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Muy españoles y mucho alquileres

El pasado domingo, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, pronunció el discurso que dio la estocada final (plaza de toros incluida) a la Convención Nacional del PP. Terminaba así una semana que debía de servir como catapulta para reforzar su liderazgo, aunque parece que ha sido más bien una concatenación de sainetes costumbristas y zarzueleros por parte de unos ponentes que no hacían más que generar con sus palabras sudores fríos al presidenciable: un fundador de Vox mal entonado con las autonomías, un expresidente francés corrupto, una presidenta de Madrid que ensordecía al personal con su ausencia y un premio Nobel que defendió una visión antidemocrática de la política. Berlanguiano.

Más allá de las anécdotas (las cuales sólo recordaremos los más cafeteros), hubo una frase en la intervención final de Casado que hizo que me chirriasen todas las neuronas: “Vamos a devolver el Gobierno a los españoles.” Aunque en una primera escucha puede pasar desapercibida, si se para uno a pensar en su trasfondo ideológico, dan ganas de salir corriendo.

Es una afirmación intolerable para un ciudadano que pretende algún día presidir el Consejo de Ministros y un insulto a millones de personas que no han votado a la derecha de las tres cabezas. El Gobierno siempre es de los españoles, independientemente del color político. El Gobierno no es elegido por los franceses, ni por los islandeses ni por los taiwaneses. No. El Gobierno es de los españoles siempre. Parece mentira que haya que recordar esto: el Gobierno es siempre de los españoles porque es votado en las Cortes, que son a su vez elegidas por el pueblo español.

Cuestionar la soberanía popular es un mensaje peligroso, antidemocrático e irresponsable. La derecha, y especialmente el PP, ha cuestionado tradicionalmente la legitimidad de la izquierda cuando gobierna: lo hicieron con la primera legislatura de Zapatero, alentando una conspiración que miserablemente relacionaba el atentado yihadista del 11-M con los resultados de PSOE; ocurrió con los llamados “ayuntamientos del cambio”, donde Podemos y sus franquicias consiguieron un gran poder municipal y, por supuesto, también sucedió con la moción de censura, que probablemente sea el origen del cuestionamiento persistente por parte de la derecha radical populista.

Estos partidos que tanto alardean de su “constitucionalismo” y su sentido de Estado actúan como si fueran los herederos de esos caciques y señoritos latifundistas que pensaban que España era suya, demostrando un sentido patrimonial del Estado absolutamente desacomplejado. Como el Estado es nuestro, vamos a devolver el Gobierno a los españoles.

Pero claro, ¿a qué españoles se refieren? Decía el líder popular en una entrevista lo siguiente: «Si tienes un trabajo y una nómina, puedes acceder a un alquiler.” Casado nos volvía a brindar unas de sus perlas que desvela lo distorsionado de su concepción de la realidad en la que vivimos: Treintañeros que tienen que dedicar hasta más del 50% de su nómina para poder acceder a una vivienda, en muchas ocasiones, teniendo que compartir con varias personas.

Es necesario devolver el Gobierno a los españoles, a aquellos que pueden acceder a un alquiler sin dificultades, o que incluso lo cobran en vez de pagarlo. Esos son los buenos españoles, la minoría privilegiada que merece volver a tener un gobierno a su servicio. Los demás, simplemente votan mal.  

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