Sergio Ferra: “estoy muy en contra de la palabra ‘caster’, parece que nos desmarca del resto”

Sergio Ferra entra en la videollamada hacia las 10.58 de la mañana. Recibe virtualmente las preguntas en su piso y tras unas palabras amables comienza la entrevista. El joven estudiante de periodismo, natural de Huesca y de 21 años, responde a las cuestiones que se le plantean sobre el futuro de los esports y de la narración así como de su propia persona. 

P: No sé si recordará la primera vez que jugó a un videojuego, ¿cómo fue el primer contacto con los esports

R: Recuerdo que fue en Lleida, con mi tío, tendría entre cuatro y seis años, creo que fue al Burnout, un juego de coches que cuanto mayor era el choque más puntos te daban. me divertía mucho y flipaba jugando. Otros dos son el PES 6, que lo jugaba con mi padre con el Manchester contra ‘la máquina’ y luego el Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, ¡qué juegazo!

P: ¿Cree que le han marcado como persona? 

R: Lógicamente cada camino que escoges y cada cosa que eliges al final te va marcando como persona. En mi caso ha afectado más a nivel profesional, mi vida se ha basado prácticamente en decisiones que he tomado en torno a los esports. No hubiera conocido a mi novia actual si no hubiera hecho periodismo y no hubiera hecho periodismo si no hubiera sido narrador. 

El tema de hacer periodismo lo decidí en la última semana con mi padre pensando que podía tener futuro, potenciando todavía mucho más el tema de narrar. La respuesta es un sí, sobre todo a nivel profesional y a nivel personal también. 

P: ¿Quién es Sergio Ferra Salcedo? Breve presentación. 

R: Soy Sergio Ferra Salcedo, tengo veintiún años, que ya no tengo veinte ¡cuidado! [entre risas]. Actualmente soy presentador y narrador de la Liga de Videojuegos Profesional (LVP) en su rama de Valorant. También presento la eLiga Santander, la competencia de FIFA, y este año ha surgido un proyecto muy bonito en el que narro la Liga de Fútbol Profesional en Movistar. Luego si va saliendo alguna colaboración o algún otro trabajo ahí estoy al pie del cañón.

P: ¿Qué es para usted ser un ‘caster’?

R: De hecho estoy muy en contra de esa palabra, me parece que nos desmarca del resto de narradores. En mis biografías y streamings nunca digo ‘caster’ ni ‘castear’ siempre digo narrador, presentador o comentarista porque no me gusta nada esa palabra, parece que somos unos raritos y no. La función del ‘caster’ o narrador es la de transmitir los sentimientos y lo que percibes de la partida al espectador. Hacemos prácticamente, por no decir la misma labor que un narrador tradicional.  

P: Tirando de este hilo, ¿en qué cree precisamente que difieren la figura de un narrador de un deporte tradicional frente a la de un caster de esports

R: La única diferencia es que nosotros tenemos varios puntos más de entretenimiento que el narrador tradicional no tiene porque está muy atado a las líneas editoriales de las empresas para las que trabaja. En el caso de Ulises no podría decir determinadas ‘animaladas’ narrando un partido de fútbol. A nivel de narración es exactamente la misma función, tal vez nuestra narración es más coloquial y relajada que a priori la tradicional. 

P: ¿Cree que precisamente esa espontaneidad les puede restar profesionalidad? ¿Cree que se les toma menos en serio? 

R: Creo que hace unos años sí, pero he tenido la suerte de que a nivel profesional la gente con la que he trabajado del sector tradicional nos tiene el mismo respeto que nosotros les podemos llegar a tener a ellos. Es cierto que han ayudado muchos proyectos como el propio Ibai lógicamente, pero también otros como en el que estoy, hemos mezclado talento de los esports con un elenco de comentaristas y presentadores de televisión que son lo mejor que hay en España. 

El proyecto en el que narro La Liga Santander es otro punto a nuestro favor ya que mostramos como aquellos que ‘gritaban a la gente cómo se mataba en juegos de pistolitas’ están narrando un Barça-Madrid. Se va avanzando muchísimo y a día de hoy los profesionales del sector están bastante bien valorados.  

P: Ya ha comentado alguna vez sus inicios en las ligas de COD hace aproximadamente 4 años, ¿en qué cree que ha mejorado? 

R: [Entre risas] En todo, si no hubiera mejorado en todo sería complicado. Era una persona que al principio salir en cámara me daba mucha vergüenza aunque ahora tengo mucha naturalidad. Siempre se me ha destacado en los esports por tener esa vertiente del periodismo tradicional y cómo llevar el control de la partida a raíz de lo que he aprendido de los narradores de fútbol. Cuando empecé casi no era capaz de hablar rápido y lo he ido perfeccionando. Esas son las cosas que he mejorado, pero ha habido mil más. 

P: ¿Qué echa de menos de esa etapa? 

R: Los inicios siempre están muy bien, recuerdo la inocencia de una vez que una empresa me dijo que me iban a pagar por hacer algo con ellos y les había dicho que no, que lo hacía gratis que me gustaba mucho [risas]. Las ganas de hacerlo todo y de aprender fueron muy bonitas. Ese primer evento con 16 años y los primeros toques con el mundo profesional son muy buenos recuerdos, los guardo con mucho cariño. 

P: ¿Ha habido alguna vez en el que su juventud haya sido un inconveniente para desarrollar su trabajo? 

R: Creo que al revés, es una cosa que siempre me ha dado un poco de miedo, nunca lo he dicho, pero me siento ese piloto que lo ha ganado todo en categorías de cantera, ahora ha llegado a Fórmula 1 y todos piensan que va a ser el nuevo campeón del mundo. Tienes que lidiar con las expectativas. 

Inconvenientes a la hora de conseguir trabajo a nivel profesional ninguno, creo que al revés, es mejor y viene bien para el proyecto tener un chico joven. Tal vez lo que más me asusta es lo rápido que está yendo todo. 

P: ¿Le ha faltado apoyo de su familia? 

R: No, totalmente encima desde el día uno mi padre y desde el día dos mi madre [risas]. El ‘Día D’ es cuando les digo a mis padres que me voy a Málaga con 16 años, mi madre me dijo que ni de broma. Mi padre vino conmigo aprovechando que tenía que acercarse por trabajo y para convencer a mi madre. El evento salió muy bien. 

Ese verano me dejaron ir a mi primera Gamergy, como público y también para conocer a la LVP, allí se ‘oficializó’ mi fichaje para los mundiales. Cada vez que acaba un directo tengo un mensaje de mi padre, se los mira todos.

P: ¿Tiene algún ritual antes de castear algún partido?

R: Nunca he sido supersticioso. Lo único que hago los días que considero que son más importantes es ponerme una canción en especial que es Shakedown de The Score, me motiva muchísimo.

P: Teniendo en el pasado más reciente la celebración de la final de la Rising Series de la LVP en Barcelona de manera presencial, ¿qué importancia tiene el público para usted?

R: El público es nuestra vida, nos debemos a la gente porque sin gente no vivimos. Que las personas griten a la vez lo mismo que estás gritando tú  es una de las mayores sensaciones de euforia, adrenalina y éxtasis que puedes vivir en tu vida. Ver todo el cariño de la gente es brutal. Para nosotros es necesario, también lo es para los jugadores y para todo el mundo, el público es siempre necesario.

El auge de los videojuegos está trayendo cosas positivas, a nivel económico principalmente. Aunque también cosas negativas: “España es uno de los países europeos con más jóvenes entre 18 y 24 años que ni estudian, ni trabajan, los conocidos como ‘ninis’. Tenemos además la tasa más alta de repetidores de la OCDE” y saltaba también otra noticia hace un par de meses en la que encontramos el caso de un joven ingresado y hospitalizado durante dos meses por su adicción al Fortnite.

P: Desde su punto de vista, de usuario promedio y de profesional de la información, ¿cree que los videojuegos son una adicción o más bien un refugio? 

R: El problema de las dos primeras es que el sistema educativo en España es una mierda. Para mi es la mayor decepción que he tenido en mi vida como estudiante, la universidad es la mayor broma, al menos mi carrera, no hablemos de bachiller o la ESO. 

El caso del Fortnite, entiendo que extremos existen en todos lados y si se puede llegar a tiempo hay que tratar las adicciones, no dejan de ser una enfermedad mental. Si sale siempre algún caso extremo en los esports se hace mucho más eco porque parece que todos los que jugamos o trabajamos aquí estamos pirados de la cabeza [risas] y no es así tampoco. 

Me sincero contigo, hubo una temporada en la que para mi los esports también fueron un refugio, era mi momento de evadirme de las cosas diarias y disfrutar con mis colegas. Si ves que hay un problema más allá, algo falla en la vida real. Yo creo que los videojuegos no son adictivos pero siempre tienes que saber controlarlo. 

P: Para terminar, quería preguntarle sobre una conclusión relacionada con el presente y futuro de los esports, ¿cree que van a seguir creciendo en números a nivel económico así como en importancia mediática?

R: El presente te lo voy a hacer como con un titular: ‘Esto es una realidad’. La gente sigue especulando de si los Esports funcionan o no funcionan. Este año ha pegado un boom a raíz, por desgracia, de la pandemia. Es cierto que ha crecido exponencialmente porque ha sido uno de los pocos recursos que ha tenido la población para consumir cuando los deportes tradicionales no estaban. 

Creo que de aquí a unos años esto es un mercado imparable, cada año parece que no puede crecer más y sigue creciendo más. Estamos en un punto en el que miras diez años atrás y se ha pasado de tener campo a tener el Burj Khalifa. A día de hoy es una realidad y en el futuro va a ser un monstruo imparable. 

P: ¿Recuerda alguna anécdota curiosa que le haya sucedido a lo largo de su carrera como presentador?

R: Tampoco me ha dado mucho tiempo a vivir anécdotas. Del after party tengo alguna anécdota [risas] y dentro del evento te podría decir una de este fin de semana. Tenía que hacer mesa de análisis después del segundo mapa. Durante el mapa me fui a la grada a verlo con mi novia.

Cuando termina el partido, pausa de tres minutos, voy bajando por la grada y empiezo a pararme a hablar con la gente y sacarme fotos. Cada vez la multitud aumenta y a través de ella aparece mi regidora abriendo hueco. Fue increíble porque casi me mata. Porque había cabecera, si no llega a estar esa pieza llego tarde. 

Estudiante de historia y periodismo en la URJC.
Redactor en Incógnita y miembro del podcast Así Fue.

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