¿Qué es la violencia obstétrica?

A menudo solemos hablar sobre los derechos que guardamos cada uno de nosotros, sin embargo, los derechos sexuales y reproductivos son los menos estudiados hasta el momento, el Ministerio de Igualdad trabaja a contrarreloj para reformar la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo con el fin de que “Todas las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos”, según afirma Irene Montero. 

Dentro de esta reforma legal, se abre paso una gran revisión de la objeción de conciencia, donde se pretende garantizar el derecho al aborto en de la sanidad pública y destinado a todas las mujeres, independientemente del territorio donde vivan, así como la derogación del periodo de reflexión de tres días antes de intervenir un aborto. Además, entre otros muchos cambios, encontramos la silenciada violencia obstétrica, la cual engloba aquellas prácticas ejercidas sobre el cuerpo y sistema reproductor de una mujer realizadas por los sanitarios, que contradicen las normas éticas y legales sobre la salud, concretamente sobre la asistencia al embarazo, parto y postparto. 

Desde la ONU ya se han redactado varios informes sobre la violencia obstétrica, considerándola parte de la violencia de género, además, en febrero de 2020, España fue condenada por la organización por estas prácticas tan normalizadas que pueden perjudicar la salud de la población femenina. Pero, ¿Qué prácticas engloba la violencia obstétrica? Encontramos un largo listado, en el que se incluye la realización de cesáreas sin que sean estrictamente necesarias, episiotomías, faltas de respeto, tactos innecesarios, la falta de información a la paciente sobre las intervenciones a realizar,  procedimientoscoercitivos o no consentidos, negación a administrar medicamentos para el dolor, violación de la intimidad y un sinfín de prácticas muy normalizadas que violan los derechos de la mujer. 

Pero, ¿Qué opinan los médicos de todo esto?

En primer lugar, se abre debate sobre si la violencia obstétrica se puede considerar o no violencia de género, ya que, las prácticas realizadas son generalizadas entre los profesionales de la salud y aún no existen los estudios necesarios sobre este ámbito para poder corroborar si este tipo de violencia tiene una mayor incidencia de hombres a mujeres o de mujeres a mujeres. 

Muchos de los sanitarios niegan las consecuencias físicas y psíquicas que puedan tener las prácticas anteriormente mencionadas sobre una mujer y, afirman que durante su trabajo velan siempre por el bienestar de una madre y su hijo. De hecho, desde la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Madrid consideran que es necesario realizar un estudio contextualizado y confirmar, que según el desarrollo histórico de la medicina, los avances sanitarios han ido mejorando para garantizar reducción de la mortalidad durante el parto, lo cual es cierto, siempre y cuando no se viole ningún derecho ni ninguna norma legal. 

Es necesario escuchar los testimonios de aquellas mujeres que han sufrido la violencia obstétrica, muchas madres recuerdan su parto como un momento traumático. Dejemos de decidir sobre cuerpos que no nos pertenecen y vislumbremos la etapa del embarazo y el parto con el respeto e importancia que se merecen.

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