienso que tenemos visibilización (mucha mayor de la que tenía cuando yo era pequeño) pero seguimos necesitando normalizar al colectivo en el cine. No tenemos una representación real. Las películas/series en la que sale gente del colectivo solo ensalzan los problemas por pertenecer a él. Somos gente normal con problemas e inquietudes normales», añade otro usuario. Tan solo el 4,1% siente que su representación es completa en los medios actuales.

Pero, ¿por qué son importantes los personajes del colectivo dentro del cine y la televisión? Los encuestados nos responden: el 39,1% explican que el hecho de que existan les ha dado más referentes con los que sentirse identificados y el 28,3% que les ha ayudado porque gracias a ello sus familias han normalizado la existencia de personas LGTBIQ+, haciéndoles ver que forman parte de la realidad de la misma manera que las personas que no pertenecen al colectivo. Por otra parte, el 17,4% declara que, según están escritos estos personajes, no encuentran referentes en ellos, aludiendo a los estereotipos que se mencionan en el párrafo anterior. «Durante mi infancia tuve una falta brutal de referentes gays y los que tenía no se asemejaban a mí, no me sentía representado por las historias que se contaban en las series de ficción. Si me hubiera sentido identificado, me hubiese sido más fácil conocer lo que me pasaba y aceptar que era gay», declara uno de los usuarios.

LAS PERSONAS TRANS Y NO BINARIAS: LAS GRANDES OLVIDADAS

Una vez que identificamos esta discriminación, queda preguntarnos si esta afecta a todas las personas del colectivo por igual. Como suele pasar en todas las luchas sociales, tristemente un sector siempre se queda atrás en derechos. Estamos hablando de la gran olvidada «T» en las siglas LGTBIQ+. ¿Dónde quedan los referentes trans y trans no binarios? ¿Cómo afecta esto a aquellos que están descubriendo aún su identidad de género? Un participante de la encuesta nos responde lo siguiente: «No hay apenas representación de personas trans en el media y menos antes de que yo saliera del armario. Además, la que había en la mayoría de los casos era desde un punto de burla o de efecto cómico, tránsfobos y perjudiciales. En el mejor de los casos, la representación que había era la de personas muy normativas dentro del colectivo trans, lo cual en mi caso tampoco hizo que me identificara. Todo esto de hecho retrasó mi salida del armario al no encajar en lo que se suponía que tenía que ser una persona trans, y al querer alejarme de lo que me vendían al ser una caricatura».

No hace falta rebuscar mucho para encontrar ejemplos de ello pues en Friends, una de las series más míticas de la televisión, Chandler tiene dos madres, una de ellas trans, lo cual siempre es tratado como uno de sus traumas. Este hecho lo han lamentado en varias ocasiones los propios guionistas de la serie, expresando que la forma en la que escribieron ese personaje es lo que más les gustaría cambiar de la trama.

Pero que los guionistas suelan relacionar la palabra «trauma» con los pocos papeles trans que hay no es algo exclusivo de esta sitcom, sino que es algo sistemático. La actriz Abril Zamora alzó la voz sobre este problema en el podcast de Netflix ¿Sigues ahí?, donde comentó que «el hecho de ver a personajes LGTBIQ+ solo asociados a algo dramático» hizo que le costara mucho abrazar a quien ella era en realidad puesto que no se veía reflejada en esas historias.

LA HIPERSEXUALIZACIÓN QUE SUFRE EL COLECTIVO

Quizás uno de las mejores representaciones de la hipersexualización que sufre el colectivo la encontramos en la cuarta temporada de Élite, estrenada este pasado 18 de junio. Uno de nuestros encuestados, cuando fue preguntado sobre el tema, contestó que «los personajes de chicos homosexuales de la serie son representados como viciosos y siempre con droga de por medio». También señala que «si no eres normativo, al parecer no puedes entrar en un antro gay según Élite«, puesto que todos los actores que interpretan dichos papeles responden a los cánones de belleza actuales.

LA CAPITALIZACIÓN DE LAS SIGLAS LGTBIQ+

Otro de los temas más controvertidos que se ciernen sobre el colectivo es el hecho de que en cadenas como Antena 3 el único contenido abiertamente diverso y con personajes LGTBIQ+ sea de pago a través de su plataforma ATRESplayer premium. Otro de los usuarios anónimos que rellenaron nuestro cuestionario declaró que esta fórmula es «un lavado de cara a la vez que una manera horrible de lucrarse del colectivo». «No solo privan a las clases menos favorecidas de ese contenido, sino que encima ganan muchísimo dinero por emitir programas que saben que son muy populares. Perfectamente podrían hacer muy buenos números en formato público. Con esto solo perpetúan la imagen de que las personas del colectivo que no consumen estos formatos de pago no lo hacen porque no quieren apoyar al colectivo, cuando en realidad lo único que les interesa es conseguir dinero a nuestra costa».

En definitiva, la representación queer en el medio audiovisual es deficiente, lo que crea estigmas y problemas a las personas del colectivo LGTBIQ+ a la hora de encontrar referentes y personajes con los que identificarse. A modo de cierre, tenéis algunos de los testimonios recogidos a través de la plataforma Google Docs en las infografías que se encuentran debajo de estas líneas.

Estudiante de Filología Inglesa en la UAM

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